Anunció Donald Trump en conferencia de prensa pocas horas después del arresto y traslado de Nicolás Maduro a una cárcel de Nueva York: “Habrá que hacer algo con México”.
Es muy probable que Trump cumpla su palabra a pesar del alto grado de cooperación (“el más alto en la historia”, dijo Marco Rubio) en materia de narcotráfico. En primer lugar, los mexicanos debemos saber qué implica ese alto grado de cooperación con nuestro poderoso vecino, ¿a qué estamos obligados, qué cedemos, hasta qué punto las agencias de inteligencia norteamericanas tienen metidas las narices en asuntos mexicanos? En la reunión de Sheinbaum con Rubio en septiembre pasado, ¿a qué se comprometió la presidenta?
La droga de México hacia los Estados Unidos sigue fluyendo. Disminuyó el papel del Cártel de Sinaloa y creció el del Cártel de Jalisco. La mayor parte de las cabezas del Cártel de Sinaloa están en cárceles de los Estados Unidos. Las autoridades de ese país saben qué políticos mexicanos están coludidos con el narco. Saben hasta dónde llega la penetración criminal en las policías, el Ejército y la Marina. A partir de la información recabada de los narcos en cárceles norteamericanas, Trump afirma que México está dominado por los cárteles y que nuestro gobierno no puede hacerles frente, en parte porque está coludido con ellos.
México corre el riesgo de ser agredido o intervenido por los Estados Unidos. El partido en el poder, Morena, nos colocó en esta difícil situación. Se presume que el secretario de Educación, Mario Delgado, recibió dinero del narco tamaulipeco para las campañas de Morena. Se sabe que Adán Augusto López, presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, protegió a un cártel huachicolero en Tabasco. El almirante José Rafael Ojeda, exsecretario de Marina, estuvo al tanto del mayor fraude fiscal en la historia de México. Que el jefe de la Oficina de la Presidencia durante el gobierno de López Obrador lavaba dinero para el Cártel de Sinaloa. Que en las elecciones de 2021, con el conocimiento del expresidente López Obrador, el narco ayudó a Morena a ganar las elecciones para gobernador en al menos siete estados. Para paliar esta situación, el gobierno de Sheinbaum colabora con el gobierno norteamericano al más alto nivel posible. Pero esto no parece ser suficiente. Dice Trump, luego del arresto de Maduro, que “habrá que hacer algo con México”.
Durante la presidencia de López Obrador creció vertiginosamente el tráfico de fentanilo hacia los Estados Unidos. En varias ocasiones, López Obrador negó enfáticamente que en México existieran laboratorios para elaborar esa droga. El expresidente permitió que los precursores chinos llegaran por los puertos de Michoacán. Ahora sabemos que se produce fentanilo en todos los estados de la República. Sabemos también que el fentanilo provocó la muerte por sobredosis de más de 200 mil norteamericanos, muchos de ellos originarios de estados vitales para las elecciones intermedias que se celebrarán en Estados Unidos en noviembre de este año. Una forma de obtener votos será demostrando que se actúa en contra de las organizaciones mexicanas que provocaron la muerte de cientos de miles de personas.
¿Qué puede hacer el gobierno de Sheinbaum frente a esta amenaza? Podría proponer la formación de una fuerza binacional para realizar operaciones en terreno en contra de los cárteles. Podría investigar y procesar a políticos coludidos con el crimen organizado. Podría romper el pacto que forjó López Obrador con los cárteles del narcotráfico.
Tres posibles niveles de acción conjunta con los Estados Unidos. El primero, el más básico, es el combate contra los cárteles de drogas, con el Ejército mexicano en terreno y con apoyo de drones e inteligencia norteamericana. El segundo, más complejo, es proceder contra los políticos, policías y militares coludidos con el narco: quitando visas y procediendo formalmente contra ellos. El tercer nivel alcanza a personas que, por acción u omisión, propiciaron el tráfico de fentanilo hacia los Estados Unidos. López Obrador fue el principal responsable: pactó con el narco a cambio de que este le ayudara a consolidar la hegemonía de su partido. Gracias a esa política de tolerancia o complicidad, Morena gobierna la mayoría de los estados; el narco tiene presencia en todos los municipios del país y detenta el control en la mayoría de las policías estatales; controla las cárceles y las aduanas; gracias a la reforma judicial, el narco tiene ya jueces a su servicio. El sistema político mexicano está firmemente coludido con el crimen organizado.
Parece difícil que Sheinbaum emprenda alguna de estas acciones. Gracias a Morena llegó al poder. Pero si no hace algo decisivo para romper ese pacto, ella y su gobierno serán víctimas de la fuerza que afecte a Morena. Se trata de una operación de sobrevivencia política. Luego de la caída de Maduro, México es el siguiente en la lista. O va contra ellos o se hunde con ellos.