Perspectiva Global

Sudamérica entre problemas preelectorales y postelectorales

La población de estos países parece nunca estar conforme. La gran diferencia se observa en los bandazos que dan en torno a las ideas que promueven los políticos que eligen.

Latinoamérica ha enfrentado históricamente dificultades para crecer y desarrollarse de manera sostenida. Las marcadas diferencias que existen entre Latinoamérica y el resto del mundo en cuanto al pensamiento político, también se reflejan en las diferencias económicas. Asimismo, en casi cualquier momento en el tiempo podemos encontrar los regímenes más apegados al comunismo o al capitalismo, así como los gobiernos más autoritarios o los más liberales y lo más interesante, salvo algunas excepciones, no siempre son los mismos en el tiempo. No obstante lo anterior, veo tres aspectos que caracterizan nuestra región, además del idioma proveniente del latín y la pasión por el futbol soccer: (1) Altísimos niveles de desigualdad y falta de oportunidades para que exista una mayor movilidad social; (2) falta de certeza jurídica y de aplicación de Estado de derecho; y (3) la habilidad de los políticos para convencer a poblaciones enteras de aplicar ‘soluciones’ simples a los problemas más emblemáticos, a partir de la aplicación de regímenes económicos y políticos extremos.

Desafortunadamente, Latinoamérica es la región que menos crecía antes de la pandemia y la más afectada por el impacto económico de las restricciones a la movilidad y de distanciamiento social, propiciadas por la pandemia de Covid-19. Por un lado, el PIB de Latinoamérica registró un crecimiento nulo en 2019, mientras que la economía de China, por ejemplo, creció 6.1 por ciento, la de los países de África subsahariana observaron un crecimiento de 3.2 por ciento, la de Estados Unidos 2.2 por ciento, la Eurozona 1.3 por ciento y el Medio Oriente y Asia Central 1.4 por ciento. Asimismo, en 2020 el PIB de Latinoamérica sufrió un desplome de 7.0 por ciento, mientras que la economía de la Eurozona cayó 6.6 por ciento, la de Estados Unidos cayó 3.5 por ciento, el PIB del medio oriente y Asia central registró un descenso de 2.9 por ciento, el de los países de África subsahariana -1.9 por ciento y de China creció 2.3 por ciento. A la luz de las proyecciones más recientes de los diferentes organismos multilaterales, Latinoamérica no será de las regiones que más crezca en 2021, sobre todo comparando con la gran caída en 2021. Es muy factible que el PIB de Latinoamérica crezca alrededor de 4.5 por ciento, por debajo del de China y de los Estados Unidos y más cerca de lo que crecerán los países de la Eurozona y del Medio Oriente y Asia Central.

Además de una gran cantidad de problemas estructurales que enfrentan las economías latinoamericanas, están los temas políticos. En este sentido, debido a que en México realmente no observamos un problema preelectoral, ni nos encontramos observando un problema postelectoral, lo dejaré fuera y me concentraré en los que están viviendo nuestros países hermanos de Sudamérica. Salvo Ecuador que dio un giro de 180 grados en el régimen económico-político con el triunfo de Guillermo Lasso, la mayoría de los grandes países de Latinoamérica enfrentan problemas ya sea preelectorales −como Colombia, Chile y Brasil−, o postelectorales como Argentina y Perú. La población de estos países parece nunca estar conforme, como ocurre en muchos países. Sin embargo, la gran diferencia se observa en los bandazos que dan en torno a las ideas que promueven los políticos que eligen.

Colombia ha registrado fuertes protestas en las calles debido a la propuesta de reforma fiscal que presentó el gobierno del presidente Iván Duque, que propiciaron la renuncia del secretario de Hacienda y el retiro de dicha propuesta. Esto llevó a Colombia a perder el ‘grado de inversión’ en las calificaciones de deuda soberana. Asimismo, Gustavo Petro, candidato de extrema izquierda, es quien lidera las encuestas para la elección presidencial de mayo de 2022. Por su parte, después de las violentas protestas en 2019, en Chile acaban de elegir al Congreso Constituyente, que se encargará de redactar la nueva Constitución, y tanto la izquierda moderada como la extrema izquierda ganaron más de la mitad de los asientos. Asimismo, se encaminan a una elección presidencial y parlamentaria que se llevará a cabo el próximo 21 de noviembre de este año. En Brasil, el presidente Bolsonaro podría enfrentar un juicio de destitución por corrupción y mal manejo de la pandemia de Covid-19. Las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias se llevarán a cabo en octubre de 2022, en donde la opinión generalizada es que el candidato a vencer será el expresidente Lula da Silva o el candidato que él seleccione. Por otro lado, quienes están viviendo problemas postelectorales son Perú y Argentina. Perú acaba de elegir a Pedro Castillo, candidato de extrema izquierda, quien tomará posesión del cargo el día de mañana. Hay nerviosismo entre los participantes de los mercados financieros internacionales sobre el tipo de políticas de carácter económico que instrumentará Castillo. Por último, al más fiel estilo de las crisis recurrentes de los ochenta y noventa en Latinoamérica, Argentina enfrenta una situación macroeconómica muy difícil. El peso argentino se ha depreciado cerca de 400 por ciento de 2018 a la fecha, la ciudadanía enfrenta una tasa de inflación anual de más de 50 por ciento y la reactivación económica pospandemia es de las menos dinámicas del continente. Así, una vez más, Latinoamérica será la región que menos crezca en el mundo este año, cuando es de las regiones que más puede y necesita crecer, dadas las grandes necesidades que tiene en términos de niveles de pobreza y desigualdad.

* El autor es director general adjunto de Análisis Económico, Relación con Inversionistas y Sustentabilidad de Grupo Financiero Banorte, presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF y miembro del Comité de Fechado de Ciclos de la Economía Mexicana.

* Las opiniones que se expresan en esta columna son a título personal.

COLUMNAS ANTERIORES

Gobierno mantiene disciplina fiscal, pero con algo de optimismo
La relativa estabilidad del tipo de cambio

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.