Perspectiva Global

El Fed de Warsh y Banxico (I)

En su discurso inaugural como presidente del Fed, Kevin Warsh prometió “llevar a cabo una transformación profunda en la Reserva Federal, orientada a la reforma, aprendiendo tanto de los aciertos como de los errores del pasado.

El pasado 4 de marzo el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, nominó a Kevin Warsh para reemplazar a Jerome Powell como presidente del Banco de la Reserva Federal (Fed). El Senado ratificó la nominación de Trump el 13 de mayo y el 22 del mismo mes, Warsh tomó las riendas para presidir tanto el Fed, como por decisión unánime del Comité de Operaciones de Mercado Abierto del Fed (FOMC), de dicho comité. En su discurso inaugural como presidente del Fed, Warsh prometió “llevar a cabo una transformación profunda en la Reserva Federal, orientada a la reforma, aprendiendo tanto de los aciertos como de los errores del pasado. Su visión incluye superar marcos estáticos y modelos que ya no capturan la complejidad actual, al mismo tiempo que preserva estándares claros de integridad y desempeño institucional”.

En este sentido creó cinco “grupos de trabajo” (o task forces en inglés), encabezados por destacados y experimentados economistas (inclusive algunos que han sido galardonados con el Premio Nobel de Economía): (1) Comunicación, encabezada por Peter R. Fisher, Arminio Fraga y Mervyn King, enfocados en revisar cómo el Fed transmite sus deliberaciones y decisiones de política; (2) la utilización de la hoja de balance del Fed, liderada por Karen Dynan, Raghuram Rajan y Jeremy Stein, que analizarán los costos y las implicaciones institucionales del régimen actual de balance; (3) la fuente de los datos, bajo la conducción de Raj Chetty, Doug McMillon y Kevin Murphy, que buscarán mejorar las señales reales de la economía que sustentan los juicios de política; (4) productividad y empleo, a cargo de Marc Andreessen, Charles I. Jones y Asha Sharma, que evaluarán los impactos de nuevas tecnologías como la Inteligencia Artificial (IA); y (5) los regímenes de inflación, dirigido por Greg Mankiw, Thomas Sargent y William White, que revisarán cómo debe responder el Fed ante los distintos impulsos de la inflación.

Si bien creo que siempre son bienvenidas las evaluaciones y actualizaciones, considero que no se necesitan cambios con la urgencia que ha caracterizado a Warsh cuando comenta sobre el tema. De hecho, fuera del objetivo dual, considero que el Fed ha hecho un trabajo espectacular en los últimos años porque ha podido reducir la inflación de 9.1 por ciento en junio de 2022 a 3.4 por ciento en julio sin haber causado una recesión económica. Ahora bien, sabemos que no todo ha sido el Fed, sino que hubo una serie de choques globales -incluyendo la pandemia per se-, que hacen que algunos aspectos de la inflación fueran ‘arreglados’ en el tiempo de manera circunstancial o con el funcionamiento ‘normal’ de los mercados. Sin embargo, el Fed no ha podido llevar la inflación a su objetivo.

De manera similar a la inflación del Índice de Precios al Consumidor mencionada anteriormente, la métrica de inflación ‘preferida’ del Fed, es decir, el deflactor subyacente de precios del consumo (o PCE core en inglés), ha bajado de 5.6 por ciento en septiembre de 2022, a 2.6 por ciento en abril de 2025. Sin embargo, en lugar de continuar su camino hacia el objetivo de 2.0 por ciento del Fed, comenzó a incrementarse y en el dato más reciente se ubicó en 3.3 por ciento en julio de este año, lejos. Si bien, no podemos decir que la inflación solo bajó por las acciones del Fed, considero que tampoco podemos culpar solo al Fed de que la inflación no ha llegado a su objetivo. En un mundo que se desglobaliza y en donde el gobierno de los Estados Unidos está imponiendo aranceles a diestra y siniestra, es difícil no observar efectos en los precios, máxime que, además, este año el mundo ha experimentado los efectos del conflicto con Irán, particularmente en los precios de los energéticos.

La teoría económica dicta que es probable que un proceso de desglobalización cause un aumento de precios, debido a que ya no se consiguen los insumos o la manufactura de la calidad y a los costos que se podrían conseguir en un mundo global. No obstante lo anterior, no prescribe inflación más alta. Sin embargo, considero que en un mundo en el que se anuncian aranceles, se instrumentan, se imponen, se imponen otros y hay incertidumbre sobre tratados comerciales que alenta el proceso de reubicación de líneas de producción, va causando olas de aumento de costos, que a si vez van aumentando los precios al ser transferidos a los consumidores. De esta manera y a la escala que está ocurriendo, estoy convencido que causa mayor inflación, al menos por un periodo de tiempo considerable.

Entonces, ¿qué debe hacer el Fed? Antes de ofrecer una respuesta a esta pregunta, considero que es importante comentar en dónde nos encontramos. Warsh lleva dos reuniones de política monetaria del Fed desde que tomó posesión como presidente, en donde se dieron a conocer las decisiones sobre la tasa de interés el 17 de junio y 29 de junio. En ambos casos, el comité decidió dejar la tasa de fed funds en un intervalo entre 3.50 y 3.75 por ciento; sin embargo, la decisión de julio ya no fue unánime como la de junio. En la decisión de julio, tres de doce miembros votantes del FOMC, Beth Hammack -del Fed de Cleveland-, Neel Kashkari -del Fed de Minneapolis-, y Lori Logan -del Fed de Dallas, con quien tengo el honor de participar como parte de su Comité Asesor del Sistema Financiero (FSAC)-, votaron a favor de un incremento de 25 puntos base (0.25 puntos porcentuales) de la tasa de fed funds. La siguiente decisión programada de política monetaria se llevará a cabo el próximo 16 de septiembre.

La semana que entra continuaré comentando sobre este tema, en particular sobre el discurso de Warsh el pasado 28 de agosto en el simposio del Fed de Kansas City en Jackson Hole. Wyoming, así como lo que considero que hará el Fed y cómo podría reaccionar el Banco de México al respecto.

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