Leer es poder

Asimetría

Un medio critica al presidente, y el presidente le responde utilizando todos los recursos a su alcance. El presidente ha ido moldeando su espacio a su gusto.

Existe una relación de asimetría entre los medios y el presidente. El mensaje de un medio escrito puede llegar a decenas o centenares de miles de lectores. La respuesta del presidente (conectados todos los canales de televisión, radio y periódicos vía internet, y sus repetidoras a lo largo del país durante todo el día) llega a decenas de millones. Se trata de una relación asimétrica y autoritaria.

Un medio critica al presidente, y el presidente le responde utilizando todos los medios a su alcance. Un articulista puede criticar al presidente y el presidente puede responder a ese crítico. Este ejercicio, que se plantea como ‘circular’, no lo es. Ni democrático. No todo termina cuando el presidente devuelve la crítica. Porque a los dichos del presidente, transmitidos por todos los medios, le seguirá una orquestada campaña de ataques a través de las redes sociales y por medio de los programas de mera propaganda que el gobierno ha instalado en los canales de televisión y radio públicos.

Nunca en la historia de la televisión habíamos visto este uso abierto de los medios como propaganda. Se transmitían antes campañas a favor de determinadas políticas de forma velada, ahora la propaganda es directa. Programas enteros dedicados a ver quién puede ensalzar mejor las virtudes del presidente y enlodar con mayor ingenio a sus críticos, como el programa que los moneros de La Jornada sostienen en TV UNAM.

Para el presidente no existen críticos sino adversarios. Personas pagadas que están en su contra para defender intereses mezquinos. Que no escriben para mostrar desacuerdo con sus políticas sino que son sus adversarios, sus rivales políticos, que quieren perjudicar a las causas populares que él representa. No los trata como periodistas sino como políticos adversos. No se les responde, no se toma el trabajo de desmentirlos, se les ataca, como los adversarios que son.

Esa asimetría debe terminar. Los afectados por el presidente en sus conferencias matutinas deben gozar del mismo espacio y tiempo para responderle al presidente, con los mismos medios de transmisión que él usó para difundir sus respuestas.

Un comité de comunicadores, lo más independientes que se pueda, podría servir de filtro, para determinar a quién se le concede la palabra. De otro modo lo que tenemos no es un espacio de comunicación política sino de linchamiento desde el poder.

El presidente miente como estrategia de gobierno. Miente porque sabe que sus mentiras tendrán el impacto que no tienen los desmentidos de sus adversarios. De nada sirve saber que se trata de abiertas mentiras si los desmentidos no tienen el mismo impacto en medios que la emisión presidencial mentirosa.

Una de las primeras cosas que López Obrador hizo como presidente fue deslegitimar medios y voces críticas. Los manchó como pudo. Con medias verdades y mentiras. Los agraviados, desde sus medios, intentaron responder, creyendo que lo hacían. Pero nunca fue así. El presidente acusa y su acusación se transmite por todos los medios, mientras que el agraviado responde en su propio medio y llega a pocos. Los agraviados deben hacer valer su derecho de réplica si son agraviados desde la tribuna pública de la conferencia matutina.

El presidente usa su espacio matutino para comunicar, para engañar, para hacer propaganda. Es un espacio de gobierno, en el área de comunicación social. Debería ser un espacio público. Un espacio regulado.

Los medios deben considerar colonizar ese espacio. Enviar a personajes de mayor peso que los reporteros. Columnistas y articulistas deberían perderle miedo a ese espacio y plantar cara al presidente en sus conferencias. Desmentirlo si cabe el caso. Si el presidente o su vocero no distribuyen bien el espacio, hacer de eso un escándalo, presionar para que se haga bien, equitativamente.

¿Por qué no van Ciro o Denisse, o Raymundo Riva Palacio o Pablo Hiriart, o Jesús Silva Hérzog o Carlos Elizondo Mayer-Serra a una conferencia mañanera, o a varias? Temas que lo ameritan, sobran. Héctor Aguilar Camín planteó el posible derecho de réplica en un artículo que no tuvo respuesta; tal vez lo que debe hacer es apersonarse, como director de una importante revista cultural, a desmentir al presidente en sus afirmaciones mentirosas.

El presidente ha ido moldeando su espacio a su gusto. No había reglas, él las inventó. Frente a una sociedad sorprendida a medias (ya que había utilizado el formato durante su paso como jefe de Gobierno de la Ciudad de México), que lo dejó hacer a su antojo. Frente a los primeros linchamientos que ensayó, todos callaron, por miedo a ser los siguientes. Se sigue un patrón: el presidente calumnia, los medios amplifican y las redes cierran la pinza con un linchamiento.

Esto no puede seguir así. Los agraviados, uno por uno, deben considerar solicitar el derecho de réplica. Debe ser más organizada la exhibición de las mentiras diarias del presidente. Debe limitarse la propaganda a favor del gobierno y sustituirla con información. La asimetría en la comunicación social es un gesto autoritario.

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