Perspectiva Global

Las críticas a los Criterios Generales de Política Económica

Cada vez que la SHCP publica los Pre-Criterios Generales de Política Económica surgen una serie de críticas sobre el optimismo embebido en los pronósticos del gobierno.

La Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria –aprobada en 2006–, establece que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) debe de entregar al Congreso de la Unión los Pre-Criterios Generales de Política Económica (PCGPE), a más tardar el 1 de abril. Esta normativa nació de la idea de iniciar formalmente un canal de comunicación entre el gobierno federal y los legisladores a poco más de cinco meses de que inicie formalmente el proceso de discusión del Presupuesto para el año siguiente. En tiempo y forma, como siempre se ha hecho desde esa fecha, la SHCP entregó dicho documento el viernes pasado. Los PCGPE delinean las proyecciones de las principales variables macroeconómicas para el año fiscal siguiente y qué significan numéricamente para los indicadores más relevantes de finanzas públicas. Desde hace algunos años, cada vez que SHCP los publica, surgen una serie de críticas tanto en prensa, como en las notas de los propios analistas sobre el optimismo embebido en los pronósticos del gobierno. Reconozco que en algunas ocasiones también los he criticado (e.g.Gobierno mantiene disciplina fiscal, pero con algo de optimismo”, 14 de septiembre, 2021), aunque también he reconocido cuando considero que impera la realidad (e.g. “Pre-Criterios 2020: Realismo y responsabilidad fiscal”, 16 de abril, 2019), a pesar de que nadie podía pronosticar una pandemia como la que sufrimos en 2020. Pero la pregunta a la que quiero dar respuesta hoy es: ¿Qué tan buenas son las proyecciones de SHCP, con respecto al consenso de analistas? Es decir ¿SCHP se merece tantas críticas?

Empecemos con 2020. Una vez que la pandemia hizo los muy desafortunados estragos humanos y económicos en septiembre de ese año, SHCP pronosticó una contracción de 8.0 por ciento del PIB para 2020. Por su parte, en la encuesta que levanta mensualmente el Banco de México, en septiembre de 2020, el consenso proyectaba una caída de 9.9 por ciento. ¿Qué fue lo que ocurrió? El PIB cayó 8.0 por ciento, tal cual lo proyectaba SHCP. Algunos dirán: “fue suerte”. Avancemos a 2021. En los CGPE 2021, SHCP pronosticó un crecimiento del PIB de 4.6 por ciento, mientras que a inicios de 2021 el consenso de analistas pronosticó un crecimiento de 3.5 por ciento (en la encuesta Banxico). ¿Qué crecimiento observó el PIB en 2021? 4.7 por ciento. Una vez más, SHCP tuvo una mucho mejor visión que el consenso de analistas, a pesar de haberse visto optimista. Sigamos. ¿Qué pasó en 2022? En CGPE, el pronóstico de crecimiento del PIB de SHCP fue de 4.1 por ciento. ¿En cuánto estaba el consenso de analistas a inicios de 2022? 2.2 por ciento. ¿Qué ocurrió? El PIB creció 3.1 por ciento. Aquí la proyección de SHCP no fue tan certera como en 2020 o 2021, pero la diferencia entre el observado y el pronosticado por los analistas o por Hacienda era prácticamente el mismo (un punto porcentual) y SHCP tenía el sentido correcto, es decir, hacia un mayor crecimiento.

¿Qué nos depara 2023? En el documento entregado por SHCP al Congreso de la Unión el viernes pasado, SHCP estima un crecimiento del PIB de 3.0 por ciento para este año. El consenso de analistas en la encuesta Banxico –que se publicó ayer–, anticipa un crecimiento de 1.4 por ciento. En mi opinión, el diferencial radica en tres supuestos: (1) ¿Qué tanta desaceleración se está esperando en Estados Unidos? SHCP anticipa un crecimiento de 1.5 por ciento en EU en 2023, mientras que en la encuesta Banxico, el consenso de analistas proyecta un crecimiento de 1.0 por ciento. Además del canal manufacturero, que tiene una incidencia muy significativa en México, también se encuentran las remesas y el turismo, que han tomado una mucho mayor importancia en la actividad económica de México en los últimos años. (2) ¿Cuánto puede impulsar la ‘relocalización’ o ‘nearshoring’? Esa respuesta numérica no la conozco, pero en pláticas y paneles de discusión con varios de mis compañeros analistas, veo algo de escepticismo al respecto en la mayoría. En mi opinión, el ‘nearshoring’ no solo va a tener un impulso importante en el crecimiento de nuestro país, sino que ya lo está teniendo (“Nearshoring’ en México, una realidad”, 29 de noviembre, 2022). Inclusive, a pesar de que en Barclays estimamos un menor crecimiento del PIB en EU, con respecto a SHCP (1.2 por ciento), sí veo un mayor impulso del nearshoring, por lo que estimo un crecimiento para México de 1.7 por ciento en 2023, en donde considero que el riesgo está sesgado a que crezca todavía más. Y (3) el impacto de la inversión pública. Llevamos más de una década –desde 2009–, que la inversión pública no tiene una contribución positiva en el crecimiento del PIB. Sin embargo, ya llevamos dos años que la inversión pública no solo no contribuye negativamente, sino que tiene una incidencia positiva en el PIB. Este año bien podría tenerla también.

Sin duda podemos continuar comentando sobre los demás pronósticos que se encuentran en el documento de Pre-Criterios (e.g. precio del petróleo, producción petrolera, tipo de cambio, inflación), pero mi intención en esta columna era poner en perspectiva lo que ha ocurrido con las estimaciones de crecimiento de Hacienda y las de los analistas vis-à-vis lo que se ha observado. Tomando en cuenta los últimos tres años consecutivos, creo que SHCP ha hecho un mejor papel pronosticando el PIB que el consenso de analistas.

* El autor es Economista en Jefe para Latinoamérica del banco Barclays y miembro del Comité de Fechado de Ciclos de la Economía de México.

* Las opiniones que se expresan en esta columna son a título personal.

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