Geoeconomía

La gran vulnerabilidad de México ante China

Las importaciones de la Unión Americana se incrementaron marginalmente del 37.62% al 37.77% desde diciembre, las chinas cayeron del 20% al 17.25% debido a los aranceles que aplica el gobierno mexicano desde enero.

Aunque parezca mentira, México es tan dependiente de China como de Estados Unidos porque entre ambos representaron el 55.02% de las importaciones totales del país durante los primeros siete meses del año, pero sobre todo, porque más del 70% de las importaciones provenientes de estos dos países fueron insumos y bienes intermedios, esto es, productos que se incorporan en la producción de otros bienes antes de que lleguen al consumidor y que en su mayoría no se fabrican o no se encuentran en nuestro territorio. Mientras las importaciones de la Unión Americana se incrementaron marginalmente del 37.62% al 37.77% desde diciembre, las chinas cayeron del 20% al 17.25% debido a los aranceles que aplica el gobierno mexicano desde enero.

Hay quienes sostienen que nuestra dependencia de China es aún mayor si consideramos las prácticas para triangulación, sobre todo a partir del inicio de la guerra comercial con Trump en 2018. A lo largo del 2026, Taiwán se convirtió en el tercer proveedor mexicano con 11.97% de las importaciones totales, seguido de Vietnam (5.10%) y Malasia (3.04%). Estos dos últimos son miembros del Acuerdo Trans-Pacífico.

Estados Unidos y China no son sólo nuestros principales proveedores, pero también y por mucho nuestros dos principales socios comerciales, aunque nunca hemos tenido ningún acuerdo comercial con China, con quien la relación comercial está regulada por las directrices de la Organización Mundial del Comercio y el artículo 10 del capítulo 32 del TMEC nos prohíbe negociar un tratado bilateral con ellos. El año pasado, nuestro comercio total con cada uno –la suma de las exportaciones e importaciones con un país dividido por el total de ambos rubros– fue respectivamente de 60.3% y 10.8% y durante los primeros siete meses del año ambos porcentajes cayeron ligeramente a 58.98% y 9.47%.

La gran diferencia en la relación comercial con estos países está en las exportaciones: mientras que Estados Unidos fue el destinatario del 83.69% de nuestras exportaciones durante los primeros siete meses del año, porcentaje muy similar al 83.02% del año pasado, China es el destino de 1.84% de nuestras exportaciones, porcentaje también similar al 1.54% del año pasado. Uno de los temas más importantes que tiene pendiente el gobierno mexicano es la solución de la larga lista de barreras no arancelarias que ha desarrollado Beijing durante las últimas dos décadas, sobre todo cuando su población es más de cuatro veces la de Estados Unidos.

Por su parte, se puede argumentar que México es más vulnerable a China que a Estados Unidos debido no sólo a las prácticas ilegales que han caracterizado al comercio chino, sino a que no existe una política comercial y de inversión hacia ese país y, al parecer, las decisiones sobre estos temas las ha cedido el gobierno de Sheinbaum a la Casa Blanca, teniendo como ejemplos recientes la aplicación de aranceles a países con los que México no tiene un tratado comercial y la propuesta de ley para crear un mecanismo similar al Comité para la Inversión Extranjera de Estados Unidos para filtrar y restringir los proyectos de inversión china en territorio mexicano. Incluso la reunión de alto nivel que mencionó el secretario Ebrard en marzo con el gobierno chino para evaluar la viabilidad de los aranceles, Palacio Nacional la viene posponiendo.

Hay otros aspectos en los que esta dependencia y vulnerabilidad se refleja. Hasta este fin de semana, las autoridades estadounidenses no habían confirmado la siguiente ronda de negociación con México para esperar los resultados de la reunión de ayer entre el secretario Scott Bessent, el USTR Jamieson Greer y el vice premier chino He Lifeng, el representante chino para asuntos económicos internacionales, donde se trató la agenda económica y arancelaria entre ambos países, y del jueves cuando Trump reciba a Xi Jinping en la Casa Blanca. Dependiendo del resultado de la cumbre con China, el USTR anunciará el resultado de la investigación sobre exceso de capacidad productiva que aplicaría un nuevo arancel a China, México, la Unión Europea y otros 13 países. Canadá no está incluida en este caso.

Si la integración comercial ha sido uno de los elementos que ha fomentado la buena relación con Estados Unidos, Trump la ha convertido en un elemento de presión y México no puede apostar a que quien lo sustituya cambie significativamente sus políticas comerciales, como no lo hizo Biden. México no puede seguir posponiendo la formulación de una política comercial propia hacia China.

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