El dedazo ahora se llama “entrega del bastón de mando”. Antes la simulación, hoy el cinismo. Al desnivelar la cancha con apoyos y recursos para favorecer a su candidata, López Obrador eligió. Y “para que no se hagan bolas”, como dijo Salinas, le entrega un bastón con cintas de colores para que lo agite ante el pueblo y le haga creer en la llegada del Fuego Nuevo. Simbolismo barato y efectivo, porque le tomaron muchas fotos y videos.
Ojalá y todo quedara en la entrega del bastón. Pero si todos vimos la forma en que arrolló en su propio partido para imponer su deseo, lo que podemos esperar es que intente arrollar del mismo modo en la elección presidencial. Se olvidó la austeridad. Dice Mario Delgado que Marcelo Ebrard no entregó las pruebas del apoyo a Claudia Sheinbaum. Pero Mario Delgado miente. Fue enorme el dispendio a favor de Sheinbaum: cientos de millones gastados en espectaculares y bardas, millones pagados a la prensa mercenaria para sus publirreportajes, la Secretaría del Bienestar entregando apoyos, los gobernadores gastando en las concentraciones. No podemos normalizar la corrupción flagrante. ¿Sheinbaum gasta cientos de millones de dinero oficial y de dinero sucio y lo que se reporta es un palo con cintas de colores?
El presidente intervino todo lo que quiso en esta etapa preelectoral. Acumuló algunas multas que ni siquiera ha volteado a ver. Después de todo, ¿qué tan grave puede ser si lo único que hizo fue violar repetidamente la ley? Lo hace para demostrar que él puede hacerlo sin consecuencias.
Puede consentir el gasto multimillonario de su candidata, puede intervenir todo lo que deseé en el proceso electoral. Si ya lo hizo lo volverá a hacer. Es un claro aviso de lo que nos espera en el 2024.
Una elección de Estado. Los veintitrés gobernadores de Morena apoyando a los candidatos de su partido. Guadalupe Taddei, cabeza del INE, con una fuerte inclinación hacia el primer mandatario. Con el crimen organizado participando en la elección. Con las cúpulas militares y de marinos bien maiceadas. Con la televisión a su favor (como se puede ver con la inclusión de voceros oficialistas en los programas de opinión de Televisa). Pero sobre todo, en 2024 veremos al presidente pasando una y otra vez por encima de la ley. A los funcionarios de su gobierno y a sus seguidores les parece “normal” (no debería de serlo) que el presidente viole la ley que él mismo ayudó a modelar cuando era opositor. Para la sociedad civil esta actitud recurrente representa un flanco abierto a la denuncia judicial. No se debe permitir la normalización de un gobierno que viola la ley para favorecer a su candidata. ¿En serio ya se cerró el capítulo de cuánto nos costó la campaña de Claudia? ¿Ya no habrá investigación del INE y de los periódicos? ¿Le entregó López Obrador el palo colorido y ya todo ese dispendio está disculpado? ¿Marcelo aceptó tragarse el cuento a cambio de la disciplina interna o pactó con Dante Delgado? Da lo mismo. Al fondo, en el estudio, vemos a Marcelo, traje ajustado, agacharse para besar la mano de la Madrina. Un alma piadosa cierra la puerta.
Todo gobierno quiere perpetuarse, en esto no hay misterio. Si lo hace dentro de los límites de la ley no hay problema. Tenemos que ser claros: no actuará así este gobierno. No pueden darse el lujo de permitir que inicie la persecución en su contra. Motivos: los 800 mil muertos por Covid, los más de 162 mil asesinatos, más de 44 mil desaparecidos, los 50 millones sin servicio de salud, la ideologización de la educación. Muchos asuntos relevantes de este gobierno se han reservado cinco años “por seguridad nacional”. Contratos, falta de licitaciones, la formación de nuevas y grandes fortunas. No van a permitir que esa información que revela corrupción caiga en manos de sus adversarios. Perpetuarse en el control para encubrir ineficiencias y pillerías. Perpetuarse en el poder por vocación y necesidad.
Normalizar la corrupción del proceso, es decir: “Claudia es científica”. Para tratar de decir: “ella es objetiva, se basa en hechos”. Como si no recordáramos los miles de científicos soviéticos puestos al servicio del materialismo histórico como fatalidad. Como si no recordáramos los miles de científicos cubanos que hoy mismo le dan legitimidad a la dictadura. Como si no recordáramos que, hasta ahora, más allá de lo se especule en el futuro, Sheinbaum apoyó la estrategia contra el Covid y nunca se manifestó opuesta a la idea de la “ciencia neoliberal” de Álvarez-Buylla ni de la persecución judicial a miembros destacados de la comunidad científica. Una científica, pero sobre todo una ideóloga.
Lo contrario a una elección de Estado es una elección ciudadana. Lo contrario a una candidata del gobierno, una candidata ciudadana. Los diez puntos en las encuestas que separan a Claudia de Xóchitl han costado cientos de millones pesos, de origen oscuro. Desde ahora la cancha está desnivelada y se desnivelará más aún con la intervención del presidente, volcado a instrumentar una elección de Estado. Frente al presidente, los ciudadanos.