Todo indica que, se ha dado uno de los pasos decisivos para que la relación aérea entre Estados Unidos y México se empiece poco a poco a destrabar, y también hay que reconocerlo, al menos ya en el papel nuestro país acaba de anotar un punto relevante en la compleja relación aérea con nuestro principal socio comercial.

El reconocimiento del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) como parte integral del sistema aeroportuario de la Ciudad de México no es menor, es, de hecho, una validación que durante meses se buscó —y que llega después de tensiones, reclamos y decisiones unilaterales que incomodaron a la industria, ya que recordemos significó el que se quitarán 13 rutas, pero es un buen inicio.
El anuncio conjunto entre la Cancillería que lleva Roberto Velasco, la SICT con Jesús Esteva al frente y el Departamento de Transporte estadounidense (DOT), intenta mandar un mensaje de certidumbre: reglas claras, mercado competitivo y diálogo continuo. Suena bien y es necesario. Y, sobre todo, llega en un momento donde México no puede darse el lujo de más fricciones regulatorias si quiere fortalecer su conectividad internacional.
Es un buen inicio de acuerdo con los especialistas, pero también se tardó mucho en reconocer al AIFA dentro de la relación bilateral aérea, pero es positivo ya que baja la presión, se incrementan los slots –como ya se había anunciado– y se nota el compromiso del país en el tema.
Pero como suele ocurrir en el sector aéreo, el verdadero desafío no está en los acuerdos, sino en su ejecución, ya que quedan temas importantes como el hecho de que el AICM y los aeropuertos de la zona metropolitana tienen que ceñirse a las reglas de la IATA para el uso de los slots, esto para que sea realmente un mecanismo competitivo y transparente.
Si eso no ocurre, las aerolíneas mexicanas como Aeroméxico, Volaris, Vivaerobus y Mexicana, van a seguir con las restricciones de no poder aumentar frecuencias o nuevas rutas, algo que se necesita para hacer frente a la caída que se tiene.
Aunque también, el reconocimiento del AIFA abre más preguntas que respuestas.
Porque integrar un aeropuerto “en el documento” no lo convierte automáticamente en una opción viable para aerolíneas, operadores de carga y pasajeros. Ahí está el verdadero reto: transformar una decisión política en una realidad operativa eficiente, porque tener un nuevo tren que lo comunique no es suficiente.
En carga aérea, ahí sí el avance es tangible, y empresas internacionales de paquetería están contentas en general con el AIFA, aunque deben tener las condiciones de acceso equitativo y la ampliación de opciones logísticas entre el AICM y el AIFA para generar más oportunidades reales. De hecho, varias aerolíneas han mostrado interés en consolidar operaciones en el nuevo aeropuerto. Pero incluso en este segmento —el más prometedor para el AIFA—, la clave será la consistencia regulatoria y la infraestructura complementaria: aduanas ágiles, conectividad terrestre eficiente y costos competitivos.
Eso sí, en pasajeros, la historia es distinta: la demanda sigue siendo baja, no basta con facilitar operaciones o aumentar slots si las aerolíneas no encuentran incentivos comerciales claros para volar desde ahí. Y esos incentivos no dependen solo de tarifas aeroportuarias, sino de algo más complejo: conectividad, accesibilidad y tiempo. Por eso, es que la estrategia del sistema aeroportuario del Valle de México sigue incompleta.
Y aun cuando suena muy bien la creación de un grupo de trabajo bilateral, más que trabajo técnico, se entiende que será un termómetro político, ya que Estados Unidos no solo quiere seguimiento: quiere garantías de que las decisiones en México no volverán a ser abruptas o unilaterales, como ya lo hicieron en el sexenio pasado, por eso parece más una supervisión indirecta.
El trabajo del nuevo secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco será clave: reconstruir la relación aérea bilateral, recuperar la credibilidad que toma tiempo, pues en aviación, como en finanzas, los anuncios cuentan… pero los resultados son la diferencia.
Mejorar la reforma judicial
Si bien, en este año no estuvieron presentes las principales autoridades financieras del país, debido a que coincidió con el 5 de mayo y todos acudieron a Puebla al acto conmemorativo con la presidenta Claudia Sheinbaum, el mensaje por parte del grupo financiero más grande del país fue claro: México sigue siendo un mercado importante, en el que BBVA seguirá apostando.

Eso sí, también interesante el mensaje de Eduardo Osuna, vicepresidente del Consejo de Administración y director general de BBVA México, sobre que es tiempo de que la reforma judicial –que ha sido duramente criticada y efectivamente ha sido un freno para las inversiones de los empresarios mexicanos–, hay que ver hacia delante y se analice en que se puede mejorar. Es decir, dejar de girar en torno a lo que salió mal y concentrarse en lo que aún puede corregirse.
Pero Osuna no se quedó ahí. Puso sobre la mesa dos de las heridas más profundas del país: la seguridad, con el drama persistente de los desaparecidos, y la extorsión que asfixia a ciudadanos y empresas. Temas que, a diferencia de los debates técnicos, no admiten postergación ni discursos circulares, se debe actuar ya.
Algo que, en el México de hoy, no solo urge, sino que define.
Plan de fibra óptica para el país, en riesgo
El gran plan de conexión de fibra óptica desde la CDMX, Bajío, Norteamérica y Europa está en riesgo, y es que aun cuando hay una concesión para funcionar como carrier en México de la empresa Gold Data, que en México lleva Dennis Rael Rodríguez, todo indica, no está cumpliendo con lo planeado.

Y eso pone en el tema a la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones a cargo de Norma Solano, entidad encargada de supervisar la operación y el cumplimiento de las empresas en ese ramo, y es que el crecimiento de la fibra óptica es clave en esta administración, no sólo por las inversiones que se esperan de los data center, sino para otros proyectos de infraestructura incluidos en el Plan México.
Y todo, porque la compañía Gold Data encargada de hacer el tendido terrestre de cable y conectar al programa global “Manta”, ha dejado de pagar desde el año pasado a sus proveedores que han hecho obra civil subterránea y colocación funcional de fibra óptica que se enlazaría con el cable submarino que coloca Liberty Networks.
Gold Data, dirigida en Miami por Renato Tradardi, ya está en el centro de las preocupaciones de autoridades y de la industria que esperaba el cumplimiento de la conexión de la fibra, porque es crucial para que Querétaro y el Bajío se consoliden como los data centers más importantes de América fuera de Estados Unidos.
El incumplimiento de Gold Data también se ha dado en diversos municipios del Estado de México en donde no concluye los proyectos, lo que ha encendido los focos rojos, y además demandas mercantiles ante el atraso de los pagos y que está afectando a terceros, como Kio Network cuyas instalaciones en Tultitlán debiesen estar ya funcionando en su conexión con Veracruz y de ahí al Proyecto Manta.
El tema toma cada día más relevancia, no sólo porque están apareciendo funcionarios y políticos en el tema, sino porque este proyecto de fibra está asociado a más planes de empresas internacionales y el Gobierno Federal, que simplemente podrían no cumplirse pronto.
Alsea apuesta

Pese a que los resultados no han sido espectaculares en el primer trimestre del año, es un hecho que Alsea que lleva Christian Gurría, no baja la guardia en este 2026 y la empresa mantendrá su enfoque en impulsar un crecimiento orgánico disciplinado, con un portafolio más rentable y eficiente; para eso en la segunda mitad del año, traerá a México dos nuevas marcas: Raising Cane’s y Chipotle, con lo que se incrementa la oferta y diversidad del grupo.
Por lo pronto, la moneda está en el aire.