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Unidad

Para la alianza opositora no será fácil mantenerse unidos, pero es tan grande la polarización que ha fomentado López Obrador, que será él mismo el factor de unidad de sus adversarios.

Ese es el nombre del juego para la próxima elección, tanto la oposición como 4T buscarán mantenerse juntos y debilitar las alianzas del contrario, por ejemplo, ayer vimos al presidente mostrando un video de Xóchitl Gálvez golpeando una piñata del PRI, todo esto con la intención de debilitar la unidad de la Alianza.

Sin embargo, para López Obrador tampoco será tan fácil mantener juntas a sus propias filas, nuevamente todo sigue dependiendo de él, como máxima figura y como punto de unidad, esa es su gran ventaja, su mayor desventaja es que a la hora de repartir las candidaturas siempre habrá quienes se quejen, por ejemplo, hasta hace unas semanas Clara Brugada era la candidata para suceder a Sheinbaum en la CDMX, al día de hoy será Omar García Harfuch el candidato, así lo ha definido Claudia sin importarle que la alcaldesa de Iztapalapa llevara meses operando su candidatura. ¿Acaso Clara Brugada se va a alinear así nada más? Algo tendrán que darle.

Además de Marcelo Ebrard, el otro caso que se ve complicado es el de Ricardo Monreal. El zacatecano pareciera haber perdido buena parte de su capital político, quedó en último lugar en la encuesta presidencial de Morena, con 5.8 por ciento del ‘apoyo popular’, luego trató de negociar la candidatura de la CDMX y tampoco le salió, y como ya estuvo en el Senado sus opciones se acaban.

Mucho se ha hablado de las corcholatas mejor posicionadas, pero ¿en serio Monreal salió por debajo de Manuel Velazco y del impresentable Fernández Noroña? Así como sabemos que fue por dedazo presidencial la definición de Sheinbaum como ganadora de la encuesta, pareciera que el dedazo también designó al último lugar para mandarle un claro mensaje de que su capital político es mínimo dentro de Morena y con esto cobrarle la traición de hacerles perder la delegación Cuauhtémoc en 2021.

Actualmente, Monreal se ha sumado a la campaña de Claudia Sheinbaum, como coordinador de organización y enlace territorial, lo que nos indica que buscaría, eventualmente, un lugar en el gabinete de Sheinbaum, así que solo el tiempo y la posibilidad de que su gente se mantenga en lugares clave nos dirá qué tanto poder perdió el exsenador Monreal.

Marcelo Ebrard sigue siendo de pronóstico reservado, aunque no hay ningún precedente en la carrera política del excanciller donde nos muestre que haya tenido el suficiente valor para enfrentar a sus jefes y seguir su camino ‘por la libre’, pareciera que siempre le ha faltado ese último paso para lanzarse al vació y ser el líder que sus seguidores esperan. Dice que va a crear un nuevo partido, pero esto no le serviría para la próxima elección, no parece haber un acuerdo con Dante Delgado, ni con López Obrador, y tampoco puede ya registrarse como candidato ciudadano. Conociéndolo, se va a esperar al último minuto para tomar una decisión.

Una eventual candidatura de Ebrard por Movimiento Ciudadano le restaría votos a Morena y a la Alianza, pero no tan fácilmente como dijo el presidente de que la clase media votaría por Marcelo, este sector social, mucho más formado y difícil de manipular, está consciente de la necesidad de sacar a la 4T del poder, así que solo un pequeño grupo se inclinaría por Ebrard y muy probablemente serían personas que votaron por Morena en 2018, de hecho, es más probable que los votantes blandos y menos radicales de izquierda vean en Marcelo a un candidato más carismático, mediado e inteligente que Claudia Sheinbaum, la propia encuesta de Morena le dio un 25.8 por ciento al excanciller y en un debate entre los candidatos presidenciales, Marcelo haría pedazos a Claudia, así que puede ser una buena oportunidad de dividir a la izquierda. El gran ganador de esto sería Dante Delgado y AMLO lo sabe.

Para la alianza opositora tampoco será fácil mantenerse unidos, pero es tan grande la polarización que ha fomentado el presidente, que nuevamente es el propio López Obrador el factor de unidad de sus adversarios. La propia sociedad lo ha demostrado en las marchas en defensa del INE y los partidos saben que existe este apoyo y la posibilidad de ganar la próxima elección.

La elección de 2024 empezó desde hace años, pero ahora se han emparejado las cosas.

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