Burlándose de la ley comienzan con pie izquierdo los precandidatos de Morena. Se pasean por todo el país exhibiendo su impunidad. A pesar del fracaso del Plan A y del Plan B, tienen al INE a su servicio. López Obrador no quería reformar al INE para volverlo más austero o eficiente, lo quería para pasar por encima de la ley, para imponer a uno de los suyos como presidente de la República simulada.
López Obrador les prohibió debatir para que no intercambiaran muestras de su incompetencia. Los ciudadanos hubiéramos agradecido un debate entre Claudia y Marcelo sobre quién fue el responsable del derrumbe de la Línea 12 y los 26 muertos que provocó. O un debate entre Marcelo y Adán sobre la responsabilidad de los 40 migrantes asfixiados y quemados en el centro de detención de Ciudad Juárez. Se prohibieron los debates para no hacer evidente el fracaso de la cuatro té.
¿Cómo puedo hablar de fracaso si Morena ha ganado en las urnas 23 de los 32 estados de la República? ¿Cómo puede decirse que fracasó este gobierno si el presidente cuenta con un 60 por ciento de aprobación? Esto en primer lugar se explica por el estado lamentable de la oposición: candidatos alejados de la ciudadanía, malas propuestas, campañas anodinas, total ausencia de autocrítica, dirigentes caracterizados por su mezquindad. Los buenos resultados electorales de Morena son muestra de la postración de la oposición. Son resultado, también y sobre todo, de la propaganda de gobierno, porque logros no hay; de las mentiras de las conferencias matutinas, difundidas por la televisión.
Puede pensarse que exagero. Que resultados sí hay pero no los quiero ver. Por ejemplo, el incremento de los salarios mínimos. Descontando la inflación, los salarios mínimos tuvieron un aumento del 93 por ciento, del 2018 a la fecha. Pero estos aumentos sólo operan en el mercado de empleo formal, que ocupa al 38 por ciento de los trabajadores, alrededor de 21 millones. De éstos, únicamente —según datos de la exsecretaria Luisa María Alcalde— 6.4 millones se beneficiaron con este aumento: el 12 por ciento de los trabajadores mexicanos. Cifra apenas superior a los 4 millones de personas que pasaron del nivel de clase media baja al nivel de pobreza, de acuerdo al Coneval. ¿Primero los pobres? Según López Obrador, ninguno de los súper millonarios mexicanos ha dejado de ganar dinero en su gobierno. Se negó a aumentar los impuestos a la población de mayores ingresos. Aplicó una política de austeridad “franciscana” de consecuencias, en algunos casos, criminales, como la falta de medicamentos para niños con cáncer y la desaparición del programa de escuelas de tiempo completo. Circula en las redes un video dramático: Un maestro de escuela primaria pregunta a sus alumnos qué desayunaron. La mayoría de los niños contesta que tortillas con frijol (a los que mejor les va), otros que tortilla con chile y otros más que tortilla con sal. El maestro les pregunta: ¿y qué les daban antes de comer en la escuela de tiempo completo? Los niños alzan la voz, recordando con emoción: huevos, leche, pan, frutas (www.youtube.com/watch?v=DAmy4IcNfO0). ¿Primero los pobres? La cuatro té ha fracasado en el combate a la pobreza, su principal bandera.
Este gobierno no solamente afectó a la población más pobre con menores ingresos debido a la inflación, 15 millones de personas perdieron el acceso al sistema público de salud con la desaparición del Seguro Popular. El presidente se burla de los mexicanos cuando afirma que el sistema de salud será superior al de Dinamarca. La población que prefiere atenderse en servicios privados pasó del 43 al 49 por ciento. El dato más cruel lo ofrece la disminución de la expectativa de vida de los mexicanos, que disminuyó de 74 a 71 años. Para millones de mexicanos esos tres años perdidos constituyen el retrato más crudo del fracaso de la cuatro té. Las cifras, por supuesto, son del gobierno.
Confío en que el año que entra, año de elecciones, la oposición sepa comunicar bien que, por la pésima gestión de la pandemia, perdimos más de 800 mil vidas. Que a nivel mundial fuimos el tercer país con mayor mortandad. Que por la falta de apoyos tuvieron que cerrar más de un millón de empresas (“que quiebren”, dijo López Obrador). Que los más de 160 mil asesinatos, que muy probablemente lleguen a más de 200 mil a final de sexenio, sitúan a este periodo como el de mayor violencia de nuestra historia.
Fracaso en salud, en educación, en seguridad, en corrupción, en combate a la pobreza. Un país polarizado, dividido, roto. Un país sin crecimiento económico, con un muy disminuido papel en el mundo. Sobre esto se niegan a debatir los ilegales precandidatos de Morena. Todo esto lo tiene que comunicar la oposición. Tenemos que hacer posible que se conozca la verdad por encima de la propaganda y la mentira. Tenemos que dar a conocer, con claridad e inteligencia, el fracaso de este gobierno.