Leer es poder

Somos o no demócratas

Debimos participar en las consultas, acudir a votar, debatir las propuestas, demostrar sus falacias, mostrar las irregularidades y violaciones del partido oficial.

Se es o no se es demócrata. Si se es, participa en los procesos democráticos, actúa para fortalecer y ampliar la participación democrática. Si no se es, no participa en los procesos democráticos y desconfía de la participación democrática.

El presente gobierno antes de asumir el poder estaba ya organizando consultas. Por el aeropuerto, por las obras emblemáticas. Consultas mal hechas, donde se podía votar más de una vez, boletas sin resguardo, consultas hechizas. Sin legalidad alguna. Ganaron obviamente las propuestas de López Obrador. ¿Qué hicimos frente a esas consultas? No participar. Estaba lejos la casilla, entonces no votamos. No había certeza en que los votos se contaran bien, entonces no votamos. El presidente se salió con la suya. Canceló el aeropuerto de Texcoco y construyó sus elefantes blancos. ¿Votamos? No. ¿Hicimos algo para que esas consultas tuvieran legalidad? No. ¿Hicimos algo para pelear por la ilegalidad de esas consultas a modo? Tampoco.

Luego de esas experiencias primeras, hubo consecuencias. Se ejerció presión social para modificar la ley de consultas, de manera que fueran más democráticas y limpias. El 19 de mayo de 2021 se publicaron en el Diario Oficial diversas reformas para garantizar la participación ciudadana en las consultas populares. Sin embargo, ni la consulta para enjuiciar a los expresidentes ni la consulta para revocación de mandato fueron atendidas por la mayoría de los ciudadanos. En la primera, por la forma desaseada en que el gobierno torció a la justicia para que se pudiera juzgar a los “funcionarios del pasado” (con una pregunta ininteligible); en la segunda, por lo mismo: el gobierno volvió a forzar al máximo aparato de justicia para que la consulta fuera a modo (con una pregunta que abría la consulta a la ratificación de mandato). La mayoría de los ciudadanos desairamos la consulta.

Considero que fue un error no participar en las consultas. No es una conducta democrática no participar en los procesos democráticos. Debimos acudir, debatir las propuestas, demostrar sus falacias, mostrar las irregularidades y violaciones del partido oficial. Participando en este tipo de procesos surgen los líderes. No dejamos de preguntarnos: ¿dónde está el candidato de oposición que le haga frente al presidente? Sin la participación activa en este tipo de procesos, no dejamos que nazcan los líderes. De la abstención no puede surgir un sujeto activo. Nos abstuvimos también en la revocación de mandato. Ahora el gobierno afirma en su propaganda, sin mentir, pero sin contar toda la verdad, que 93 por ciento aprueba la gestión de López Obrador.

La democracia se ejerce participando en actividades democráticas. Si estaba amañada la consulta, y perdemos, también de la derrota se aprende. Se afinan estrategias, se foguean jóvenes, se discuten en la plaza pública las ideas.

En las más recientes consultas Morena ha violado repetidamente la ley, desde el presidente de la República hasta el último de sus empleados. Promocionan la consulta, acarrean votantes, utilizan los programas sociales, a través de terceros contratan centenares de espectaculares. De aquí lo que aprendimos es que las leyes que se diseñaron no tenían dientes: leyes sin sanciones adecuadas se prestan a la violación recurrente. Aprendimos también que los elementos para contener a un presidente que quiere entrometerse en la consulta son muy endebles. Se deben endurecer las leyes, el INE debe actuar de forma efectiva en combinación con la FGR.

La democracia no es algo que se activa a conveniencia. Se cree en este sistema o no se cree. Si se cree, hay que participar, criticar y mejorar. En las pasadas consultas se actuó estratégicamente (no participar en las consultas, no hacer el caldo gordo al gobierno), pero, ¿siguiendo la estrategia de quién? La inmensa mayoría de los mexicanos no somos militantes de un partido político, a lo sumo, simpatizantes y eso por breves temporadas. Al no participar ¿fortalecimos o debilitamos al sistema democrático?

La democracia no se agota en el proceso electoral, al contrario, apenas comienza ahí. La democracia es la igualdad de todos ante la ley. Igualdad de todos para opinar y participar.

El mayor error que se cometió en la transición democrática fue el no difundir la gran hazaña incruenta que fue la transición. No instruir en los niveles básicos la pedagogía adecuada que enseñara a vivir en democracia. No abundamos en sus valores de participación. No construimos un ‘nosotros democrático’. No se cuidó adecuadamente el proceso de transición. Se pensó que ya era un asunto concluido. Y así nos fue.

Para que haya democracia necesita haber demócratas. Ganar y perder. Discutir y debatir. Se necesita participar. Para Aristóteles el idiotés era la persona que se quedaba en su casa y dejaba que la gobernaran los bandidos.

La democracia requiere un ejercicio activo. Una participación constante. Pero sobre todo, la democracia requiere que creamos en la democracia.

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