Gustavo de Hoyos Walther

Dos Mesas

El gobierno mexicano tiene que entender que el actual arreglo de complicidad entre una parte de la clase política y el narcotráfico es el mayor obstáculo para establecer condiciones de verdadera paz en nuestro país.

La palabra China, wēijī, quiere decir aproximadamente, un momento crítico de peligro pero también de oportunidad. Se podría argumentar que la relación entre Estados Unidos se encuentra en este momento plástico.

En este sentido, más nos valdría aprovechar esta coyuntura aparentemente adversa para llevar la relación bilateral hacia un estadio superior. Lo primero que hay que hacer es salir pronto de la tensión actual.

Por un lado, el gobierno mexicano tiene que entender - más pronto que tarde - que el actual arreglo de complicidad entre una parte de la clase política y el narcotráfico es el mayor obstáculo para establecer condiciones de verdadera paz en nuestro país. Esto no es cualquier cosa. El cese de la violencia es la condición sine qua non para la justicia y la prosperidad interna y, por lo tanto, para la posibilidad de consolidar una relación mutuamente benéfica para la sociedades al norte y sur del Río Bravo.

Para que esto se realice de la mejor manera, el gobierno mexicano deberá sentarse en dos mesas. En la primera, una delegación del gobierno de Trump - incluyendo el Congreso - y una del gobierno de Sheinbaum - junto con las dos cámaras legislativas - tendrían que acordar los términos de una nueva América del Norte del Siglo XXI, fundada en una Alianza para la Seguridad, la Democracia y la Prosperidad Regional. Este mecanismo diplomático de alto nivel podría reunirse a la par y en armonía con quienes se encuentran negociando el T-MEC. Un tema prioritario a discutir deberá ser el del problema - hoy aparentemente intratable - del narcotráfico. Algunos puntos a considerar sobre este asunto serían los siguientes: 1) la necesidad de desacoplar al crimen organizado de la política electoral e institucional en México. 2) Nuevos mecanismos de cooperación policíaca, de seguridad y de inteligencia entre ambas naciones. 3) La agilización del diálogo diplomático para desactivar malentendidos, evitando su conversión en un conflicto sine die. 4) La canalización del mercado de drogas en uno que sea ordenado y regulado, tomando en cuenta la nueva directiva de la Casa Blanca de la Nación más Favorecida en el comercio de fármacos.

Creemos que estos cuatro puntos son fundamentales para convertir un problema de seguridad y salud pública en uno que contribuya a la prosperidad y bienestar de ambas sociedades.

La otra mesa en la que debe sentarse el gobierno mexicano es con las oposiciones políticas y civiles. Aquí la agenda es otra, aunque deberá estar concatenada con la que se realiza con Washington. Cuatro son los puntos a considerar en la agenda: 1) La seguridad nacional y pública 2) El Estado de Derecho, 3) La Democracia y 4) La defensa de la soberanía. Acuerdos fundamentales en estos cuatro puntos deben ser la base para que México comience a marchar por un camino más firme.

Un problema a despejar es el de la incomprensión cada vez mayor entre Washington y México. El gobierno encabezado por Trump haría bien en comprender que México no puede convertirse en un aliado confiable si este comienza el descenso hacia la selva oscura de la violencia, la fragilidad democrática, el eclipse del Estado de Derecho y la pérdida de control sobre su destino. La hora ha llegado para dejar de ser vecinos en conflicto y comenzar a ser aliados estratégicos.

Gustavo  de Hoyos Walther

Gustavo de Hoyos Walther

Abogado y Diputado Federal.

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