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Las burbujas de redes en la elección: guerra civil ‘online’

Es claro que los mensajes que mandan nuestros políticos donde se hacen divisiones entre fifís y chairos, entre empresarios y pueblo bueno, etcétera, han alimentado este rompimiento social.

En México no hemos tenido una guerra civil real, en la que dos posturas ideológicas antagónicas se enfrentan, desde que murió el emperador Maximiliano de Habsburgo junto con sus generales Miramón y Mejía en 1867, terminando así con el ejército conservador y dando paso a la hegemonía de los liberales. La Revolución mexicana fue más una lucha por el poder entre caudillos y la Guerra Cristera fue muy focalizada en ciertas zonas como para llamarla una guerra civil con todas sus letras.

La guerra civil española es quizás el evento más cercano que tenemos de una guerra fratricida, donde las familias se dividen y pelean en posturas antagónicas, donde no hay puntos medios ni puentes que permitan una pronta reconciliación, sino todo lo contrario. Así está hoy México, caminando hacia una polarización social de posturas irreconciliables azuzadas por nuestros gobernantes y exponenciadas por las redes sociales.

Es claro que los mensajes que mandan nuestros políticos donde se hacen divisiones entre fifís y chairos, entre empresarios y pueblo bueno, etcétera, han alimentado este rompimiento social, que se ve con toda claridad en la distribución de votos en la CDMX y es evidente en el tuit de Citlalli Hernández, secretaria general de Morena: “Lo acontecido en Ciudad de México es un grave error de morena: Le fallamos a @Claudiashein y a @lopezobrador_. Con muy buena evaluación en la gestión de ambos, no logramos combatir voto de odio y temor hacia nuestro movimiento promovido sobre todo en clases medias y altas”. Ellos mismos fomentaron este miedo, es parte de su estrategia, las consecuencias en la votación fueron claras y no le fallaron a López Obrador, le fallaron a la ciudadanía que se sintió aludida por su mensaje; les falló el cálculo político de apostar por la polarización como se hizo en Venezuela.

La Ciudad de México se debe ver como un laboratorio social nacional, una muestra de una opinión pública que vive en carne propia con mucha intensidad las palabras y acciones de la 4T y aunque sí prefería tener un gobierno de izquierda, no quiere uno de izquierda radical. Los capitalinos se comportaron en perfecta concordancia con la dicotomía impulsada desde el discurso oficial, o sea que el resultado en la capital es un reflejo de lo que ocurre cuando las palabras dividen en extremo a una sociedad, en este caso llevaron al presidente a perder lo impensable, la ciudad que había tenido segura por décadas. El aprendizaje es que a la gente de las clases medias, e incluso una parte de la clase baja urbana, ambos con educación, se sienten parte del mal llamado ‘sector fifí' y no les gustan las posturas radicales y autoritarias ni sentir que pierden poder adquisitivo.

Mensajes como el video de Dolores Padierna, quién perdió la alcaldía Cuauhtémoc o sea el Centro Histórico, en la que alaba a Nicolás Maduro y a Hugo Chávez afirmando que “ese mismo proyecto lo queremos para México”, es el tipo de declaraciones que generan división y un fuerte rechazo entre un sector social mayoritario.

Se han hecho muchas lecturas basadas en el análisis cuantitativo de la reciente elección, sin embargo, el cualitativo, lo que está detrás de los comentarios, likes y shares de los usuarios es algo menos frecuente. Hicimos una investigación por medio de nuestra inteligencia artificial (IA) sobre los cualitativos de este tema, a continuación, les comparto algunos de nuestros resultados:

  1. El mensaje central sigue siendo el ‘proyecto de cuarta transformación’ de Morena, simplemente se divide entre los que están a favor de su continuidad y los que están en contra. Ambas posturas tienen un peso que oscila entre 35 y 40 por ciento en una muestra de 1.2 millones de menciones en la última semana esto nos indica la polarización de los grupos.
  2. Los que están a favor utilizan conceptos y palabras como impedir que regrese la corrupción, acabar con los privilegios, conservadores, fifís, PRIAN, chayoteros, etcétera.
  3. Los que están en contra hablan de la Alianza X México, la destrucción del país, seguridad, economía, peligro para México, pérdida de libertad, incapacidad, contrapesos, equilibrios, chairos, corrupción, el Metro, etcétera.

En resumen, AMLO y su proyecto se mantuvieron en el centro de la elección, las palabras del presidente son las que repiten todos los políticos de su partido y sus seguidores, por lo que los triunfos y derrotas en este ambiente polarizado se le pueden endilgar a él.

A esto hay que agregar el efecto de cámara de eco que generan los algoritmos de las redes sociales, que, con el objetivo de mantenernos enganchados, nos muestran solamente contenidos afines a la información o a las personas con las que interactuamos, lo cual contribuye a la generación de una percepción sesgada de la realidad; esto lo que logra es una polarización acelerada de la sociedad. La lucha por los indecisos en la próxima elección será el verdadero objetivo.

Por otra parte, la oposición ha encontrado unidad en el viejo mensaje de “López Obrador, un peligro para México” y sus diversas ramificaciones, pero una cosa es clara, la gente votó por esta encarnación del PRIAN como una forma de rechazar el proyecto presidencial y espera que esa decisión sea respetada por los partidos, por lo que el rompimiento o traición a la alianza opositora podría tener implicaciones en la carrera presidencial, muchos dirán que el electorado no tiene memoria, pero ¡no la necesitamos! Tenemos internet.

La polarización parece ser inevitable cuando volteamos a ver a 2024, por lo que dependerá de la ciudadanía, no de los políticos, el mantenernos unidos como un solo país ¡que somos!

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