Leer es poder

El viaje a Cuba

Para disimular, el viaje de López Obrador incluye otros países, pero el centro de su atención es la isla, ejemplo de gobiernos autoritarios en el mundo.

En medio de una crisis que implica corrupción en su círculo más cercano, del fuego graneado a que está sometido su gobierno desde diversas áreas de la administración Biden y del zafarrancho con el Parlamento europeo, López Obrador anuncia un viaje a Cuba.

Para disimular, el viaje incluye otros países. Pero el centro de su atención es la isla, ejemplo de gobiernos autoritarios en el mundo.

Seguramente aprovechará la oportunidad para una revisión a su salud, que no ha andado bien en los últimos tiempos. Seguramente habrá nuevas solicitudes de petróleo mexicano, nuevos créditos y más ayuda a la querida dictadura caribeña. México no envía ayuda a Ucrania, país secuestrado por Rusia. México envía ayuda a Cuba, un país secuestrado por su gobierno.

En Cuba muy probablemente le reiterarán que no podrá ganar las elecciones de 2024 teniendo a la prensa en contra. Las coacciones y amenazas no han surtido el efecto deseado. Como antes lo hicieron con la prensa (Milenio es el caso más claro), el gobierno comienza a insertar sus alfiles en la radio, Epigmenio va con Ciro. Para los cubanos de línea dura eso no basta: se deben buscar formas de censurar, de cerrar los espacios a la crítica, de apretar las pinzas. El otro asunto en el que la dictadura va a insistir es en el de los servicios secretos. El famoso aparato de inteligencia cubana, cuya inteligencia se reduce a los miserables actos de espiar y delatar. ¿Más detalles? Aporta muchos Jorge Masetti en su libro El furor y el delirio (Tusquets, 1999), de indispensable lectura.

El presidente viaja a Cuba. ¿Lo recibirán con honores luego de que López Obrador le cedió a Díaz Canel el micrófono en la ceremonia del Día de la Independencia? ¿Lo llevará a pescar Raúl Castro como Fidel llevaba a Carlos Salinas de Gortari? No lo creo, al exdictador cubano lo que le gusta es el golf y al mexicano el beisbol. No debemos extrañarnos si lo vemos posar con peloteros.

El viaje tendrá efectos negativos para nuestra maltrecha democracia, a no dudarlo. Las lecciones que pueden aportar los cubanos para enfrentar a la oposición son muy claras: garrotazos, represión, silencio y cárcel. Y en un segundo orden: espionaje, chantajes, amenazas. ¿Cómo le hacen los cubanos para mantener el orden 62 años después de la revolución? Censura, delación y cárcel. A ese modelo va López Obrador a rendir homenaje en La Habana.

Por supuesto, habrá mucho Martí y mucho Benito Juárez. Cuba exportó revoluciones a centro y sudamérica pero eso no cuenta. Recientemente Díaz Canel manifestó el apoyo de la isla a la invasión rusa de Ucrania, pero son minucias. Lo importante del discurso será que el respeto al derecho ajeno etcétera, etcétera. México practica el recurso del erizo (actúa a la defensiva, siente que lo atacan, reacciona a la crítica con espinas).

Cuba es una dictadura que apoya invasiones: apoyó la invasión soviética a Praga en 1968, apoya la invasión rusa a Kiev cincuenta y cuatro años después. Son coherentes en sus gestos autoritarios. Lo mismo nuestro país, décadas de apoyo a la dictadura cubana. Algún día espero no muy lejano, cuando se libere la isla, los cubanos reclamarán a los mexicanos su apoyo incondicional a la dictadura. Gracias, “hermanos”.

México nunca ha sido inocente en su relación con Cuba. Utilizamos el vínculo con la isla incómoda para hacer presión a Estados Unidos. Quid pro quo con los cubanos: nosotros apoyamos su revolución a cambio de que ustedes no traigan su revolución a México. Fidel Castro y Gutiérrez Barrios tejieron una relación de capos. En los años setenta llegaban a Cuba jóvenes mexicanos en busca de entrenamiento guerrillero (uno de ellos, el subcomandante Marcos). Cuba los adiestraba al mismo tiempo que informaba al gobierno mexicano. Cuando estaban listos y regresaban a México, Cuba daba todos los detalles de su desembarco para que los aprehendieran en ese momento o los dejaran sueltos, pero bajo vigilancia. Esa es la gran relación de cooperación fraternal que van a honrar nuestros gobiernos.

El principal problema del país es la excesiva concentración de poder en la persona del presidente. Tardamos treinta años en quitarle atribuciones y crearle contrapesos a la Presidencia, pero ahora reincidimos en este vicio autoritario. La preocupación central de la Presidencia no es disminuir la pobreza, ni los servicios de salud, ni mucho menos la excelencia educativa, sino conservar el poder. Cuba vive en la miseria, pero saben mucho de conservar el poder. Por la buena y por la mala. De ahí el viaje.

Qué curioso que la aspiración utópica del presidente, en el ámbito de la salud pública, sea Dinamarca y no Cuba, que antes era referencia obligada. No había dirigente de izquierda que no recibiera atención hospitalaria de primer nivel en la isla. Los cubanos exportaban médicos a precios muy neoliberales. Es probable que México anuncie la compra a Cuba de la vacuna Abdala contra el COVID porque la vacuna mexicana (desarrollada en Estados Unidos) aún no está lista. Pero la salud no será lo sustantivo en los encuentros en La Habana. Lo central será la conservación del poder.

COLUMNAS ANTERIORES

Contrarreforma electoral
Sin brújula

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.