Columnita Pibil

Posdata, Valladolid:

En esta ciudad, tan solo por los proyectos nacionales, bajarán 2 mil 500 dólares de inversión por cada uno de sus 80 mil habitantes de aquí a 2023.

Para cuando cumpla dos siglos en 2023, esta población mexicana podría ser el mejor ejemplo de la excepción. Es factible que vaya rumbo a la riqueza justo en medio de un histórico estancamiento económico nacional.

Recibió el título de ciudad en 1823, 280 años después de ser fundada por el capitán Francisco de Montejo “El Sobrino”, cuando la nombró Valladolid en honor a la demarcación castellana.

En días de ausencia de electricidad su clima entorpeció su avance y fue superada en Yucatán por Mérida. En el centro de México-- en donde todos saben lo que es la cochinita pibil y es fácil encontrar un restaurante que sirva papadzules-- sus “lomitos de Valladolid” resultan un plato de brillante combinación de cerdo, tomate y ajo, pero desafortunadamente exótico por su escasez.

En mi columna de entre semana, Parteaguas, detallé este viernes en qué están aplicando allí inversiones por el equivalente a poco más de 200 millones de dólares.

Por allá, Miguel Quintana Pali hace una réplica de su quintanarroense Xcaret. A su colección de cenotes y hoteles boutique la llamará Xibalbá, en referencia al inframundo maya, en donde vive el temido Kisín. Por acá, Grupo Alves prepara un centro comercial con una decena de nuevos restaurantes y una torre de departamentos, amén de otros desarrollos de vivienda. Todo para un público de alto poder adquisitivo que llega muchas veces de Francia y de España.

Los mexicanos recibirán con suerte unos 80 mil millones de dólares en inversión extranjera directa durante 2021 y 2022. Eso es más o menos 500 dólares por cabeza.

En Valladolid, solo de lo ya descrito que es primordialmente nacional, bajarán 2 mil 500 dólares en promedio de inversión por cada uno de sus 80 mil habitantes de aquí a 2023.

Pero en mi texto de ayer dejé al margen un dato, ahora es posdata: la inversión propiciada por el gobierno federal a través de dos proyectos: el Tren Maya, que tendrá en esa ciudad la parada más importante entre Cancún y Mérida, y una nueva central de generación de energía eléctrica cuyo impacto económico iniciará en agosto y significará 13 mil 353 millones de pesos, unos 600 millones de dólares que ensombrecen la apuesta de empresarios en la localidad.

Ingeniería, cemento, acero, tecnología, turbinas… gigantes que llegarán de todos lados, traídos por ingenieras e ingenieros que también procederán de cualquier lugar, llevando con ellos capital en volúmenes que posiblemente nunca han sido vistos en esa localidad. Hoteles, restaurantes, gasolineras habrán de beneficiarse de la repartición.

Es factible que la fuerza del destino brinde finalmente a este lugar una inversión de aproximadamente mil millones de dólares para el cierre del presente sexenio del gobernador panista Mauricio Vila Dosal, que encontró la forma de hacer mancuerna con el presidente morenista Andrés Manuel López Obrador.

Habrá que aprenderse el gentilicio, porque puede recibir menciones frecuentes: vallisoletano; que aplica tanto para los nacionales como para los casi 300 mil ibéricos que viven en la ciudad del mismo nombre cruzando el mar.

También vale la pena el esfuerzo de aprender a hacer lomitos de Valladolid en otros lados del país, en donde prevalecerá la incertidumbre económica ante la frecuencia de mensajes que alejan la inversión.

Puede servir de acercamiento cultural a uno de los pocos sitios, muy específicos por cierto, en donde sí puede haber prosperidad. Prosperidad, atención, basada en buena medida en la seguridad. Hay que tener presente éste como el principal activo de los yucatecos. No deben perderla.