A veces México parece un alto surtidor de malas noticias. Por eso es buena idea llamar la atención cuando ocurren cosas positivas. Recientemente culminaron las negociaciones técnicas y los 27 países del Consejo Europeo aprobaron de forma unánime la modernización del Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea (TLCUEM), formalmente integrada en el nuevo Acuerdo Global Modernizado, que representa una transformación profunda del marco que regulaba sus relaciones desde el año 2000. La ratificación definitiva está programada para celebrarse en una cumbre bilateral el próximo 22 de mayo de 2026 en la Ciudad de México. El Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE) estima que este marco renovado podría disparar el comercio bilateral hasta un 35% en los próximos cinco años.
El acuerdo implica algunos aspectos que es importante señalar. Medular es lo que se refiere al comercio agrícola, pues siempre ha sido un asunto sensible en la relación UE-México. El nuevo tratado elimina casi la totalidad de estos aranceles. De acuerdo al nuevo marco, México obtendría libre acceso inmediato o gradual para el 83% de sus productos agropecuarios hacia la Unión Europea. Con esto se puede beneficiar directamente a exportadores de miel, jugos de fruta, carne de res, jarabe de agave, espárragos y aguacate. Por su parte, México eliminará aranceles de hasta el 100% para productos europeos de alta demanda. Facilitará la entrada de quesos madurados, leche en polvo, embutidos, manzanas, chocolates y pastas.
También se incorpora un esquema de protección mutua para cientos de denominaciones de origen. Protege tanto a productos europeos (como el queso Manchego o el Champagne) como a artesanías y bebidas mexicanas (como el Tequila y el Mezcal) frente a la piratería internacional.
A diferencia de los lineamientos comerciales tradicionales de la plataforma de la Secretaría de Economía, la actualización del acuerdo expande las disciplinas económicas. Sustituye, por ejemplo, los viejos acuerdos bilaterales de inversión por un Tribunal de Inversiones permanente y multilateral, lo que se piensa aumentará la transparencia jurídica para las más de 45,000 empresas europeas que operan en México. En este sentido, el acuerdo abre el mercado de licitaciones públicas a nivel federal. Las empresas mexicanas podrán concursar en los procesos gubernamentales de los países de la UE en igualdad de condiciones, y viceversa.
En lo que tiene que ver con el comercio digital y Pymes, se incluyen reglas explícitas para prohibir aranceles a transmisiones electrónicas, garantizar la protección de datos personales y reducir trabas burocráticas para que las pequeñas empresas exporten con facilidad.
Sin duda el factor geopolítico debe ser tomado en cuenta. Las presiones proteccionistas globales y la próxima revisión del T-MEC han vuelto indispensable la estrategia de diversificación operada por Bancomext. El TLCUEM modernizado blinda la economía nacional al posicionar a México como un puente logístico avanzado: Las firmas europeas pueden producir localmente bajo estándares globales e interconectar cadenas de suministro tanto hacia América del Norte como hacia el viejo continente.
En resumen: de utilizarse bien, el acuerdo no sólo acercará a México a Europa, sino que le servirá como un instrumento para impulsar nuestra prosperidad.
