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2025, México después del sexenio perdido

Es el sexenio de los mediocres, de los que saben quejarse y organizar marchas, pero tienen sus estudios truncos, con 90 por ciento de lealtad y 10 por ciento de capacidad.

Estamos tan enfocados en la elección de 2024 que pareciéramos olvidar la pesadilla de país que va a heredar nuestro próximo gobernante, y es que México va en curso de colisión en prácticamente todos los aspectos relevantes de la vida nacional y no parece que las cosas vayan a mejorar, al contrario, todo ha ido empeorando desde que llegó Morena al poder.

Hagamos un repaso rápido. En seguridad, esta semana salieron los datos de homicidios dolosos, en lo que va del sexenio han sido asesinadas 121 mil 655 personas, un promedio de 91 asesinatos diarios, superando, en cuatro años, el total de los homicidios de todo el sexenio de Calderón. La inseguridad ha avanzado de manera imparable en esta administración, todo gracias la política de ‘abrazos, no balazos’ que básicamente postula no hacer nada ante la violencia. Efectivamente, no se ha hecho nada, no se ha arrestado a ningún capo importante este sexenio, al contrario, los han liberado cuando los atrapan, les han construido carreteras y los van a saludar hasta sus pueblos, con varias zonas del país completamente tomadas por el crimen organizado. Mientras tanto, las fiscalías se han utilizado para venganzas políticas y mantener a raya a los opositores, el Estado de derecho va en picada hasta ser prácticamente inexistente en nuestro país. El Ejército no solo está en las calles, también realiza tareas que no le corresponden y para las que no está preparado, como la administración de nuestras aduanas, aeropuertos y la construcción de obras; tiene un poder que no había conocido en 80 años.

En salud, se desarticuló el Seguro Popular, un programa de calidad internacional reconocida, que cubría a más de 54 millones de mexicanos, sustituyéndolo por el Insabi, que en lo único que destaca es en la opacidad y en que dejó sin cobertura de salud a más de 40 millones de esas personas. Eso, aunado a la mala administración e incluso a omisiones en la compra y distribución de medicamentos que han impedido el acceso a fármacos por parte de los pacientes, matando a muchos y dejándolos a su suerte. Lo increíble es que el sistema de salud antes funcionaba, donde sin duda existían deficiencias, pero había medicinas y se atendía a la gente. Hoy, el acceso a la salud es uno de los mayores problemas del sexenio.

En educación, se promueve el adoctrinamiento de la infancia del país en las ideas políticas del presidente, desde su cartilla moral hasta su visión de la historia de México, pero no se detienen a pensar que antes de adoctrinar, se requieren desarrollar capacidades de aprendizaje mínimas, las cuales se ven comprometidas con su política de no evaluar a los alumnos y maestros, ni plantear avances educativos medibles. A la larga, esto podría crear una generación con un bajísimo nivel académico que no solo no podrá competir en un mundo de economías digitales, sino que creerán que la única forma de supervivencia son los apoyos gubernamentales; hasta parece que ese es el plan.

En la economía, si bien hay muchos factores externos que influyen en el tipo de cambio o la inflación, hay varios datos de mediano y largo plazos que son cuando menos preocupantes, como la caída constante de la inversión privada, la inversión pública, la inversión extranjera directa, la salida de capitales nacionales y la caída de la productividad laboral que ya se encuentra en uno de los niveles más bajos desde que se tiene registro. No olvidemos el gasto excesivo en las megaobras gubernamentales, del cual poco sabemos debido a la opacidad con que se manejan, pero sí sabemos que la primera que se concluyó, el Aeropuerto Felipe Ángeles, es hasta el momento un fracaso económico que ganó solo ¡300 mil pesos en su primer mes de operación! Después de un gasto de millones y de cancelar el otro aeropuerto.

Lo anterior, aunado a las constantes violaciones por parte del presidente a contratos con particulares y acuerdos internacionales como el TMEC, sobre todo en temas energéticos, que seguramente desembocarán en demandas y hostilidades con nuestros principales socios comerciales, pero que de fondo rompen con el valor más importante para los inversionistas: la confianza en nuestro país.

La pobreza extrema se ha incrementado durante este sexenio de ocho a 10 millones de personas y solo para este 2022, según datos de la Cepal, se espera que se sumen 1.6 millones más de personas en condición de pobreza a este indicador. La afectación se ha dado también por el cierre de programas públicos como guarderías, estancias infantiles, comedores para niños y la falta acceso a la salud pública debido al fracaso del Insabi. A todas estas personas, la 4T pretende darles dinero directamente a nombre del presidente, como si él se los regalara, usando su red nacional de ‘servidores de la nación’. Esta es probablemente una de las acciones más crueles de este gobierno, hundir a su población más vulnerable en la miseria para que dependan lo más posible de ellos.

En equilibrio de poderes, no hay espacio suficiente para enumerar los atropellos y abusos cometidos por la actual administración, instituciones enteras han desaparecido o han sido tomadas por esbirros gubernamentales: Ejemplos hay miles, algunos de los que más duelen son la CNDH y la CRE.

En transparencia, es el gobierno más opaco en 20 años, todas sus megaobras y hasta los gastos del presidente están reservadas como secreto de seguridad nacional. El 80 por ciento de las licitaciones se dan por adjudicación directa. Son, sin duda, la administración más corrupta y autoritaria en lo que va del siglo.

Con la llegada de Morena al poder no solo hemos padecido su agenda destructora y su enorme corrupción, también su ineptitud para administrar y gobernar. Es el sexenio de los mediocres, de los que saben quejarse y organizar marchas, pero tienen sus estudios truncos, con 90 por ciento de lealtad y 10 por ciento de capacidad. Y van a heredar un país lleno de carencias, problemas y pobreza a la siguiente administración. Pareciera que solo nos queda preguntarnos: ¿qué harán los que siguen?, ¿continuarán destruyendo al país?, ¿empezarán la reconstrucción de lo que quede? Como sea, este sexenio podría acabarse hoy y no hay un solo rubro en que objetivamente podamos decir que fue mejor a los anteriores. Está perdido.

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