Sobremesa

Los 300, la foto del poder actual

Hoy tengo el privilegio de traerles la crónica del festejo de los 35 años de la revista, 25 años de la lista y 20 años de la comida, así como lo tuve por 10 años de comida o los 15 años de la revista, entre muchas otras más.

Hay reuniones a las que uno va para ver y ser visto, pero la comida de los 300 de este año no se trató de los asistentes, sino de los organizadores, de Raúl y Jorge Ferráez y todo su equipo de Líderes.

Raúl y Jorge Ferráez (Foto: Raúl Ferráez)

Sí, me atrevo a hablar por todos los asistentes, quienes acudimos muy felices a festejarles los 20 años de su comida y los 25 de la revista.

Hoy tengo el privilegio de traerles la crónica del festejo de los 35 años de la revista, 25 años de la lista y 20 años de la comida, así como lo tuve por 10 años de comida o los 15 años de la revista, entre muchas otras más.

(Fotos: FCO Group)

Reciban esta ovación de pie, Raúl y Jorge Ferráez y todo su equipo.

El ambiente fue inmejorable. Su capacidad de convocatoria es admirable. Solo Líderes logra sentar en el mismo salón, al mismo tiempo y año con año, al nivel de personajes que reúne la comida de los 300. Sí, Líderes Mexicanos no tiene rival en el país. Vamos, la comida de los 300 es un engranaje plural.

Sienta en mesas contiguas al dueño del banco más grande de México, empresarios, diseñadores, al secretario de Estado en turno, gobernadores, a un director de cine galardonado o al deportista del momento, por dar un ejemplo.

La primera comida fue en 2006, cuando salía Vicente Fox, en el Fiesta Americana de Santa Fe, y desde esos tiempos la comida de los 300 se ha convertido en un espacio de diplomacia, reconocimiento y alto nivel.

Guste o no, la invitación a los 300 es la validación definitiva de pertenencia al establishment mexicano.

En este aniversario todo salió perfecto. Belinda, muy bien. La cocina de Santi Palacios, perfecta, y no era por el hambre, pues sirvieron tardísimo, sino porque también está en su mejor momento. Los vinos del Cielo, wow. Bueno, hasta Tláloc les regaló una tarde sin lluvia. Imposible no recordar cómo sufrimos al salir del Museo de Antropología o del Auditorio Nacional.

Belinda (Foto: FCO Group)

La mesa que más aplaudió fue sin duda la de Saskia Niño de Rivera, Chumel Torres, Mariano Osorio, Jordi Rosado y Azucena Uresti. La llegada triunfal, la de Eugenio Derbez; besos, abrazos y, de la nada, se escuchó: “¡Quiere volar, quiere volar!”, pero no voló.

(Foto: Líderes Mexicanos)

En esta comida no hubo tantos políticos como siempre; eran contados. Tampoco, como desde hace ocho años que llegó la ‘4T’ al poder, hubo Estado Mayor Presidencial. Con AMLO, mandaba en su representación a la secretaria de Gobernación en turno. Con la presidenta, en esta ocasión mandó a la directora de Fovissste. Sin palabras.

Entre los asistentes estaban Arturo Elías Ayub, Francisco Demesa, Jorge Hank, el clavadista Fernando Platas; Mari Jose Alcalá, presidenta del COM; Rafa Micha, Xóchitl Gálvez, Enrique Martínez y Martínez, Arely Gómez, el ministro Luis María Aguilar, Ana María Olabuenaga, Consuelo Sáizar, que, sin temor a equivocarme, fue de las que más la disfrutó.

(Fotos: FCO Group)

Tampoco faltó Braulio Arsuaga, ni Ángel Losada. López-Dóriga, Roy Campos y René Casados fueron de los más solicitados para la foto. Ceci Flores, la madre buscadora, también estuvo. Clemente Cámara, Jorge Terrazas, Luis Castro, Macario Jiménez, Ceci La Chula Patrón Laviada. Les digo que la convocatoria fue extraordinaria y había de todo, de chile, dulce y manteca. Bueno, hasta cuatroteros hubo, aunque pocos, muy pocos les hablaron, como el papá del Checo Pérez, el hijo de Torruco o la impresentable de Patricia Armendáriz. Por cierto, quien no llegó fue Mara Lezama, a pesar de haber confirmado, y eso lo supe porque en la mesa principal estaba su personificador. En cambio, la góber que sí estuvo y muy sonriente fue Tere Jiménez.

Mikel Arriola fue uno de los encargados de hablar y, obvio, lo hizo sobre el Mundial y, aunque estaba feliz y daba buenas cuentas, pocos le prestaron atención.

Mikel Arriola (Foto: Líderes Mexicanos)

Recordar es volver a vivir

En 2007, el entonces presidente Felipe Calderón dijo: “Yo no sé si esta lista de 300, o de 500, o de 100, o de 20, o de 10, sea una lista adecuada; quizás ni somos todos los que estamos ni están todos los que son, no lo sé. Lo que sí creo, lo que sí sé, es que cada una y cada uno de ustedes tiene algo que hacer, que cada una y cada uno de nosotros tuvo más oportunidad en este México quebrado por el dolor de la injusticia y la desigualdad”.

Nueve años después, Raúl Ferráez nos confesó: “La verdad es que todavía no sabemos exactamente qué demonios es un líder. Y si alguna vez alguno de ustedes vio la lista y pensó: ¡Cómo es posible que ese o esa esté ahí y yo no!, Quiero decirles algo: Probablemente tienen razón”. Risas de todos los presentes.

Lo que es un hecho y nos hizo reflexionar, pues definir quién es un líder se ha vuelto cada vez más complicado. Hace tres décadas que comenzó la revista, y encontrar el poder era relativamente fácil: tenía una oficina, un puesto, un organigrama, empleados y hasta presupuesto. Pero hoy un chavo de 19 años puede estar sentado en su recámara, en pants, sin oficina, sin empleados y probablemente sin haberse bañado... y tener más influencia que cualquiera de los presentes. ¡Quihúboles! Toda la boca llena de razón.

Todo ha cambiado

“Por eso los 300 son, en realidad, una fotografía. Una fotografía anual de dónde están el talento, las ideas, la influencia, el poder y la capacidad de transformar a México. Y una fotografía aislada quizá dice poco. Pero cuando ponemos juntas 25 fotografías... empiezas a ver una película. Y esa película cuenta algo fascinante: cómo ha cambiado México”: Raúl Ferráez.

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