El presidente López Obrador es responsable de la muerte de 758 mil 826 mexicanos entre enero de 2020 y marzo de 2022 relacionadas con la pandemia de Covid. Oficialmente sólo se tienen registradas 330 mil muertes por la enfermedad, lo que nos coloca en el quinto lugar mundial de decesos provocados por la pandemia. Muy lejos del catastrófico escenario que previó el subsecretario de Salud de 60 mil muertes. Sin embargo, el INEGI contabilizó el exceso de mortalidad durante ese periodo, alcanzando la cifra de 758 mil 826 personas, la mayoría de ellas pobres. Cuando López Obrador en campaña prometió que disminuiría el número de pobres nadie pudo imaginarse que cumpliría su promesa de esta manera. “Tenemos que atender el asunto, pero no exagerar”. “Serenos, tranquilos, tenemos la capacidad para enfrentar esta situación”. “Miren, lo del coronavirus, eso de que no se puede uno abrazar... hay que abrazarse, no pasa nada”. “Vamos a salir fortalecidos, o sea, que nos vino esto como anillo al dedo para afianzar el propósito de la transformación de México”. “Vamos bien, ya se domó la pandemia, ya se alejó el riesgo de una saturación en hospitales”. “A nivel mundial se habla de 2 mil 500 pérdidas de vidas humanas, o sea, tenemos que atender el asunto, pero no exagerar, prevenir”. “Quiero que se explique con precisión sobre la gravedad del coronavirus, porque no es, repito, según la información que se tiene, algo terrible, fatal, ni siquiera es equivalente a la influenza”. “México ha resistido muchas calamidades por nuestra cultura, la cultura nos ha protegido y nos ha sacado adelante”. “Lo que no puedo hacer porque, imagínense, si yo vengo aquí como lo sugieren algunos, con un tapabocas, no.” “Si no hay corrupción, salimos”. “Detente enemigo, que el corazón de Jesús está conmigo”, expresó al tiempo que fijaba su mirada en una imagen religiosa. “Son mis guardaespaldas contra el coronavirus”. “El escudo protector es como el detente (...) El escudo protector es la honestidad, eso es lo que protege”. “Si pueden hacerlo y tienen posibilidad económica, pues sigan llevando a la familia a comer a los restaurantes, a las fondas”. La mayor mortandad desde la Revolución mexicana. ¿Se pueden morir en este país cientos de miles de personas y nadie es responsable? El responsable directo es Hugo López-Gatell, a quien López Obrador sostuvo contra viento y marea, a pesar de las evidencias de su pésima actuación, porque removerlo hubiera significado el fracaso de su estrategia. Digámoslo claro: por motivos políticos López Obrador avaló el proceder del ‘Doctor Muerte’, que es como se le conoce al subsecretario. Debido a ese apoyo López-Gatell se llegó a creer presidenciable. Dispuso de personal de la Secretaría para promover su imagen. Este funcionario debería terminar sus días en la cárcel, como responsable de uno de los niveles de mortandad, debido al Covid, más altos del mundo. Sobre el presidente López Obrador pesarán estas muertes. ¿Porqué no se permitió que las farmacias privadas realizaran pruebas de Covid? ¿Porqué, en las primeras etapas de la pandemia, se negó el gobierno a vacunar a jóvenes y niños? ¿Por qué la gente tuvo que ampararse para que vacunaran a sus hijos? ¿Quién investigó lo que ocurrió en la Secretaría de Relaciones Exteriores durante la pandemia, acusados de robar vacunas para ofrecérselas a parientes, amigos y personas influyentes? ¿A quién va a responsabilizarse por los millones de vacunas que caducaron? ¿Por qué, a estas alturas, no es pública la información sobre cuántas vacunas llegaron y cuántas se aplicaron, y quién actuó como intermediario para adquirir las vacunas? ¿Por qué se dejó sin vacunar a los médicos y personal de salud privados? ¿Qué pasó con las millones de vacunas que iban a producir México y Argentina? El presidente prometió una vacuna mexicana, Patria. Ni era mexicana y ni está lista todavía. ¿Quiénes el responsable de una de las más desastrosas gestiones de la pandemia a nivel mundial? ¿Nadie? ¿Nadie está siendo investigado? ¿Los mexicanos estamos conformes con esto? Se desploma el Metro: 27 muertes y ningún responsable. Fracasa la estrategia de seguridad: 144 mil muertos (y contando) y nadie es responsable. 758 mil 826 muertos por Covid y el presidente y el subsecretario siguen tan campantes. ¿Nadie es responsable de tanto dolor y muerte? Ahora el presidente dice que nadie murió de Covid fuera de los hospitales, que todos los enfermos fueron atendidos. El presidente miente con descaro. A la gente se le decía que no acudiera a los hospitales, que estaban saturados. La mayor parte de las muertes ocurrieron en las casas. La situación en las comunidades indígenas fue de absoluto terror. No nos lo contaron: todos vimos las imágenes de personas desesperadas en busca de una atención que no llegó. Estos cientos de miles de muertes no pueden quedar impunes. No podemos deshonrar la memoria de los muertos reduciéndolos a la insignificancia. Perdí a mi mejor amigo durante la pandemia. ¿Cuántos mexicanos perdimos familiares y amigos? Nuestros muertos no merecen el olvido.
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El presidente y la pandemia
Cuando López Obrador en campaña prometió que disminuiría el número de pobres nadie pudo imaginarse que cumpliría su promesa de la manera en que lo hizo.
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