Perspectiva Global

Foro para el crecimiento (II)

La semana antepasada se llevó a cabo un evento titulado “Foro para el crecimiento sostenible y equitativo”, organizado por los ocho economistas convocados por la presidenta Sheinbaum a principios del año a intercambiar ideas para que nuestro país pueda alcanzar mayores tasas de crecimiento.

La semana antepasada se llevó a cabo un evento titulado “Foro para el crecimiento sostenible y equitativo”, organizado por los ocho economistas convocados por la presidenta Sheinbaum a principios del año a intercambiar ideas para que nuestro país pueda alcanzar mayores tasas de crecimiento. El foro se organizó en seis mesas y me tocó participar en la mesa #2 sobre inversión. Como comenté la semana pasada, llevé a cabo cinco propuestas (“Foro para el crecimiento (I)”, 18 de agosto). Si bien siempre se puede ir al terreno profundo como “echar para atrás la reforma judicial”, la idea era avocarse en propuestas políticamente factibles y que puedan ser instrumentadas de manera relativamente expedita. El comité organizador solicitó que cada propuesta estuviera expresada en una cuartilla. A continuación presento un breve resumen de las primeras cuatro. La semana que entra comentaré sobre la quinta propuesta.

Propuesta 1. Compromiso explícito de estabilidad normativa y respeto a la propiedad privada. La primera medida es que el Gobierno Federal envíe una señal pública, verificable y sostenida de que no impulsará reformas que alteren de manera adversa los derechos de propiedad, la transmisión patrimonial, el marco fiscal básico o las condiciones esenciales bajo las cuales los inversionistas –nacionales y extranjeros–, toman decisiones de largo plazo. No se trata de renunciar a la capacidad legítima del Estado para regular, sino de establecer un compromiso de estabilidad mínima: Quien invierte en una planta, una nave industrial, maquinaria, tecnología o capital humano debe poder proyectar reglas razonablemente previsibles durante un horizonte suficiente.

El problema no es únicamente jurídico; es financiero. Cuando una reforma que pocos anticipaban –como la reforma judicial–, termina aprobándose, el mensaje implícito para el inversionista es que el universo de lo posible se amplía. En ese contexto, aún si una medida no afecta directamente a una empresa, eleva la prima de riesgo de operar en México. Y esa prima se paga de tres formas: proyectos que se posponen, inversiones que llegan con menor escala o capital que exige mayor rendimiento para compensar la incertidumbre.

 Propuesta 2. Recuperar al inversionista extranjero en deuda pública para liberar ahorro interno hacia proyectos productivos. Instrumentar una estrategia proactiva para mejorar la relación con los inversionistas extranjeros para promover su participación en el mercado de bonos del Gobierno Federal a tasa fija denominados en pesos (MBonos). Es una forma concreta de reducir el costo financiero del gobierno y evitar que el ahorro interno –particularmente el administrado por las Afores–, absorba una proporción excesiva de las necesidades de financiamiento público, en lugar de canalizarse a infraestructura, energía, vivienda, logística, agua o parques industriales. Los equipos en la Secretaría de Hacienda tanto de la administración anterior, como de la actual han mostrado siempre disposición al dialogo: Reciben inversionistas cuando vienen a México, conversan en reuniones multilaterales, incluidas las del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial y sostienen reuniones virtuales cuando se les solicita. Pero considero que eso no sustituye una estrategia activa.

Hace una década, la participación de inversionistas extranjeros en el mercado de MBonos llegó a ubicarse por arriba de 60 por ciento. Hoy se ubica alrededor de 30 por ciento. La señal es clara: México sigue siendo financiable, pero perdió una parte importante de la base marginal de compradores externos en el instrumento más relevante de la curva nominal local. Existen varias razones que explican esta disminución, incluyendo el fin del “Mexican Moment” a finales de 2016, así como cambios en el apetito de riesgo y preferencia por instrumento de una gran cantidad de fondos de inversión extranjeros. Sin embargo, considero que una política deliberada de acercamiento con inversionistas globales para explicar la estrategia fiscal, la política de deuda, Pemex y la visión de crecimiento podría volver a incrementar significativamente la participación de estos fondos en el mercado de deuda local. Asimismo, Hacienda contaría con más oportunidades de corregir percepciones antes de que se conviertan en primas de riesgo y considerar nuevas oportunidades de financiamiento escuchándolas directo de quienes participarían.

Propuesta 3. Disminuir la intensidad fiscal y regulatoria sobre la empresa formal. No se trata de debilitar la recaudación ni de revertir avances laborales importantes, sino de reconocer que la acumulación de mayores contribuciones patronales, aumentos salariales acelerados, nuevas obligaciones laborales, fiscalización agresiva, litigios costosos y trámites locales impredecibles estrecha los márgenes de operación al punto de inhibir inversión, contratación y formalización. Además, competir por capital es cada vez más difícil cuando los mercados financieros internacionales ofrecen rendimientos atractivos, alta liquidez y menor exposición a riesgos operativos. Por ello, se plantea una pausa regulatoria y fiscal acompañada de una revisión integral de trámites, criterios de fiscalización y costos no salariales, de modo que el crecimiento de la recaudación descanse más en una economía más grande y formal que en una presión creciente sobre los contribuyentes cumplidos.

Propuesta 4. Secretaría de Infraestructura. La cuarta propuesta consiste en crear una Secretaría de Infraestructura con capacidad técnica, respaldo político y mandato específico para estructurar y destrabar proyectos estratégicos. La idea no es sustituir a Hacienda en sus funciones naturales, sino liberar una carga que hoy rebasa sus responsabilidades tradicionales. Esta nueva institución tendría la tarea de preparar proyectos viables y ejecutables, con estudios sólidos, permisos resueltos, riesgos bien distribuidos y reglas claras que trasciendan los ciclos políticos. Si la infraestructura es uno de los principales cuellos de botella para el crecimiento, el país necesita una entidad que sea evaluada por resultados concretos: proyectos terminados, inversión movilizada y menores costos logísticos.

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