Leer es poder

El infame ‘Doctor Muerte’

En la pandemia de covid con López-Gatell murieron más de 800 mil mexicanos. Sabe que en este país puede hacer lo que quiera y salir impune.

Hugo López-Gatell debe terminar sus días en la cárcel por su desastrosa labor de contención de la pandemia de covid-19, que causó en México más de 800 mil muertos, decenas de miles de familias deshechas, incontable cantidad de huérfanos.

México, el tercer país con más alta mortandad del mundo derivada de la pandemia. Con una población semejante a la de México, en Japón murieron 74 mil 654 personas. Menos del 10 por ciento que en nuestro país. Pero claro, Japón es Japón y México es… México. En nuestro país si un funcionario se equivoca en su peor pronóstico (dijo López-Gatell que en la situación más catastrófica en México llegaríamos a 65 mil muertos, esto es, falló por más de mil por ciento) se le elogia y se le admira. Esos son los valores humanísticos de López Obrador.

Recordemos sus antecedentes. Recordemos que durante la presidencia de Calderón también sufrimos una pandemia. A diferencia de AMLO, que decía que el covid era poco más que una gripa y que la gente podía reunirse con su familia, Calderón cerró el país y detuvo la pandemia (el covid tuvo su lugar de origen en China, el virus H1N1 en México). Muy al principio de la pandemia, Calderón encargó a López-Gatell el control epidemiológico. Pero éste falseó cifras y fue removido de su puesto. El resentimiento contra Calderón fue una de las cartas credenciales de López-Gatell al momento de ser nombrado al frente del combate al covid por López Obrador. Sostuvo AMLO a López-Gatell por revancha, por venganza, por resentimiento. Lo sostuvo para no darle el gusto a Calderón respecto al manejo de la pandemia. En la pandemia de influenza en tiempos de Calderón, sin López-Gatell, murieron poco más de mil personas. En la pandemia de covid en tiempos de López Obrador, con López-Gatell, murieron más de 800 mil mexicanos. Es hora, justo cuando ha sido declarado el fin de la emergencia sanitaria, de llamar a cuentas a los responsables de esta gigantesca tragedia.

El responsable mayor es el presidente Andrés Manuel López Obrador. El “presidente humanista” logró una mortandad en el país como no se había visto desde la Revolución mexicana hace más de cien años. Con toda justicia le corresponde el nombre de “el presidente de la muerte”. Pandemia, violencia criminal, violencia verbal desde el poder. El que nombró al resentido López-Gatell fue el presidente, el que lo sostuvo fue él, a pesar de la evidencia absoluta de que estaba empleando una estrategia incorrecta. Fue López Obrador el que se negó a ponerse cubrebocas, el que negó los permisos a las farmacias para hacer pruebas covid, el que cerró demasiado tarde las escuelas y el que las mantuvo cerradas por mayor tiempo. El presidente que decidió no apoyar a las pequeñas empresas, y quebraron un millón. El presidente que dijo: “si tienen que quebrar, que quiebren” cuando los empresarios pidieron su ayuda. En todo este desastre el presidente tuvo un cómplice —incondicional y lacayuno— al que sólo lo movió la ambición: Hugo López-Gatell.

Si se tuviera que juzgar un sólo aspecto de la administración de López Obrador, los más de 800 mil muertos son una muestra absoluta de su fracaso. Se equivocó con su estrategia de seguridad, de salud, de educación, de energía, de combate a la corrupción. Pero donde hizo más daño fue con su pésimo manejo de la pandemia.

En plena pandemia López-Gatell, mientras la gente moría, instaló una oficina para la planeación estratégica de su candidatura a la presidencia. Tenía en su mano a López Obrador: López-Gatell sabía que López Obrador había actuado torpemente y que sus decisiones costaron cientos de miles de vidas. Por eso, a pesar de las incesantes quejas de casi todos los miembros de su gabinete para que lo cesaran, éstas cayeron en el vacío. El gigantesco fracaso de López-Gatell es el fracaso de López Obrador. Debe pagarlo penalmente, pero primero: electoralmente.

Un burócrata ambicioso, prepotente, frívolo (de vacaciones en el pico de la pandemia), soberbio, resentido, vengativo contra el mayor enemigo de López Obrador, aplicando sus pobres ideas y siguiendo las ocurrencias del presidente: López-Gatell, el infame ‘Doctor Muerte’.

Anualmente se reúne en Acapulco una convención anarquista: Anarkopulco. ¿Por qué eligieron México?, les preguntan a los organizadores en el documental de HBO Max (The Anarquist). Responden: “Porque en México no hay ley, porque puedes hacer lo que quieras”. Puedes aplicar una política contra el covid y ésta resultar más que desastrosa, provocar una mortandad histórica, y no pasa nada. López Obrador dice que duerme bien. Duerme bien pese a los 800 mil muertos. Su cómplice, Hugo López-Gatell, amparado por el fiscal “independiente” Gertz Manero, sabe que en este país “puedes hacer lo que quieras” y salir impune. No lo permitamos.

COLUMNAS ANTERIORES

Juicio a López Obrador
Contrarreforma electoral

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.