Geoeconomía

¿Qué está negociando México en el T-MEC?

Es indispensable ajustar el proceso para evitar generar mayor especulación, incluso declaraciones infundadas.

Luego de que Trump amenazara este 20 de julio con imponer un nuevo arancel del 50% a los productos canadienses, argumentando trato discriminatorio a los autos, bebidas alcohólicas y productos lácteos estadounidenses, el primer ministro Mark Carney lo llamó esa tarde para agendar una reunión entre los responsables del comercio internacional de sus países, Jamieson Greer y Dominic LeBlanc. Después de hablar con Trump, Carney agendó una reunión de emergencia con los 13 premiers provinciales para acordar la estrategia que LeBlanc llevaría a Washington, en base a las implicaciones que el nuevo gravamen pudiera representar para las diferentes regiones del país.

Aunque la mayoría de los premiers apoyan a Carney, Danielle Smith (Alberta), Christine Fréchette (Quebec), Doug Ford (Ontario) y Scott Mae (Saskatchewan), que encabezan cuatro provincias que generan más del 70% del PIB del país, no siempre han estado de acuerdo con su política comercial hacia Estados Unidos. Alberta es la principal productora de petróleo, por lo que Smith es partidaria de una política de negociación, mientras que los demás quieren una actitud más agresiva hacia la Unión Americana. Precisamente Trump suspendió en octubre las negociaciones con Canadá, a raíz de un anuncio que produjo Ford que se transmitió durante la pasada Serie Mundial de beisbol, donde Reagan da un discurso en contra de los aranceles.

Carney y los premiers se reunieron del 21 al 23 de julio y acordaron, entre otras cosas, que el petróleo no sería una ficha de cambio, luego de que las exportaciones de crudo canadiense han caído y que Canadá está dispuesta a reconsiderar el impuesto a las plataformas digitales, donde las empresas estadounidenses son las más afectadas. Todos los demás temas relacionados con el comercio con Estados Unidos seguirán siendo parte de las negociaciones con USTR, las que iniciaron la semana pasada y deberán continuar en esta. Los representantes de las principales asociaciones industriales de Canadá fueron informados de las conclusiones de esta reunión el 24.

México, al igual que Canadá, enfrenta tres paquetes de temas: los aranceles impuestos unilateralmente por Trump, las barreras no arancelarias (BNAs) que el USTR ha señalado a cada país y los cambios que Estados Unidos propone al T-MEC. En el caso de Canadá, USTR ha indicado que abordará los aranceles después de solucionar las 24 BNAs que restan de una lista original de 36 y que sería un requisito para iniciar la discusión bilateral de los cambios al texto del tratado. La discusión de la semana pasada se centró en lo que Estados Unidos define como trato discriminatorio a algunas de sus exportaciones, restricciones que son resultado de las represalias impuestas por Canadá a los aranceles estadounidenses desde abril del 2025, mientras que el déficit con Canadá se ha reducido significativamente.

Cuando la negociación de las BNAs generadas por México se estancó, Estados Unidos la escaló ante la presidenta Sheinbaum, quien ha recibido dos veces al embajador Greer, esperando tener al menos una reunión más antes de que termine el año. Estados Unidos marcó 14 casos como prioritarios, incluyendo asuntos sobre minería, energía, telecomunicaciones y propiedad intelectual, cuya solución implica cambios en la ley que deberá aprobar el Congreso. Ebrard ha tomado una actitud reactiva hacia las medidas arancelarias de Trump y no ha hecho comentarios públicos sobre la participación de la Secretaría de Economía en las audiencias que organizó el USTR para escuchar a los afectados por los aranceles sobre trabajo forzado y exceso de capacidad productiva, mientras que China publicó un documento explicando porque no debe ser sujeta a este arancel y Brasil solicitó consultas ante la OMC.

Sabemos de muchas de las propuestas de Estados Unidos por su industria y por los congresistas estadounidenses, pero a diferencia de la negociación del TLCAN y del T-MEC, en 2018, esta vez la falta de información por parte del gobierno mexicano y la exclusión de los afectados en la definición de estrategias y toma de decisiones es notable. Una negociación de esta envergadura no se hace en la prensa, pero es indispensable ajustar el proceso para evitar generar mayor especulación, incluso declaraciones infundadas. El gobierno ha dicho que el objetivo es lograr el mejor resultado con relación a los demás países en términos arancelarios, pero no puede ser el único: los aranceles son sólo uno de muchos elementos sobre la mesa y uno que cambiará.

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