La auditoría de los Estados Financieros cuenta con la Norma Internacional ISO 19011, una guía detallada cuyo subtítulo es: Directrices para la auditoría de los sistemas de gestión.
Inicia con la planificación para establecer objetivos del programa de auditoría, la evaluación de riesgos y oportunidades del programa. Identifica roles y responsabilidades de las personas responsables de la gestión del programa, su competencia, la extensión y presupuesto.
Para implementarlo, es necesario definir el alcance y los criterios de aceptación con respecto a los objetivos. El método: en sitio o remoto, contempla a los integrantes del equipo, sus competencias ante la complejidad de la auditoría asignada y el cumplimiento de los objetivos bajo criterios acordados.
Su gestión implica informes con aprobación respecto a los objetivos, gestión y conservación de los registros obtenidos, todo ello con la finalidad de dar seguimiento al programa.
Más allá de cumplir con el procedimiento y objetivos de la revisión por parte del auditor, la retroalimentación al Consejo de Administración y sus respuestas ante los hallazgos, son parte primordial de la ética en la gestión de este.
La comunicación es indispensable. El equipo auditor debe reunirse periódicamente para intercambiar información, evaluar el progreso y reasignar tareas dentro del equipo según sea necesario, señala la norma.
La visión general de un proceso típico de reunir y verificar la información implica identificar la fuente de esta, su recopilación mediante muestreo adecuado, guardar evidencias de la auditoría, evaluarlas frente a los criterios de esta, concretar hallazgos, revisarlos y generar las conclusiones.
Hasta este punto -por lo habitual de nuestro conocimiento de la función de los auditores- el lector y quien escribe visualizamos en nuestro imaginario al contador público, revisando registros contables, contrastados con movimiento de mercancía, dinero, facturación y servicios cobrados; pagos acordes a los contratos firmados todo ello fiscalmente bien registrado. Naturalmente con apego a la veracidad de lo ocurrido para reportar infracciones a los procedimientos operativos.
¿Y qué más?
El futuro de la auditoría, a semejanza del futuro de la consultoría ha cambiado. No basta con señalar las desviaciones de la operación. El auditor debe contribuir a generar valor, coadyuvar a la sostenibilidad y a llevar a cabo el propósito del negocio.
Como mínimo, el auditor puede convencer al Comité de Auditoría de revisar cada uno de los proyectos estratégicos en curso, por la cantidad de gasto en los que incurren y monitorear los resultados que de ellos se espera. El IMEF, en colaboración con especialistas, desarrolló para CONOCER el estándar de competencia RC1305 Gestión para el incremento y remuneración de la productividad, vinculando estrategia a medir con la generación de valor.
Debe señalarse la carencia de un plan estratégico si no lo hay, promover dentro del consejo de Administración concretarlo y comunicarlo. Si ya lo hay, debe revisar que se haya comunicado a toda la organización, ver que las actividades tengan objetivos, unidad de medición y meta, asignados a personas y equipos concretos.
Para cerciorarse de que las metas acordadas se van cumpliendo, es importante valorar si la unidad de medición y los registros de desempeño son correctos y si las evaluaciones del desempeño se hacen y se utilizan para seleccionar a los candidatos a ascensos, ya sean hombres o mujeres, todo ello con equidad.
Así, el auditor contribuye a alcanzar el valor agregado y cumple con lo propuesto por la Norma ISO: auditar todo el sistema de gestión.
De igual forma, debe validar que la organización tenga un código de ética, revisar si tiene un mapa de responsabilidad y sostenibilidad implementado, donde se vinculen los valores y principios del código, con las actividades organizacionales que los reflejan y sus metas. Y, si me apura, validar la operación de una línea de denuncia. Cómo hacerlo, se describe en Boletín Técnico IMEF 2024.02 Valores en el Gobierno Corporativo.
Sólo así, auditando indicadores de generación de valor y no sólo dinero, es que la auditoría cumple la función que propone la norma ISO que la rige.