Geoeconomía

Los comentarios en Toronto y Montreal

Muchos empresarios están interesados en incluir mejoras al mecanismo de solución de controversias que reduzcan el tiempo para llegar al fallo.

A partir de la entrada en vigor del TLCAN en 1994, México y Canadá han dedicado muy poco tiempo para identificar y evaluar a detalle las oportunidades para hacer negocios entre ambos, dedicándose a robustecer y ampliar su presencia en Estados Unidos, el que por mucho es el mercado más importante para ambos países. Brian Mulroney pidió a George H. Bush y a Carlos Salinas participar en la negociación de lo que originalmente se planteó como un acuerdo bilateral para evitar mermar los beneficios logrados por su gobierno con la firma del tratado de 1988, mientras que una fracción del sector exportador mexicano ha considerado a Canadá un destino prioritario desde entonces.

Mark Carney anunció el verano pasado que su gobierno implementaría diversas medidas para reducir la dependencia de su economía con la de Estados Unidos, luego de las provocaciones de Trump y de los aranceles aplicados desde marzo. Desde entonces, ha declarado en diversos foros que Canadá –la novena economía más grande del mundo– desarrollaría nuevos acuerdos comerciales que soporten cambios en las condiciones económicas, con gobiernos que compartan los mismos valores que su país y que sean benéficos para todas las partes. Era necesario transformar la dependencia en resiliencia.

El primer ministro ha dejado en claro que le gustaría incluir a México entre sus socios comerciales prioritarios, siendo hoy el quinto socio de Ottawa después de Estados Unidos, China, la Unión Europea y el Reino Unido. Sin embargo, desde su visita en septiembre del año pasado, el gobierno de Sheinbaum no ha dicho o hecho algo que le garantice a Ottawa que México será un socio confiable en el futuro, y estas preocupaciones aumentaron cuando Jamieson Greer declaró ante el comité de Medios y Procedimientos de la Cámara Baja que México está de acuerdo en realizar los ajustes que requiere el TMEC por medio de un protocolo bilateral.

La misión empresarial que visitó Toronto y Montreal la semana pasada no pasó desapercibida para la prensa local, que le dedicó varias notas en los principales diarios. Coincidió con otros eventos organizados para promover el plan de Carney para propiciar el crecimiento de la economía ante la reducción en el comercio con Estados Unidos, para quien ha sido durante el primer trimestre del año su segundo socio comercial, después de México.

Funcionarios y empresarios canadienses que asistieron a los eventos organizados para los visitantes mexicanos comentaron que en este momento era difícil hacer compromisos de inversión en México hasta no conocer el resultado de los ajustes que hagan Ottawa y Palacio Nacional a la relación entre ambos países. Tienen la certeza que México no aplicará aranceles a las importaciones canadienses, pero existen dudas sobre el futuro de la política arancelaria mexicana luego de la decisión tomada para aplicar estos gravámenes a productos de países con los que México no tiene un tratado de libre comercio. Algunos empresarios canadienses le preguntaron en corto a Dominic LeBlanc cuándo anunciará las negociaciones con México y con Estados Unidos.

Muchos empresarios están interesados en incluir mejoras al mecanismo de solución de controversias que reduzcan el tiempo para llegar al fallo y sobre todo que garanticen la implementación de las decisiones para evitar lo que sucedió con el panel sobre reglas de origen automotrices, cuyo resultado nunca se aplicó. Algunas organizaciones del sector privado canadiense solicitaron mejorar el mecanismo de solución de controversias a nivel trilateral en los comentarios que enviaron el año pasado, pero la preocupación ha crecido conforme los problemas de diversas empresas canadienses que operan en México persisten y este gobierno ha ignorado los principios acordados en el T-MEC.

Otras empresas comentaron el estancamiento en el que ha caído la economía mexicana, de acuerdo a las estadísticas del propio INEGI. Bajo otras circunstancias, el nulo crecimiento se podría interpretar como consecuencia del ciclo económico, pero su preocupación se debe a lo que consideran es la falta de políticas industriales y comerciales que apoyen al sector privado, resultado de la orientación ideológica de Morena.

Finalmente, el sector privado de Canadá permanece muy atento a la manera como el gobierno mexicano maneje la solicitud de extradición de Rubén Rocha, quien era gobernador en Sinaloa cuando 10 empleados de la minera Vizsla Silver Corporation fueron secuestrados y posteriormente asesinados en enero en el poblado de Concordia.

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