No llegamos todas. Este nuevo y muy penoso caso evidencia que la frase “llegamos todas” es una mentira más de este gobierno cuatrotero. Los intereses políticos y económicos en el estado de Puebla del impresentable de Armenta tienen al borde de la muerte a una anciana de casi 100 años de edad.
Simplemente es terrible: el pasado 9 de abril, la señora Estela Romero Bringas, de 92 años, fue arrestada con toda la fuerza del Estado, a instancias de la lideresa de Morena en Puebla, Olga Lidia Romero Garci-Crespo, por cuyas influencias se desplegaron elementos del Ejército, la Defensa y la Guardia Nacional para cercar las oficinas de doña Estela (en la esquina de 7 Norte con 4 y 6 Poniente, en la capital poblana) e ingresar con lujo de fuerza, como si fuera un operativo en contra de un opositor; vamos, de los que el gobierno considera sus adversarios, pues hemos visto cómo la ‘4T’ defiende a capa y espada a los narcos.
Con una orden de la fiscal Idamis Pastor Betancourt, el escandaloso operativo aprehendió a una anciana en silla de ruedas que hoy, casi 100 días después, se encuentra al borde de la muerte.
Deleznable, por decir lo menos
Resulta que la presidenta del Comité Ejecutivo Estatal de Morena en Puebla se ostenta como sobrina de la agraviada, y lo que pretende es apropiarse de la herencia de Avícola Tehuacán (o SRS), la principal proveedora de huevo y pollo en el centro y sur del país. Qué poca, ¿no?
La hoy cuatrotera, mejor conocida como “Monina” Romero Garci-Crespo, mantiene un litigio en pos de un legado que se ha demostrado que no le pertenece, en un caso que ha escalado a los medios de comunicación locales. Fiel a los modus operandi cuatroteros, esta mujer exige a la prensa poblana que “no se metan”, lo que parece difícil ante el abrumador despliegue de fuerza federal para detener a la anciana.
Por cierto, “Monina” se cambió de apellido paterno en 2015, quitándose el que le entregó su padrastro cuando era niña (Caballero) para retomar el apellido “Romero” y así impugnar la herencia emitida a mediados del siglo pasado por la fundadora de Avícola del Tehuacán, doña Socorro Romero Sánchez, también conocida como “Socorrito” o “Doña Coco”, a favor de su sobrina Estela Romero Bringas.
Regresando al día de la detención ilegal de doña Estela Romero Bringas, repito, de 92 años, fue ingresada a la Casa de Justicia de Ciudad Serdán, en donde fue encerrada por 24 horas. Ahí convivió con las reclusas y, no me lo van a creer, pero les donó 100 máquinas de coser para que pudieran mejorar los productos que elaboran, para comercializar y poder generar así un ahorro para cuando obtengan su libertad. ¡Quihúboles!
Tras estos traumáticos episodios (detención y reclusión), el deterioro de su salud ha ido en aumento. La ventilación asistida es una constante; su renuncia a la alimentación y caída en el estado de ánimo –me explican sus allegados– ocurrieron luego de que la sobrina iniciara las maniobras legales para apropiarse de una fortuna de varios cientos de millones de dólares.
Aspiraciones y decepciones
Olga Lucía Romero (o Caballero) Garci-Crespo aspira a ser la candidata de Morena para la alcaldía de Tehuacán. Para ello ha contado con el respaldo del gobernador de Puebla, Alejandro Armenta. Por cierto, no ha recibido el espaldarazo de la líder nacional del partido, Ariadna Montiel, debido a la protesta que contra “Monina” han manifestado públicamente los propios morenistas poblanos, por ser del clan del priista, ah, no, flamante morenista, gracias al hueso que le dieron a Alejandro Armenta.
De hecho, les cuento que Olga Lucía, o “Monina”, incursionó recientemente en la política estatal. En 2018, por insistencia del gobernador Miguel Barbosa Huerta, se lanzó como diputada y repitió ese cargo en 2021. El objetivo de Barbosa era formar un “Grupo Político Tehuacán” adscrito a sus siglas partidistas. Por ello, al hoy fallecido exgobernador no le interesó que “Monina” estuviese casada –como es a la fecha– con Armando Zavaleta, a quien se le relaciona con actividades de “giros negros”, como lo ha documentado en la prensa local. Puras fichitas, pues.
La “aspiración grande” de Olga Lucía, se comenta entre los empresarios poblanos, es primero ir por la alcaldía de Tehuacán en 2027… y, en 2030, ser la sucesora de Armenta, contando para ello con los recursos de la segunda productora nacional de huevo y pollo, si logra apropiarse a la mala de la herencia de doña Estela.
En Puebla tampoco llegaron todas. Solo algunas.
La alcaldesa Gabriela Osorio violenta los derechos de niñas, niños y adolescentes.

Otro ejemplo de que no llegamos todas.
El Hospital Psiquiátrico Infantil “Dr. Juan N. Navarro”, el único en México, está bajo amenaza y, con ello, los miles de niñas, niños y adolescentes que son atendidos diariamente.
Hace apenas unos días, este hospital y el Fray Bernardino se quedaron sin alimentos para sus pacientes por la falta de pago a proveedores. Hoy, en lugar de invertir en su fortalecimiento, quieren quitarles las áreas verdes para construir un estacionamiento y un albergue.
Claudia Sheinbaum, ¿no que primero las niñas, los niños y los jóvenes? ¿No que ya éramos como Dinamarca?
La recuperación de quienes han sobrevivido a la violencia, la depresión o los intentos de suicidio también ocurre en esos espacios al aire libre. Destruirlos o reducirlos es atentar contra su salud mental.
Secretario Kershenobich, ¿no dirá nada?

Siete de cada 10 niños y niñas son diagnosticados con ansiedad y depresión, y solo hay un hospital psiquiátrico infantil para todo México, y es el hospital Juan N. Navarro.
Alcaldesa Gabriela Osorio, entienda, no al estacionamiento, no al despojo del Hospital Psiquiátrico Infantil.