Leer es poder

Primero los pobres (de espíritu)

‘Al carajo’, expresó López Obrador cuando se le preguntó por qué no visitó a los familiares de las víctimas del accidente en la estación Olivos del Metro.

¿Qué hizo López Obrador luego de la masacre de Tlatelolco de 1968 y de la matanza de jóvenes del 10 de junio de 1971? Se afilió al PRI.

Bajo el gobierno de Miguel de la Madrid, cuando en México comenzaban a implantarse las políticas neoliberales, ¿fue López Obrador un disidente? No, fue director de Promoción y Participación del Instituto Nacional del Consumidor, vivía “como tiene que vivir un funcionario público de ese rango: ganando muy bien, usando traje y corbata a diario, transportándose en un coche del año manejado por un chofer” (Jaime Avilés, La vida privada de un hombre público).

Cuando Miguel de la Madrid eligió a Carlos Salinas de Gortari como su sucesor, ¿renunció López Obrador al PRI, como lo hicieron Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo? No, no lo hizo, continuó militando en el PRI.

Cuando Manuel Bartlett, como secretario de Gobernación, operó el fraude electoral a favor de Salinas de Gortari, ¿renunció López Obrador al PRI en protesta? No, siguió militando en el PRI varios meses después de las elecciones. Años más tarde, López Obrador, ya como presidente, sumaría a Manuel Bartlett a su gabinete de gobierno.

En mayo de 2006, meses antes de las polémicas elecciones en las que resultaría derrotado en las urnas por Felipe Calderón, Enrique Krauze describió la conducta futura de López Obrador: “desconocerá los resultados, aducirá fraude, hablará de complot, fustigará a los ricos, redoblará sus apuestas, invocará la resistencia civil, llamará a la movilización en todos el país y hasta intentará formar un gobierno paralelo” (El mesías tropical, Letras Libres, mayo de 2006). ¿Cómo pudo anticipar Krauze lo que haría López Obrador? No hay magia: López Obrador había hecho lo mismo en las elecciones de Tabasco de 1994, en las que fue derrotado por Roberto Madrazo.

En 1999 López Obrador se presentó como candidato a la jefatura de Gobierno del Distrito Federal sin cumplir el requisito de cinco años de residencia en la ciudad. Todavía en la elección federal de 1997 votó en su estado natal. Fue el diputado federal Pablo Gómez el que denunció la anomalía. López Obrador pasó en aquella ocasión, y no sería la última vez que lo haría, por encima de la ley.

En las elecciones de 2018 el gobierno de Enrique Peña Nieto tomó la determinación de bloquear la candidatura de Ricardo Anaya, que iba al alza, para favorecer a López Obrador. La PGR se lanzó con todo contra el abanderado del Frente, legal y mediáticamente, con la aquiescencia del candidato de Morena, que había vivido una situación similar en 2005 con el desafuero. La campaña de Anaya se estancó. A pesar de fuertes indicios de corrupción en su gobierno, López Obrador no ha emprendido ninguna acción en contra del expresidente Peña Nieto.

En la misma campaña por la presidencia, en los “estados de la República donde López Obrador logró un porcentaje superior a su promedio nacional de 2018 se correlacionan extrañamente con la pertenencia política del gobernador: todos, con la excepción de Tabasco, eran gobernados por el PRI (…) No parece razonable pensar que todo esto sucedió por azar, por el factor impredecible de toda elección democrática. Podemos pensar en México, atenidos al comportamiento real de las elecciones, que los gobernadores priistas de los estados de que hablamos le acarrearon votos a López Obrador, gracias a las instrucciones que recibieron de su jefe, el presidente priista, que pactó este comportamiento con López Obrador” (Jorge Castañeda, “En 2018 la oposición ganó… con una buena ayudada del gobierno”, en Nexos, mayo 2021.)

Logros de López Obrador en la presidencia: Aumento de la pobreza (10 millones más de pobres, según el Coneval); supeditación de los poderes (diputados y senadores, como levantadedos; el presidente de la Suprema Corte, como un miembro más de su gabinete); amenazas a la prensa; militarización del país; los más altos registros de violencia; niños con cáncer sin medicamentos; cierre de las estancias infantiles; 135 muertos calcinados en Tlahuelilpan; 26 muertos en metro Olivos por negligencia; hermano, prima, cuñada, hijos envueltos en escándalos de corrupción; más de medio millón de muertos por Covid-19.

En 2020 se extraditó a Emilio Lozoya, acusado de corrupción. Se hizo un montaje para hacer creer que había sido conducido a la cárcel cuando en realidad lo llevaron a un hospital privado. Se pensó que su caso lo utilizaría López Obrador durante las campañas de 2021. Un video en el que aparece Pío López Obrador recibiendo bolsas con fajos de dinero frenó el proceso. Velozmente la ‘justicia’ eximió al hermano del presidente. Nadie sabe cuánto dinero sucio se inyectó a la campaña de López Obrador. Un general publicó que al hijo del Chapo Guzmán lo liberaron cuando los narcos amenazaron con revelar a quién habían entregado millones para su campaña.

“Al carajo”, expresó López Obrador cuando se le preguntó por qué no visitó a los familiares de las víctimas del accidente del metro Olivos. En este sexenio van primero los pobres, pero de espíritu.

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