Leer es poder

Recuperar la iniciativa

La oposición debería hacer un esfuerzo y acercarse a los intelectuales y a la academia en busca de ideas que refresquen el estancamiento ideológico que ha impuesto el gobierno.

La oposición baila al ritmo que le impone el presidente. Su papel es meramente reactivo. Ha sido incapaz, en tres años de gobierno, de construir un discurso alternativo. Es una oposición que perdió su capacidad de iniciativa.

Luego de los desastrosos resultados de 2018 lo natural hubiera sido la renuncia de los dirigentes, un mea culpa de los candidatos y una autocrítica honesta. Ricardo Anaya decidió esconderse un par de años, a José Antonio Meade se le vio acudir a Palacio para pedir que se detuvieran los señalamientos en su contra a cambio de su silencio. Los presidentes de los partidos derrotados continuaron en sus puestos. ¿Autocrítica? Ninguna, ni un ensayo, ni un solo libro. De las derrotas se aprende, pero la oposición parece no haber aprendido nada.

Los escasos triunfos electorales que han alcanzado en estos años han estado cimentados en un discurso negativo contra López Obrador. No puedo recordar alguna propuesta opositora de relieve. La oposición relevante ha venido de la sociedad. La ola feminista confrontó al gobierno como no lo ha hecho ninguno de los partidos opositores. Frente al desabasto de medicinas han sido los padres de los niños enfermos los que han encabezado las protestas y los bloqueos. Ante la pésima contención de la pandemia, se organizó un grupo integrado por exsecretarios de Salud que presentó una propuesta (que les fue devuelta por López-Gatell sin siquiera abrir el sobre que la contenía). Una sociedad más activa que los partidos que dicen representarla.

La iniciativa en estos años ha estado a cargo del presidente y su partido. Un ejemplo significativo es el de los programas sociales. La oposición se dedicó a criticarlos por asistencialistas. Pero en las pasadas elecciones federales se apresuraron a decir que, si el voto los favorecía, continuarían con los mismos programas. Valiente oposición.

La oposición ha sido incapaz de poner un dique o de ofrecer un mensaje alternativo al que presenta el presidente todas las mañanas. Cederle el monopolio del micrófono ha resultado muy costoso. El presente gobierno se ha caracterizado no por sus obras sino por la propaganda, ¿por qué no han podido atajar este recurso? ¿Cuándo hemos visto a la oposición mostrar solidaridad con los personajes y los medios calumniados en las mañaneras?

La inseguridad es uno de los talones de Aquiles del gobierno. ¿Cuál es la contrapropuesta de la oposición? Se ríen de “los abrazos, no balazos” pero no creo que nadie haya escuchado un plan diferente. ¿Se trata tan sólo de volver a los balazos de antes? ¿Por qué no han organizado un gran foro, con invitados de otras naciones, en donde se discuta y se proponga otro camino? Recursos no les faltan.

Otra de las banderas de la presente administración es la lucha contra la corrupción. ¿Con qué cara puede hablar el PRI sobre ese tema si todos sus miembros parecen tener cola que les pisen? ¿El PAN de los moches expulsó a los involucrados en esas prácticas?

Movimiento Ciudadano es un partido veleta que cambia sus posiciones conforme soplan los vientos políticos. No se ve que la sociedad se esté organizando para formar partidos nuevos, en gran parte debido a las absurdas trabas puestas para el registro de los mismos. No existe un partido liberal. Tampoco una real alternativa socialdemócrata (no lo es el PRD, partido desfondado).

No han surgido nuevos liderazgos dentro de los partidos. Es difícil que aparezcan debido a la estructura autoritaria que los caracteriza. Los partidos de oposición no se distinguen por sus prácticas democráticas. En ninguno de los partidos de oposición se celebran elecciones primarias para elegir a sus candidatos, no hay debates, el padrón de militantes se usa para excluir y controlar las decisiones cupulares. ¿Sin democracia interna qué clase de democracia pueden exigir al exterior?

La oposición no tiene ideas. El PRI tuvo en sus mejores momentos grandes ideólogos, como sin duda lo fue Jesús Reyes Heroles. ¿Quién ocupa hoy el sitio que dejó Carlos Castillo Peraza en el PAN? Ese inocultable vacío lo llenan ahora personajes impresentables como el cavernario líder de Vox. Un partido sin ideas es un cascarón vacío, un nido de oportunistas, pasto inflamable a la espera de un demagogo sin escrúpulos.

La oposición debería hacer un esfuerzo y acercarse a los intelectuales y a la academia en busca de ideas que refresquen el estancamiento ideológico que ha impuesto el populismo en el gobierno. Debería abrir sus puertas a las ideas provenientes de la sociedad. Quitar los candados que impiden su ingreso. Organizar foros y ejercer la autocrítica.

¿Qué ideas alternativas tiene la oposición respecto a la pobreza, la economía, la seguridad, la educación? Al parecer, ninguna. En estos momentos los partidos deberían estar concentrados en crear una agenda atractiva para el 2024.

La oposición ha permitido que sea López Obrador el que presente las iniciativas más significativas de nuestro tiempo. Le han dejado sola la plaza. La oposición se ha dedicado a criticar las iniciativas, en vez de encabezarlas, sin darse cuenta de que sin ideas no hay liderazgo.

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