Leer es poder

Un hombre de principios

López Obrador llegó a la presidencia gracias a las aportaciones ilegales de dinero sucio a su campaña y al apoyo que recibió de Peña Nieto.

López Obrador es un hombre de principios. Pero también es un hombre muy mentiroso. Una de las rutinas favoritas en su espectáculo matutino es la de sacar un pañuelo blanco mientras afirma que se acabó la corrupción. Pero no es cierto. Pío, Martín y Felipa lo desmienten. El pañuelo que agita está manchado por la espesa grasa del dinero sucio.

El primer video mostró a Pío recibiendo dinero ilícito. Meticulosamente el hermano del presidente registró esa aportación en un grueso cuaderno al que llamó “la biblia”. Al día siguiente López Obrador declaró, furioso, que su hermano se presentaría a declarar. Hace más de un año y seguimos esperando. El ‘independiente’ fiscal Gertz Manero decidió no investigar, tan ocupado ha estado en perseguir a su familia política. El feroz Santiago Nieto se apresuró a exculpar a Pío, pese a las visitas de éste a las Islas Caimán. El presidente dijo que se trataba de inocentes “aportaciones” a su movimiento. Varios miembros del gabinete se apresuraron a secundar ese cuento y fueron más lejos al decir que los héroes de la Independencia también habían financiado sus acciones con dinero del pueblo. Todo acabó en un triste carpetazo. ¿Y la honestidad? Corrupción seguida de impunidad. ¿Y los principios? Palabras que no corresponden a los hechos.

Menos de un año después apareció un segundo video. En él puede verse a Martín, hermano menor del presidente, recibiendo también gruesos sobres con dinero. “El dinero es para mi hermano”, se alcanza a oír que dice Martín en el video. En esta segunda ocasión el presidente ya ni siquiera dijo que se investigaría ni que su hermano se presentaría a declarar. Ni Alejandro Gertz, ni Santiago Nieto, ni nadie en el gobierno, ni nadie en el partido, ni ninguno de sus apoyadores incondicionales (Lorenzo Meyer, los moneros) dijo ni pío.

Se dice que hay más de una docena de videos adicionales. David León, el hombre que aparece entregando dinero sucio para la campaña de López Obrador, ha “callado como momia”. Él grabó clandestinamente los videos y los guardó para tener algún día armas contra López Obrador en caso de que fuera necesario. Los grabó por órdenes de Manuel Velasco, entonces gobernador de Chiapas. El problema fue que a la dupla León/Velasco le robaron los videos y ahora se encuentran en manos de los enemigos del presidente, que irán dosificando su publicación para chantajearlo.

Es mentira que el dinero que recibió Pío sean “aportaciones del pueblo”. El gobierno de Manuel Velasco desvió dinero del erario público para financiar la campaña de López Obrador. ¿Qué otros gobernadores aportaron? ¿Qué empresarios? ¿Qué grupos de poder? Un general del Ejército mexicano afirmó que a Ovidio Guzmán lo liberaron luego de que los narcos amenazaron con revelar a qué hijos de un candidato habían entregado millones.

López Obrador llegó a la presidencia gracias a las aportaciones ilegales de dinero sucio a su campaña y al apoyo que recibió de Peña Nieto, que lanzó a la PGR (con pruebas falsas) a perseguir al principal oponente del candidato de Morena. La historia oficial dice que ganó porque el pueblo estaba cansado de la corrupción del ‘PRIAN’. Si eso fuera cierto ese mismo pueblo, harto de la corrupción, hubiera reaccionado airado contra los videos de los hermanos recibiendo fajos de dinero. Lo cierto es que un alto porcentaje sigue apoyando al presidente sin importarle gran cosa la corrupción imperante.

El presidente saca su pañuelo y lo agita. Pero las casas y empresas de Bartlett siguen ahí. Adiós a la corrupción, dice. Pero nada hizo al revelarse la riqueza de la pareja Sandoval-Ackerman. Se acabó la impunidad, afirma, pero la sombra de la corrupción lo acompañará hasta que no se investiguen a fondo las aportaciones ilegales a su movimiento.

Iba a barrer la corrupción de arriba a abajo pero no pasó del primer escalón. Una empresa de Carlos Slim fue la responsable del desplome de la Línea 12 (por eso ofrece ahora repararla sin costo). ¿El castigo? Un nuevo contrato de Pemex por más de 3 mil millones para otra empresa de Slim, que ya tiene jugosos contratos del Tren Maya. Seguramente le fue otorgado para demostrarle al hombre más rico de México que el presidente no es hombre de venganzas (¿verdad, Rosario?).

Ya no hay corrupción, sin embargo los indicadores internacionales muestran lo contrario. Se acabó ese flagelo, pero casi 80 por ciento de los contratos que ha otorgado este gobierno han sido sin concurso, por adjudicación directa. El último informe de la Auditoría Superior de la Federación señaló graves anomalías en los programas sociales estelares de este gobierno. La falta de transparencia también es corrupción. Las calumnias contra los adversarios desde la tribuna oficial también lo son. A mi juicio la peor de las corrupciones a cargo del gobierno es la corrupción de la palabra, las mentiras oficiales, los otros datos.

El presidente es un hombre de principios. Por supuesto que, como dijo Marx, si no gustan, tiene otros, por ejemplo, la impunidad.

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