Economía empresarial

IA y petróleo: la doble cara de la coyuntura global para México

México enfrenta el alza del petróleo por el conflicto en Medio Oriente, pero aprovecha el boom de la inteligencia artificial vía exportaciones.

La economía internacional está siendo afectada por dos grandes factores que están determinando el desempeño económico de los países de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Uno de estos es la guerra entre Estados Unidos e Irán que influye en la oferta y precios de la energía a nivel internacional. El otro factor es el boom de inversión relacionado con la inteligencia artificial. ¿Cómo está posicionado nuestro país para enfrentar estos cambios económicos mundiales? México no queda muy bien parado en el balance energético, pero lo relacionado con la IA es muy interesante.

El FMI publicó recientemente una actualización de sus perspectivas económicas mundiales (World Economic Outlook) en la que espera que la economía internacional crezca 3 por ciento en 2026, una desaceleración frente al promedio de 3.5 por ciento de 2024-25, con una distribución desigual entre países según su exposición a la guerra entre Estados Unidos e Irán y su posición frente al boom de inversión en inteligencia artificial. El organismo calcula que los precios de la energía son ya 25 por ciento más altos que antes del conflicto, un efecto moderado por el uso de reservas estratégicas. El balance de ese choque es negativo para México: somos un importador neto de energía.

De acuerdo con datos de Banco de México, el déficit comercial en productos petroleros llegó a 11 mil 900 millones de dólares entre enero y mayo de 2026, frente a 9 mil 700 millones en el mismo periodo del año anterior. Cabe destacar que las exportaciones de crudo cayeron 10.7 por ciento pese a los mayores precios y las importaciones de gasolina crecieron 9.4 por ciento. A nivel global, el aumento constante en la participación de renovables ha moderado el golpe del choque energético sobre el crecimiento mundial. México, sin embargo, sigue expuesto, ya que las energías limpias representan apenas poco más de 12 por ciento de la oferta interna bruta del país.

Sin embargo, las mayores sorpresas en cuanto a crecimiento económico están menos relacionadas con la guerra y más con el impulso que han recibido ciertos países como consecuencia del boom tecnológico relacionado con la inteligencia artificial. El FMI resalta que los principales exportadores de hardware relacionado con IA crecieron, en promedio, 4.4 puntos porcentuales más en el primer trimestre del año que lo esperado por esa institución. Destaca el caso de Corea del Sur con un crecimiento de 7.5% que es 4 veces mayor a lo que había proyectado el FMI.

Esa misma dinámica, medida en el valor de lo que se exporta, también se observa en México. La Organización Mundial del Comercio, en su Informe sobre el Comercio Mundial 2025, construyó una lista específica de “bienes habilitadores de IA” y bajo esa clasificación, las exportaciones mexicanas de este tipo de bienes alcanzaron 154 mil millones de dólares en 2025, un salto de 62 por ciento respecto a 2024. Es, con mucho, el mayor incremento anual de la serie que se puede construir para nuestro país desde que existe esta clasificación.

Lo interesante es qué explica ese salto: más de tres cuartas partes del incremento provienen de una sola fracción arancelaria, la de unidades de procesamiento digital. Esto coincide con la expansión del ensamblaje de infraestructura para centros de datos de inteligencia artificial en Jalisco y Chihuahua, donde empresas como Foxconn han instalado líneas dedicadas a integrar tarjetas y racks de cómputo que después se exportan, mayoritariamente, hacia proveedores de nube en Estados Unidos. Esto coloca a México en una posición privilegiada frente al boom de inversión en IA: mientras el choque energético nos pega por el lado importador, el boom tecnológico nos favorece por el lado exportador.

En síntesis, los dos factores que el FMI identifica como determinantes del ciclo económico global golpean a México en direcciones opuestas. Por el lado energético, la dependencia de gas natural y gasolinas importadas nos deja expuestos a un choque de precios sobre el que tenemos poco control. Por el lado tecnológico, en cambio, el país está capturando una parte del boom de infraestructura de inteligencia artificial. Sin embargo, ese buen desempeño exportador es pequeño frente al problema de crecimiento del país: el propio FMI recortó su proyección para México en 2026 de 1.6 a apenas 1.2 por ciento, muy por debajo del 3 por ciento que espera para la economía mundial. La lectura es clara: ni siquiera un viento a favor tan fuerte como el boom de la IA ha bastado, hasta ahora, para sacar a la economía mexicana de un ritmo de crecimiento decepcionante.

COLUMNAS ANTERIORES

Innovación financiera
La disrupción del sistema financiero

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.