La sobremesa es el mejor momento de cualquier reunión. Y siempre hay “los clásicos” que complementan la convivencia y la buena conversación. Recordando las sobremesas en las que nos tocó crecer, con nuestros padres y abuelos, había dos grandes placeres: un digestivo y un tabaco. Muchos gozaban un cigarro en la mesa. Pero había quien iba más allá: cortaba y encendía un puro.
De ese gusto es del que hoy escribo. Y sí, vamos a hablar de política, como de costumbre. Nada más que solo será el principio. Porque aquí hay un apellido que era de dominio público, que colgó los “hábitos políticos” y se volcó a construir una marca que hoy compite globalmente contra los que han sido reyes de la industria del tabaco por décadas.
Fuerte doble
Puros Cházaro es la visión de un hombre al que no le gusta detenerse. Que ha salido victorioso en las urnas, que sabe a lo que sabe la derrota a pesar de haber luchado como guerrero y que también ha visto varios barcos hundirse, en los mares empresariales, pero que está convencido de que México sigue teniendo mucho que ofertar, mucho que defender y mucho que demostrarle al mundo; no importa que gobierne la ‘4T’, pues, como lo dice claro y fuerte, “México es mucho más que un gobierno”.
Luis Espinosa Cházaro encabeza esta marca que hoy es global. Se encienden puros Cházaro en cuatro continentes, ¡así como lo están leyendo!, y compitiendo frontalmente contra los de República Dominicana. Son un producto de calidad mundial, hecho especialmente para satisfacer los gustos más exigentes.

Es puro orgullo, por el esfuerzo, la entrega y la excelencia con la que las manos de México crean algo único. El tabaco de estos puros se siembra y cosecha en Veracruz, en San Andrés Tuxtla, particularmente. Con notas de tierra y cacao y aires de fuerza y sabor, esta herencia se sigue escribiendo desde la fábrica de Puros Cházaro en Querétaro, en el Bajío mexicano.
Hay apellidos, en la familia Puros Cházaro, que distinguen cada uno de sus productos: Robusto, Torpedo, Toro, Corona y Short. Artesanía hecha con manos e insumos de nuestro México, que viajan por el mundo para acompañar las ocasiones especiales y, por qué no, el gusto culposo del día.
Durante los gobiernos morenistas ha sido todo un reto hacer crecer un negocio. Y esta empresa queretana, que es parte de un grupo empresarial multifacético, ha sido resiliente y no se ha dado por vencida. El trabajo, la dedicación y la búsqueda incansable de oportunidades los ha llevado a promover sus puros, en lugares tan lejanos como Dubái o Ghana.


De diciembre de 2025 a la fecha han duplicado su producción, con la edición especial Don Tito, que es la favorita de su CEO (porque es en honor a su abuelo), fabricada con un tabaco añejado de 10 años. Pasaron de producir 10 mil puros mensuales al doble en sólo cinco meses. La apuesta es grande, porque están visionando oportunidades fuera de México, para cerrar 2026 con una producción mensual de 40 mil unidades.
Ovación de pie
La única marca premium de puros en México. Han evolucionado muchísimo desde los años cuando exportaban solo el tabaco en hoja, como insumo para lo “Hecho en Cuba” o “Hecho en Dominicana”, hasta estar integrados por completo, ya hace 10 años, desde la siembra, la cosecha y la fabricación del puro final. Incluso, las cajas de los puros se fabrican en suelo mexicano. Y es motivo de orgullo de su CEO.

El camino no ha sido sencillo. No hay tantos “torcedores” en México, que es como se les llama a quienes elaboran los puros, trabajando magistralmente las hojas de tabaco. El puro es prácticamente una artesanía y se le debe tratar con ese respeto. Por eso no abundan las marcas premium de puros.
Dicen que como México no hay dos. Así como la comida mexicana es patrimonio de la humanidad y el mariachi canta los pasajes de nuestras vidas a donde quiera que vayamos, hay cosas que nacen en nuestra tierra y dejan huella. Puro goce, con sabor a México. Eso es lo que Puros Cházaro ofrece al mundo, sin importar el momento político.
Y no es por echarle más coba a Luis Cházaro, exitoso empresario mexicano, pero hoy justo está celebrando, por todo lo alto, los primeros 15 años de Casa Cházaro, ubicada en Julio Verne 42.
Que sigan los éxitos.