Post-verdad Digital

Lo que quieren es matar al árbitro, no que se juegue el partido

El problema de fondo no es si se lleva a cabo la consulta de revocación de mandato, sino hasta qué punto puede debilitar el gobierno federal al árbitro electoral para controlarlo.

Estrangulamiento presupuestal es lo que está viviendo el INE. Esta es una de esas viejas artimañas de los regímenes priistas -ahora adoptada por la 4T- donde ante la imposibilidad de doblegar a los adversarios los dejaban sin dinero. Sin embargo, el problema de fondo ya no es si se lleva a cabo la consulta de revocación de mandato, sino hasta qué punto puede debilitar el gobierno federal a nuestro árbitro electoral para controlarlo, este es el verdadero objetivo, el que representaría una victoria mucho más grande para la 4T: acabar con la alta credibilidad del INE y poder influir a sus anchas en las próximas elecciones. Esta es nuevamente una clara demostración del espíritu antidemocrático del actual gobierno.

Es por esto que el reclamo de que el Instituto Nacional Electoral realice dicha consulta, pero recortando su presupuesto para hacerlo, raya en lo despótico y surrealista. Es como llegar a una concesionaria de autos de lujo y querer comprar un vehículo sin pagar su precio completo, exigiendo a los trabajadores y dueños de la tienda que ellos absorban el costo de lo que no se quiere gastar, mientras por otro lado, movilizo a todos mis amigos para que opinen en redes que esos autos son muy caros y que deberían costar menos o que los dueños ganan demasiado porque son muy ambiciosos; así de ridícula es esta discusión. Si quieren un Ferrari, ¡que lo paguen! Si no, ¿para qué montan todo este teatro?

Además, el problema no es que no tenga dinero el gobierno. A principios de este año, en el portal de López Dóriga se hizo un cálculo de cuánto cuesta el opaco y electorero ejército de ‘servidores de la nación’, lo cual se estimó -porque no hay transparencia en estos gastos- en alrededor de 4 mil 752 millones de pesos anuales. Mientras tanto, al INE se le negaron los 5 mil 743 millones que pretendía utilizar en una consulta que, a todas luces, es un capricho presidencial y que ha servido, cuando menos, como distractor de los verdaderos problemas nacionales, donde destacan la violencia extrema, la falta de medicamentos, la pandemia y la pérdida de capacidad económica que está sufriendo la población.

En los últimos 15 días, la conversación sobre la revocación de mandato se ha incrementado en la opinión pública digital, generando más de 338 mil menciones y 1.6 millones de interacciones, donde lo más destacado es que 44.8 por ciento de las conversaciones son negativas respecto a este tema y solo 10.4 por ciento son positivas. En general los usuarios digitales no están de acuerdo con que el Ejecutivo, por medio de los legisladores, le quitara el presupuesto al INE para llevarla a cabo. De hecho, la mayor parte de los internautas lo ve como un ataque del presidente contra el INE, donde la aplanadora de Morena en la cámara y su aprobación del Presupuesto de Egresos es solo un detalle en esta historia y pasan a un segundo plano. Destaca también que de los usuarios que hablaron del tema, 73.1 por ciento tienen entre 18 y 34 años. A la gente joven le importa este asunto.

El 2022 pinta como un año difícil en muchos aspectos debido a la pandemia, la inflación, la violencia y sobre todo a la enorme polarización de nuestra sociedad fomentada desde el poder. Es muy probable que en este año se radicalicen más las opiniones de nuestro presidente porque se le está acabando el tiempo de su gobierno, pero aún estamos lo suficientemente lejos de la elección como para que tenga posturas más moderadas. Sin embargo, no debemos olvidar que estamos por empezar 2022 no 1968, somos otra sociedad, otro México que no quiere regresar al autoritarismo ni al modelo de un solo partido, o de un solo hombre, somos mucho más que eso y ya lo sabemos.

En otras latitudes digitales…

Las medicinas para los niños con cáncer siguen sin llegar y México va a empezar el 2022 con esta enorme deuda humana, moral y social a la que debemos sumar las más de 6 millones de personas que han caído en la pobreza en lo que va del sexenio según datos del INEGI.


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