Perspectiva Global

¿Por qué tanta volatilidad en los mercados financieros últimamente?

El proceso de globalización que inició con la caída del muro de Berlín y que tuvo un gran impulso cuando China se incorporó a la OMC, se encuentra en pausa o inclusive podría desaparecer.

A veces la dinámica de los mercados financieros es poco intuitiva para quienes no le dan seguimiento diario. Por ejemplo, en el peor momento de la pandemia —en los encierros de 2020, cuando no había vacunas y la letalidad era muy alta—, los principales índices accionarios aumentaron 60 por ciento y eventualmente tocaron niveles máximos históricos y más, mientras que ahora que ya nos encontramos de alguna manera saliendo de la pandemia, hemos visto que estos mismos índices han caído alrededor de 20 por ciento en lo que va del año. Además, estas caídas se han exacerbado en las últimas semanas. No solo son los mercados accionarios claramente. Hemos observado altísima volatilidad en los mercados de bonos —tanto gubernamentales como corporativos—, en el cambiario y en el de materias primas. Lo que ocurre es que un indicador líder del sentimiento de los participantes de los mercados es el mercado accionario. Entonces, ¿qué mueve a los mercados financieros internacionales? La respuesta es muy simple: Las expectativas.

En uno de los peores momentos de la pandemia a nivel global, con una altísima incertidumbre en torno a los trastornos, duración, contagio y demás consecuencias por estar expuesto al virus SARS-CovID-2, i.e. el COVID-19 y con un gran porcentaje de personas que terminaba en el hospital o que perdía la vida, los mercados financieros tuvieron una reacción muy positiva. En ese momento ni siquiera se veía claro que el número de casos diarios o el de lamentables fallecimientos había tocado un pico. Asimismo, las empresas listadas en las bolsas de valores a nivel global habían publicado reportes trimestrales que reflejaran el fuerte impacto del COVID. Entonces, ¿qué explicó el comportamiento tan positivo de los mercados? Las expectativas. ¿Expectativas de qué? De que independientemente de la enfermedad, los gobiernos y bancos centrales del mundo habían decidido llevar a cabo una serie de programas de estímulo fiscal y monetario muy significativos, tanto para atajar la pandemia —aumentando el gasto en investigación de vacunas, como en pruebas y tratamiento de COVID y equipamiento de hospitales—, como para tratar de proteger el empleo y evitar problemas de liquidez.

Con estos estímulos, la mayoría de las empresas que estaban enfrentando impactos significativos por la pandemia, no sufrirían tanto daño en sus utilidades y el consumo no se vería tan afectado, ya sea porque el empleo no se afectaría significativamente o porque quien resultara desempleado tendría suficiente dinero para no parar o disminuir significativamente su consumo. Asimismo, una parte importante de la liquidez global terminaría siendo invertida en activos financieros, haciendo crecer su valor de mercado. Esto genera círculos virtuosos en donde una parte de la población ve crecer el valor de sus cuentas de inversión o de ahorro para el retiro y esa ‘sensación de riqueza’ les brinda mayor confianza para continuar o inclusive incrementar su consumo.

¿Qué está modificando las expectativas ahora? Claramente un evento muy relevante ha sido la guerra en Ucrania, sobre todo porque entre muchas otras cosas implica nuevas disrupciones a las cadenas de suministro global, que se agregan a las que ya estábamos experimentando por la pandemia. Pero además de ser el peor conflicto geopolítico en más de ochenta años, el mundo cambió en muchos sentidos el 24 de febrero pasado que el gobierno ruso decidió invadir Ucrania. En este sentido, no hay duda de que el proceso de globalización que inició con la caída del muro de Berlín en 1989 y que tuvo un gran impulso cuando China se incorporó a la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 2003, se encuentra en pausa o inclusive, el mundo podría haber iniciado ya un proceso de desglobalización (“Siete consecuencias económicas de la guerra”, 15 de marzo). Por otro lado, otro suceso que modificó las expectativas es el retiro de estímulo tanto fiscal como monetario a nivel global, pero en particular el ciclo de alza de tasas del Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed). Si la abundancia de liquidez, generada tanto por los estímulos fiscales como por los monetarios, con tasas de interés en niveles cercanos a cero y aumento de la base monetaria, causó que los mercados financieros despegaran y cuyas valuaciones se dirigieran a niveles máximos históricos, ahora el retiro de estímulos los está desinflando. En el caso de los criptoactivos, sobre todo las criptomonedas, esta caída ha sido todavía más fuerte que la de los demás activos en general debido a que es muy factible que haya sido una burbuja, i.e. que el incremento en el precio se haya separado significativamente de su valor real. ¿Qué va a pasar hacia delante? Los participantes de los mercados estarán muy atentos a ver si el retiro de estímulo monetario podría ser menos agresivo ante las amenazas de recesión global que han empezado a resonar o a la guía que ofrecen las empresas en torno a lo que los inversionistas pueden esperar de sus resultados hacia delante.

* El autor es Economista en Jefe para Latinoamérica del banco Barclays y miembro del Comité de Fechado de Ciclos de la Economía de México.

* Las opiniones que se expresan en esta columna son a título personal.

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