Sobremesa

Rosario Robles, ¿con un pie fuera de la cárcel?

Dios no manda a una persona a las profundidades del mar para ahogarla, sino para limpiarla, fue el mensaje que le llegó a Rosario Robles en la cárcel.

En algún momento del mediodía del jueves 7 de octubre 2021.

-Mamá, fue por unanimidad.

Se soltó a llorar. Luego, empezó a gritar. Empezó a decir: ”Hija mía, pues éste es el paso”.

Así comenzó la plática entre hija y madre que tiene a Rosario con un pie fuera de la cárcel. A través de su abogado, Epigmenio Mendieta, le pude hacer un par de preguntas…

LM: ¿Qué sentiste?

RR: Fue una emoción muy grande. Grité y las compañeras que estaban a mi lado o andaban por ahí se acercaron a ver qué había pasado y tras decirles, todas me abrazaron y lloramos de la emoción.

Esa mañana me desperté como siempre, me bañé a jicarazos, pero me colgué un rosario que me trajo Mariana de un viaje, me colgué la cruz de mi mamá, me colgué un ángel que me regaló una de las chicas de aquí, me colgué un ojito de esos de protección, recé el salmo 91, porque aquí todo el mundo es fiel de la Vela Perpetua. Mariana ya me había dicho “márcame cerca del mediodía”.

Justo ese jueves tuve cita con la doctora Islas, porque el otro día me caí. Santa Martha es muy fría y hay mucha humedad, entonces me resbalé y me lastimé muy fuerte y traigo problemas con la ciática . Por la medicina se me bajó la presión y un día me desperté y, al quererme parar de la cama, me desplomé y la cabeza me rebotó en el piso, pero gracias a Dios no pasó a mayores. Ahí voy con la doctora Islas, y me empieza a platicar 400 mil cosas, y yo: “Cómo le explico que ya me quiero ir a hablar por teléfono”.

Sí, el pasado 7 de octubre, por unanimidad, los magistrados Emma Meza Fonseca, Juan Carlos Ramírez Benítez y Ricardo Paredes Calderón, del Noveno Tribunal Colegiado del Primer Circuito en Materia Penal, confirmaron la resolución del titular del Juzgado Tercero de Distrito en Materia de Amparo, Augusto Octavio Mejía Ojeda, quien el pasado 12 de junio le concedió un amparo para que el juez penal modifique la medida cautelar de prisión preventiva impuesta a la exsecretaria.

“En la revisión penal 128 del 2021, por unanimidad de votos, se resuelve que en la materia de la revisión se confirma la sentencia recurrida. Segundo, la Justicia de la Unión ampara y protege para efectos a la quejosa. Y, tercero, se declara sin materia la revisión adhesiva”.

Rosario Robles lleva dos años, dos meses y cinco días en prisión preventiva en Santa Martha Acatitla, sin que su juicio por omisión comience. El tema, hasta hoy, no ha pasado de la discusión sobre qué medida cautelar debe tener, puesto que su delito no ameritaba prisión preventiva y ella dos veces, por propio pie, se presentó ante el juez Delgadillo Padierna, sobrino de Dolores Padierna. Tras la resolución de Tribunal Colegiado, el juez de control deberá revisar su medida cautelar, pero desechando tanto la fake licencia y la capacidad económica que pudieran tener sus familiares para ayudarla. Dicha audiencia deberá celebrarse este lunes o mañana martes.

No está por demás repetir que todos, sin excepción alguna, debemos luchar por el debido proceso en todos los juicios. Que no es Rosario o Alejandra Cuevas o Claudia Sánchez Mayorga. Que no soy su abogada para defenderlas, ni su fiscal para acusarlas y mucho menos un juez para sentenciarlas.

LM: ¿Tienes miedo?

RR: Un poquito, sí. ¿Cómo no? Sí porque, mira, ya estás aquí y ya te estigmatizaron, ¿no? O sea, ya te pusieron la letra Z en la frente.

LM: ¿Pero no tienes miedo de que todavía no te dejen salir?

RR: Sí, no. Yo tengo mucha fe. Yo ya veo una lucesota.

LM: ¿A lo que le temes es a salir, a cómo sería tu vida ahora?

RR: Exacto. Pero al mismo tiempo estoy muy clara de que estos dos años han servido para demostrar que soy inocente, que a mí no me han encontrado nada; entonces, pues ése es el sentimiento… ¿Sabes qué me ha pasado aquí, que es muy paradójico? Como he leído tanto de meditación, de reflexión, de estoicismo, de encontrarte contigo mismo, de estar bien en tu interior, eso es lo que me ha ayudado a sobrevivir todos estos momentos.

LM: ¿Qué es lo que más tienes ganas de hacer?

RR: Ay, abrazar a mi hija. Estar en mi casa y ver a mi gatita, mi Luna, que nada más me está esperando. Le dije: “Luna, espérame, ya voy para allá”, y levanta sus orejitas. Abrazarlos a todos, a todos mis amigos, a todos los que creyeron en mí, y agradecer.

LM: ¿Resentimientos?

RR: No, porque aquí he aprendido que, si sales con rencor, con resentimiento, te quedas atrapada en esto. No, yo voy para adelante.

LM: ¿Tu peor día fue cuando te encerraron? ¿O cada que te dieron palos para salir?

RR: Tanto el día que me metieron, porque para mí era algo inesperado, como cada vez que me daban palo, de que a pesar de que teníamos razón, palo y palo y palo… ¿no?

LM: ¿Qué te dejó la cárcel?

RR: Híjole, aprendí muchísimo. Paciencia. Aprendí a ser paciente. Aprendí a no juzgar… híjole, es que tú escuchas las historias, los entornos, más allá del delito, el entorno familiar, la manera como crecieron todas estas chicas, y dices “por eso están aquí”.

LM: Pero, ¿ibas a ser testigo protegido?

RR: En eso insistió uno de los abogados y ya ves que luego renunció. Lo que más gusto me da es que, siendo mujer, demuestres que mientras más valiente, más fuerte, más leal que toda esa bola de…

LM: ¿Perdiste amigos estando aquí?

RR: Me quedé con los mismos con los que llegué. Salvo a René Juárez (q.e.p.d.), pues ya ves que murió por Covid. Cuando supe me solté llorando y le hable a Vicky, su mujer, a darle el pésame.

LM: ¿Cómo son tus días?

RR: Puedo salir al patio lunes, miércoles y viernes, tomo clases de yoga, zumba, inglés y acondicionamiento físico, ejercicio.

LM: ¿Crees que ésta será la última columna que escriba de ti estando en Santa Martha?

RR: Sí. Y así como lo dije desde el día primero, ahí está demostrado, yo me presenté porque la más interesada en que se haga este juicio soy yo; pero bajo libertad, que era mi derecho. Mientras tanto, ya me enlodaron, ya me estigmatizaron, pero no van a poder.

Una maestra el otro día nos trajo unas galletitas y nos puso un mensajito en cada paquetito y escogimos al azar, ¿y sabes cuál era mi mensaje?

LM: ¿Cuál?

RR: Dios no manda a una persona a las profundidades del mar para ahogarla, sino para limpiarla.

Consulta más columnas en nuestra versión impresa, la cual puedes desplegar dando clic aquí

COLUMNAS ANTERIORES

Se puede engañar, pero no para siempre
¿De qué sí pueden acusar a Milo Lozoya?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.