Hace dos semanas comencé una serie de columnas dedicadas a comentar cómo veo al Banco de la Reserva Federal (Fed) bajo el liderazgo de Kevin Warsh (“El Fed de Warsh y Banxico (I)”, 8 de septiembre y “El Fed de Warsh y Banxico (II)”, 15 de septiembre) y las consecuencias de esto para el Banco de México. En mi opinión, dadas las circunstancias y prospectiva de la economía de los Estados Unidos, sobre todo vistos desde el cristal de las tasas reales, los indicadores de condiciones y estrés financiero, así como del crédito al consumo, no había duda de que el Comité de Operaciones de Mercado Abierto del Fed (FOMC) debía elevar la tasa de referencia en su decisión de política monetaria de la semana pasada. Las dudas que había entre los principales participantes de los mercados financieros a nivel global se fundamentaban en criterios de economía política, no de política económica. Es decir, si Warsh, así como los demás miembros del FOMC se iban a atrever a subir tasas, aún cuando el presidente de los EU, Donald Trump, ha sido muy vocal de que el Fed baje las tasas.
Afortunadamente el FOMC decidió elevar la tasa de referencia en 25 puntos base (0.25 puntos porcentuales) y en su ‘gráfico de puntos’ o ‘dot plot’ –en donde el FOMC envía señales prospectivas sobre hacia donde podría dirigirse la tasa de fed funds en los próximos dos años–, la mediana de dichas proyecciones de tasas –en donde cada punto representa la opinión de los miembros tanto votantes, como no votantes del comité, salvo Warsh, que ha dicho que se reserva el derecho de revelarlo–, se ubicó en un nivel tal que el Fed debería llevar a cabo otro aumento de 25 puntos base (pb) antes de fin de año y después instrumentaría una pausa por varios meses. Si bien esto es lo que consideré que iba a ocurrir –en línea con la visión del economista en jefe de Barclays en EU, Marc Giannoni–, confieso que me sorprendió que la decisión de subir la tasa haya sido unánime.
En mi opinión, haber decidido subir la tasa al unísono –y en contra de los deseos del presidente de EU–, ayuda no solo a defender la autonomía del banco central estadounidense, sino también, en línea con eso, brinda un elevado grado de credibilidad de que el Fed enfocará sus baterías para que la inflación se dirija hacia el objetivo de 2.0 por ciento. Si bien existen muchas preguntas sobre si una sola subida adicional de tasas de 25pb podrá ‘eliminar’ el ‘exceso de inflación’ (por arriba del objetivo de 2.0 por ciento), o si llevará a cabo dicho incremento en su reunión de octubre o diciembre, queda claro que “las acciones hablaron más que las palabras”. A su vez, las otras preguntas yacen más en el terreno sobre la forma en la que lograrán una menor inflación, así como la influencia que tendrán tasas más altas en EU en otras latitudes y cómo reaccionarán los demás bancos centrales. Es en este sentido comentaré sobre qué considero que hará la Junta de Gobierno del Banco de México tanto esta semana, como hacia delante.
En mi opinión, el Banco de México dejará la tasa de referencia sin cambio en 6.50 por ciento pasado mañana que anuncie su decisión de política monetaria. Esta sería la tercera vez que no modificaría el nivel de las tasas de manera consecutiva. En mi opinión, de la misma manera como el Fed la semana pasada, la decisión de la Junta de Gobierno de Banxico será unánime. Asimismo, considero que no modificarán su párrafo prospectivo, comentando que “…hacia delante, la Junta de Gobierno considera que será apropiado mantener la tasa de referencia en su nivel actual. Juzga que la postura monetaria es adecuada para enfrentar los retos del entorno macroeconómico, incluidos aquellos derivados del contexto internacional”. Esto, en mi opinión, no solo será una indicación de que la probabilidad de reducir la tasa de referencia hacia delante es prácticamente nula, sino que Banxico no desea acompañar al Fed en su aparente ‘mini-ciclo’ de alza de tasas.
Este es muy relevante porque Banxico podría haber caído en la tentación de bajar tasas desde su última reunión de política monetaria el pasado 6 de agosto con la inflación general prácticamente en el objetivo de 3.0 por ciento, una economía débil y con el tipo de cambio peso-dólar observando un comportamiento ejemplar, con fortaleza del peso y una volatilidad extremadamente baja. Sin embargo, subrayo que la Junta de Gobierno de Banxico fue más allá del oportunismo, considerando la serie de choques que hoy afectan al mundo –aranceles, altos precios del petróleo y combustibles, ‘El Niño’ y el Fed subiendo tasas–, que pueden eventualmente poner en riesgo que se logre el objetivo de inflación. De nueva cuenta, considero que no queda duda alguna de que Banxico es independiente y que toma sus decisiones de manera bien fundamentada (“Banxico callando bocas”, 14 de julio).
En este sentido, si observamos la tasa real en México1 , ya sea ex post (restando la inflación actual a la tasa de referencia) o ex ante (restando las expectativas a 12 meses), la política monetaria se encuentra en ‘terreno neutral’. De esta manera, con una economía recuperándose, pero todavía débil y un tipo de cambio que empieza a reaccionar ante un mini-ciclo de alza de tasas en EU, así como presiones inflacionarias hacia delante provenientes de ‘El Niño’, una posible alza de doble dígito del salario mínimo en 2027 y un efecto rezagado de los aranceles que el gobierno de México impuso a importaciones provenientes de países sin tratado comercial a principios del año, Banxico podría dejar la tasa de referencia sin cambio por un periodo prolongado de tiempo. El riesgo más grande, en mi opinión, es que el Fed tenga que llevar a cabo varias alzas de tasas y que eso ‘obligue’ a Banxico a tener que acompañarle subiendo tasas también, para no poner al tipo de cambio en terreno vulnerable y que pueda tener consecuencias tanto en la inflación, como en las expectativas de inflación.
1. La tasa real ex post se encuentra en 3.14 por ciento {[(1+Tasa de referencia)/(1+Inflación)]-1}x100 o {[(1+0.065)/(1+0.0326)]-1}x100 y la tasa real ex ante se encuentra en 2.28 por ciento {[(1+Tasa de referencia)/(1+Expectativas de inflación 12 meses)]-1}x100 o {[(1+0.065)/(1+0.0413)]-1}x100. Ambos niveles se encuentran en el intervalo que el propio Banco de México estima como ‘región de neutralidad’, entre 1.8 y 3.6 por ciento.