La Aldea

Razones para votar

Buena parte del razonamiento para el voto a favor de Morena radica en los programas sociales, especialmente en la base de la pirámide.

Para los detractores y también para los simpatizantes de Morena y de AMLO, las razones para acudir a las urnas este domingo 6 son múltiples, diversas, de seguridad nacional, aunque claramente contrarias entre sí.

Para los seguidores de la 4T hay una consideración de cambio prometido, y aseguran, en curso: un nuevo país, un nuevo horizonte, un líder honesto –razón de profundo peso, por lo menos a nivel de percepción–, ahora incluso hablan de un cambio de régimen, lo que quiera que eso signifique porque no explican.

Prefieren creer y seguir creyendo en un nuevo sistema educativo, un nuevo aparato de salud, fuente de empleos continua, mejora económica, el fin de la pobreza y sobre todo, la eliminación de la corrupción.

Buena parte del razonamiento para el voto a favor de Morena radica en los programas sociales, especialmente en la base de la pirámide. Más de 24 millones de mexicanos beneficiados, según cifras oficiales, con miles de millones de pesos distribuidos.

En contraste, los detractores de la 4T y del partido en el poder sustentan su voto en juicios y razonamientos contrarios: no existe un nuevo aparato de salud, resultó falsa la promesa y ahí están los niños con cáncer, muriendo y sin medicinas; ahí está la evidencia de un aparato de distribución de medicinas destruido, que provoca carencias en el IMSS, ISSSTE y otros institutos de salud pública. Por si faltaran evidencias, la desastrosa gestión de la pandemia que causó alrededor de medio millón de muertes que pudieron ser evitadas, prevenidas, hasta en un 70 por ciento, dicen los epidemiólogos.

Inexistente también el nuevo sistema de educación, con una contrarreforma al servicio de los sindicatos, desplazando los méritos iniciales, si se quiere incipientes de la reforma anterior: como la evaluación docente, las plazas por concurso, los aumentos con base en el mérito y la experiencia, no en la asistencia a marchas y a paros. Una desgracia heredada por Esteban Moctezuma y profundizada con un regreso a clases improvisado, sin protocolos, electorero, de la maestra Delfina.

El empleo ha caído en proporciones superiores a 12 por ciento en un año. La economía está parada desde 2019 –mucha atención a quien argumente que es resultado de la pandemia–. El crecimiento económico ya estaba en cero por ciento en 2019, para 2020 con los efectos de las cuarentenas, la caída fue de –9.0 por ciento aproximadamente.

La entrega de dineros mediante los programas sociales, ¿ha disminuido la pobreza? Lo cierto es que no, según reportes del Inegi y del Coneval, que señalan el crecimiento de pobreza extrema en 10 millones de mexicanos.

La promesa central, el fin de la corrupción, ¿se ha cumplido? Las encuestas señalan que existe una percepción de un gobierno más honesto –en general– aunque detectan casos en dependencias del gobierno federal, de gobiernos estatales y de organismos descentralizados. Es decir, a lo mejor ya no roban los de arriba, pero a nivel de dependencias, el fenómeno no se ha eliminado.

Si uno contrasta estos argumentos se preguntará ,¿por qué sigue habiendo tantos simpatizantes y seguidores de la 4T, cuando en los hechos, las promesas no se han concretado? No hay gasolinas más baratas, ha habido un incremento gradual de acuerdo a los mercados internacionales. Pero no cuestan menos el diésel, el gas, la gasolina.

La respuesta está en dos elementos: la eficiente construcción de propaganda por parte del presidente que difunde la percepción de que todo está bien y va por buen curso. Ya no hay corruptos, no somos como los de antes, primero los pobres.

Y el segundo: mucho dinero repartido, clientelar, defensor y protector de minorías no productivas que garantiza votos.

Los detractores responden: sigue habiendo corrupción, de hecho no existe la lucha contra la corrupción (hay tres presuntos corruptos en la cárcel y por razones equivocadas); hay una erosión sistemática al régimen democrático y de libertades ocasionada por el ataque permanente del presidente; hay un daño grave a la imagen de México en el mundo, y una obsesión por la autosuficiencia energética que nos retrasará 20 años en materia de desarrollo y energías limpias.

¿Dónde están las mejoras? El fin del régimen neoliberal es una entelequia, porque no hay nada más neoliberal que el TMEC que AMLO apoyó y respaldó, aunque ahora se ejerzan políticas públicas que violan el tratado.

Los programas sociales no sólo no han corregido la curva de pobreza, sino que –en buena medida por la pandemia– se ha recrudecido en México. Tal vez por eso dijo el presidente que la pandemia nos cayó “como anillo al dedo”, porque se multiplicaron los pobres que dependen de las dádivas gubernamentales.

Cálculos aproximados señalan una división del voto.

La foto de un país profundamente dividido, polarizado, encolerizado entre facciones –éxito absoluto del presidente– que no otorgará mayorías absolutas a nadie.

COLUMNAS ANTERIORES

La terquedad como método
Adiós, Gabriel

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.