Leer es poder

Regreso a los años dorados

Mientras en EU parece que están comprometidos en desarmar el modelo autoritario, pieza a pieza, aquí lo vamos rearmando. Al país de los años dorados del partido tricolor.

Vamos de regreso al sistema de dominación priista. Un solo partido dominante, pequeños partidos satélites y el PAN expectante. Tarde o temprano intentarán que los votos los cuente el gobierno. Diputados y senadores supeditados. Ejército y Marina, avasallados. Prensa amenazada. El presidente, a través del Senado, extendiéndole el periodo de mando al presidente de la Suprema Corte de Justicia.

Una pieza más para volver a ensamblar el sistema que la transición democrática fragmentó. ¡Vamos a reinaugurar una pista del viejo aeropuerto de Santa Lucía! Todos: ¡Vamos! Sube el presidente a los poderes “independientes” y los lleva a ver los avances de sus obras. Y los poderes aplauden. Tú me aplaudes, yo extiendo tu mandato (mientras Monreal sonríe.) Un vuelo de tan sólo diez minutos que nos llevó de regreso al país del PRI. El país del petróleo. De los jueces a modo.

Mientras esto ocurre, en Estados Unidos todos los días avanzan desarmando el modelo Trump. ¿Levantar un muro? La primera medida de Biden: suspender el muro. ¿Agradeció el gesto el gobierno mexicano? No. Ellos tenían simpatía por el otro que –con trampas y mentiras que desembocaron en la toma del Capitolio– finalmente se fue. Estamos siendo testigos de cómo en Norteamérica cambian de rumbo en medio ambiente, política exterior, combate contra el Covid-19. El sistema populista autoritario no les funcionó. Volviendo a México, el presidente está escribiendo ahora un libro, en las horas que le deja libre su autoimpuesta misión de ser el guardián de las elecciones, sobre su relación con Donald Trump.

Seguramente para el presidente se trata de un magnífico recuerdo, quizás el mayor de su vida, lo más alto que pudo llegar, cuando Donald Trump le aplaudió en la Casa Blanca por su decidido apoyo. Recordamos. Por primera y única vez se colocó un cubrebocas y se lanzó a ver a Trump en plena campaña electoral, con pretexto del T-MEC. Trudeau no asistió a la comprometida firma. López Obrador jamás se privaría de ese placer: ser aplaudido por Donald Trump. Cuando publique su libro conoceremos de cerca sus emociones.

En el primer libro que escribió sobre Trump, López Obrador le dijo que era “un irresponsable gobernante neofascista”, un canalla que trataba a los mexicanos como si fuera Hitler. Dudo mucho que en su nuevo libro repita esos argumentos. ¡Aplausos en la Casa Blanca! Nunca un hijo de Tepetitán había llegado tan lejos. ¿Criticar el muro? Eso sería violar la Doctrina Estrada, ni Dios lo quiera. ¿Criticar la extorsión a México cuando nos obligó a enviar al Ejército a la frontera so pena de aumentar los aranceles? Con gran dignidad patriótica, López Obrador calló ante Trump. Y cuando éste lo llamó, viajó a Washington con cubrebocas. Ahora escribe un nuevo libro. Ojalá resulte mejor que la Economía moral, que pasó sin pena ni gloria. No tuvo el impacto mundial que se esperaba. Por fin: el modelo mexicano. El antídoto contra el neoliberalismo que esclaviza a la humanidad. Aquí en México ya lo aplicamos. Nuestros hospitales son como los de Dinamarca. En el país que diariamente nos describe López Obrador cada mañana marcha espléndido, mejor que antes. ¿Caída del PIB de menos 8.5 por ciento, 10 millones más de pobres, cuatro millones de desempleados, cinco millones de niños que desertaron de la escuela, tasa de homicidios al alza? El presidente tiene otros datos. ¿Cómo cuáles? Como que México se fundó “hace miles de siglos”.

Mientras en Estados Unidos parece que están comprometidos en desarmar el modelo autoritario, pieza a pieza, aquí lo vamos rearmando. Dos años más para el presidente de la Suprema Corte de Justicia. Lo está haciendo muy bien. Se le presentó una consulta inconstitucional para autorizar el juicio público a los expresidentes y los ministros arreglaron para que quedara una consulta vaga pero que servirá al presidente en las próximas elecciones. Gracias, señores ministros. Encontraremos la forma de retribuir su servicio a la patria, es decir, al partido. El ministro Zaldívar ha dejado muy en claro que él apoya el proyecto de transformación del presidente. ¿En qué consiste el gran proyecto que nos presenta? Regresar en el tiempo.

Para que los mexicanos no olvidemos esta gesta, una diputada de Morena propuso la semana pasada que se inscribieran en el Congreso con letras de oro los nombres de los diputados de esta legislatura histórica, porque ellos llevaron a cabo la Cuarta Transformación. Héroes que lograron la fabulosa hazaña de viajar en el tiempo y regresar a México a finales de los años sesenta, cuando el país crecía al 6.0 por ciento gracias al desarrollo estabilizador, al modelo de un país cerrado que sustituye importaciones por producción nacional. Esos años autoritarios en lo político pero de alto crecimiento económico, conocido como el milagro mexicano, impactaron enormemente al joven López Obrador cuando llegó de Tabasco a la capital. Al país de los años dorados del partido tricolor, antes de que fuera secuestrado por los neoliberales. De regreso al país del PRI.

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