Los hogares más pobres de México han resultado particularmente afectados por la elevada inflación, pero también han logrado aumentar sus ingresos reales en los últimos años. La recién publicada Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2022 (ENIGH) revela información interesante acerca de las condiciones económicas de los hogares más desfavorecidos en nuestro país.
La ENIGH es una encuesta representativa de la población mexicana que recoge información acerca de la composición de los ingresos y gastos de los hogares en México. La encuesta se levanta cada dos años. Los resultados de la encuesta correspondientes a 2022 fueron publicados la semana pasada por el INEGI. Los datos se presentan por deciles de ingreso, donde el decil I es el 10 por ciento de hogares más pobres del país y el decil X es el 10 por ciento más rico
Un primer punto a considerar es que la desigualdad en México ha estado disminuyendo, lenta pero constantemente. El 20 por ciento de hogares más pobres de México tenía el 4.8 por ciento del ingreso en 2016; en 2022 este porcentaje ha aumentado al 5.6 por ciento. La distribución continúa siendo muy desigual, aunque ha mejorado.
Por otro lado, una buena noticia es que los hogares más desfavorecidos son los que más lograron aumentar sus ingresos recientemente. Los ingresos reales (descontando la inflación) de los hogares más pobres aumentaron de 2020 a 2022 después de haber permanecido relativamente estables entre 2016 y 2020. El decil I aumentó sus ingresos de 11 mil 333 pesos trimestrales (por hogar) en 2020 a 13 mil 411 pesos. Un aumento del 18.3 por ciento. Por su parte, el decil II aumentó sus ingresos un 16.6 por ciento en el mismo periodo. Esto se compara favorablemente con el 11 por ciento de incremento promedio a nivel nacional.
La encuesta también permite apreciar que los pobres dependen más de subsidios gubernamentales que de donativos o remesas. En cuanto al origen de sus ingresos, el decil más pobre obtiene el 42.6 por ciento derivado de su trabajo. Otro 20.4 por ciento corresponde a la estimación del alquiler de su vivienda y un 35.7 por ciento adicional corresponde a transferencias de diverso tipo. De estas transferencias, el 41.2 por ciento son beneficios provenientes de programas gubernamentales, un 23.7 por ciento son donativos en dinero de instituciones y otros hogares y sólo un 5.4 por ciento son ingresos provenientes de otros países.
Por el lado del gasto, los hogares pobres requieren usar la mayor parte de su ingreso exclusivamente en alimentación. El 51.1 por ciento del gasto del decil I es en alimentos, bebidas y tabaco; por su parte, el decil X sólo gasta el 28.3 por ciento de su ingreso en ese mismo rubro. Los siguientes gastos en magnitud para los hogares más pobres son transporte y comunicaciones (12.3 por cientodel gasto) y energía eléctrica y combustibles (10.9 por ciento.
Vale la pena relacionar el gasto en alimentación con el de la inflación. A pesar de que en la primera quincena de julio la inflación general anual fue de 4.79 por ciento, la inflación anual de alimentos, bebidas y tabaco fue más del doble (10.02 por ciento). De esta forma, la inflación actual afecta de forma particularmente grave a los hogares más pobres del país quienes gastan más de la mitad de su ingreso en los bienes cuyos precios están aumentando más rápidamente.
Por último, cabe destacar las carencias alimentarias de los hogares mexicanos. De acuerdo con la encuesta, un 36.3 por ciento de los hogares tuvieron preocupación de que la comida se acabara y un 9.9 por ciento se quedaron sin comida por falta de recursos. Por otro lado, un 24.6 por ciento de los hogares reportó tener dificultad para satisfacer las necesidades alimentarias de menores de edad. En el extremo, en un 1.9 por ciento de los hogares algún menor de edad hizo sólo una comida al día o se quedó sin comer todo un día.
Los datos más recientes acerca de la situación económica de los hogares más pobres del país muestran que en los dos últimos años han experimentado una mejora en su nivel de ingreso. Por su parte, la desigualdad medida a través de la ENIGH ha presentado una disminución. Sin embargo, estos hogares viven en una situación económica precaria, además de que dependen en gran medida de transferencias (programas gubernamentales y donativos) lo que los hace particularmente vulnerables.