Contracorriente

Dos mujeres inteligentes

Tanto Claudia Sheinbaum como Xochitl Gálvez son mujeres brillantes que estarían inclinadas a ejercer el poder sin olvidar el bien común, y a ejercerlo con inteligencia.

El proceso electoral 2024 es portador de novedades históricas. Como en cualquier otra elección popular, estarán en juego los equilibrios de poder entre las fuerzas políticas y entre quienes los respaldan por intereses particulares, pero además de ser un proceso muy tempranero, nunca en la historia se había dado la posibilidad real de que una mujer encabece el poder Ejecutivo federal.

Dos mujeres tienen posibilidades efectivas de ser presidenta de México, lo que me motiva entusiasmo por la simplicidad que diferencia a lo masculino de lo femenino frente al poder político, uno más competitivo, el otro más solidario en general, aunque también haya mujeres viriles en política que sólo quieren acumular poder y riqueza.

Tanto Claudia Sheinbaum como Xochitl Gálvez son mujeres brillantes que por principios de género, estarían inclinadas a ejercer el poder sin olvidar el bien común, y a ejercerlo con inteligencia. Dos mujeres aspirantes a suceder a López Obrador, las dos sin carga pesada de negativos en su trayectoria, exitosa como gobernadora Sheinbaum, como alcaldesa Gálvez.

A partir de ahí, las separan sus respectivas perspectivas y metas.

Claudia Sheinbaum representa la continuidad de la 4T, que en sus propósitos principales ha sentado bases para separar el poder económico del político a fin de que gobierno y Estado recuperen capacidad de iniciativa; para promover un desarrollo regionalmente equilibrado con fuertes inversiones públicas, detonantes de las privadas, en el sur sureste del territorio; para atemperar la inconformidad social que genera la desigualdad y con ello, los riesgos de estallidos sociales e ingobernabilidad; para recuperar soberanía energética, uno de los tres factores de autodeterminación junto con la alimentaria (un fracaso de Segalmex, hundido en la corrupción) y la financiera, que el neoliberalismo dejó en poder de corporaciones transnacionales.

En política exterior AMLO ha dejado en claro que no está peleado con la participación de México en la integración económica regional de Norteamérica, encabezada por Estados Unidos, pero también ha tratado de abrir espacio a la agenda de interés nacional en la perspectiva de Washington.

Xochitl Gálvez, por su parte, renunció a sus aspiraciones de gobernar la Ciudad de México y a las grandes posibilidades que tenía de lograrlo, para sumarse a la competencia por la candidatura a la presidencia de la alianza PRI-PAN Va por México, forjada por Claudio X. González.

El proyecto político de esa alianza se reduce a insistir en que AMLO no tiene proyecto, lo cual es falso, y en que ha destruido las instituciones del país y polarizado a la sociedad, lo cual debería ser materia de análisis varios que aportaran correctivos por sectores como educación, cultura y salud, pero Va por México no ha integrado un proyecto político alternativo.

La narrativa de su crítica al gobierno sólo hace pensar en el interés de regresar al México del neoliberalismo de Salinas a Peña Nieto, cuando se enajenaron bienes públicos estratégicos, se deprimieron los salarios y se concentró la riqueza en 3 mil 500 familias como nunca en la historia.

No obstante, hay que reconocer que Xochitl Gálvez sería una candidata presidencial de gran atractivo entre los votantes, considerando que, como dice Roy Campos (ponencia en el Centro Tepoztlán https://fb.watch/loHYxIML7H/?mibextid=RUbZ1f), en nuestra democracia no hay diálogo ciudadano que permita elegir a quién gobernaría mejor, sino al candidato que hubiera logrado seducir emocionalmente al electorado y, ni duda cabe, quien conecta mejor con la gente en ese plano no es Claudia Sheinbaum.

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