Académico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Panamericana

¿Destrucción creativa o creación destructiva?

Las empresas que se mantendrán a flote serán aquellas capaces de desarrollar planes sustentables de negocio, y lo mismo pasa con empresas de inteligencia artificial.

En el amanecer del internet, antes del año 2000, una dinámica muy curiosa y tóxica se apoderó de Silicon Valley en California. Los inversionistas estaban ávidos de obtener una ganancia rápida e invertían en cualquier cosa. Existen historias de cómo con tener un sitio web y una presentación en PowerPoint, era muy fácil obtener millones de dólares en fondeo para la empresa. Compañías que prometían cualquier tipo de solución, aparecían de la noche a la mañana y eran adquiridas por compañías con promesas aun más vacías. Era una época de estafados y estafadores.

Esta época concluyó con lo que hoy conocemos como la explosión de la burbuja del Dot-Com. En cuestión de meses, millones de dólares en valor se perdieron, creando una destrucción de capital en California como nunca se había visto con anterioridad. Sólo un puñado de sitios sobrevivieron esa época para hoy ser gigantes mundiales. Es después de esta destrucción cuando los inversionistas comenzaron a demandar verdaderos planes de negocio y no simplemente un set de slides.

Vale la pena mencionar que, aunque parezca lo contrario, crear dinero a partir de un sitio de internet no es una tarea fácil. Los sitios que generan más dinero son aquellos que tienen un modelo sólido de negocio, como Amazon, que se dedica a vender objetos a las personas alrededor del mundo. Un modelo de negocio no muy distinto al de Walmart, pero con la diferencia de que todo se realiza en línea. Pero el negocio principal sigue siendo la venta de artículos, no la página de internet. Facebook y Google, aunque parezcan muy innovadores, son, esencialmente, escaparates de anuncios, y su ingreso se compone principalmente de anuncios que logran vender a las personas que visitan su sitio. Dependen tanto de los anuncios, que las acciones de Facebook se desplomaron cuando su capacidad de vender anuncios se vio afectada.

De unos años atrás, han aparecido de nuevo empresas cuya oferta de valor está basada en un bien que en realidad es difícil valuar: las criptomonedas y la inteligencia artificial. Igual que hace 20 años, cualquier empresa emergente que dijera que hacía criptomonedas o IA era valuada inmediatamente en miles de millones de dólares, sin necesariamente mostrar un valor. Tenemos el caso de Coinbase, una empresa cuyo valor de mercado (market capitalization) excedía al de Ford, pero teniendo 10 veces menos venta que la automotriz. Coinbase se dedica fundamentalmente a intercambiar criptomonedas por dinero corriente, lo cual implica que su modelo de negocio se basa en un bien muy volátil.

Una vez más, el humo ha cegado a los inversionistas que buscan obtener retornos rápidos de inversión. Y ahora vemos cómo lo que era este nuevo boom de inteligencia artificial y criptomonedas está comenzando a alentarse. Coinbase, de haber crecido agresivamente, ha anunciado despidos masivos. Y en México la historia no ha sido distinta. Bitso, la empresa mexicana de criptomonedas más fuerte de México, acaba de realizar un despido masivo, alrededor de 10 por ciento de su fuerza de trabajo. Y hoy está buscando diversificar su oferta de valor, ofreciendo una tarjeta de crédito, convirtiéndose así en una fintech más.

De igual forma que hace 20 años, las empresas que se mantendrán a flote serán aquellas capaces de desarrollar planes sustentables de negocio, y lo mismo pasa con empresas de inteligencia artificial. A menos que la empresa sea capaz de utilizar la IA para otorgar valor y ofrecer ventas reales, los inversionistas abandonarán dichas empresas para ir con propuestas de valor más sólidas.

Esto afecta fuertemente el futuro de la IA en México, ya que, desde mi opinión, en México el futuro de la IA estará dictado por las empresas grandes, y se requiere que los grandes corporativos inviertan en equipo y talento para poder aplicar la IA como uno de los grandes ejes de la empresa, en lugar de simplemente una moda que terminará pasando. Afortunadamente, algunas empresas sí están tomando en cuenta esta alternativa y están creando equipos verdaderamente buenos de analítica avanzada alrededor de planes sólidos de negocio.

Será interesante ver, al final del día, qué empresas terminan repartiéndose el pastel de la IA en México, estos años son críticos y prometen mucho en términos de crecimiento, y sólo aquellas brutalmente agresivas serán capaces de cosechar los frutos.

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