Los últimos datos macroeconómicos publicados en los Estados Unidos reflejan una marcada dualidad que desafía a los pronósticos de los analistas y mantiene en vilo a los inversores globales. Por un lado, la economía ha mostrado una sólida resiliencia con un crecimiento del Producto Interno Burto (PIB) del 2% en términos anualizados. Sin embargo, en el mercado laboral tenemos un repentino y preocupante enfriamiento. La creación de puestos de trabajo en el sector no agrícola se desplomó hasta apenas 29 mil nuevas plazas creadas en septiembre, una cifra que encendió las alarmas en los mercados al ubicarse muy por debajo de los 90 mil empleos proyectadas por el consenso de los analistas.
La economía estadounidense sigue expandiéndose y generando riqueza, impulsada por ganancias de eficiencia y un fuerte consumo residual, pero ha dejado de necesitar la misma cantidad de mano de obra para lograrlo. Las empresas están priorizando las ganancias de productividad y la contención estricta de costos ante un entorno de un nuevo ciclo alcista de tasas de interés y persistentes presiones inflacionarias a nivel global.
La tasa de desempleo subió ligeramente al 4.2% (frente al 4.1% del mes anterior). Aunque históricamente sigue siendo un nivel moderado, confirma que la búsqueda de empleo se está volviendo más prolongada y compleja para los nuevos aspirantes.
La fuerza laboral experimentó un incremento significativo en la tasa de participación laboral con la entrada de 485,000 personas al mercado. Esto empujó la tasa de participación general al 61.8%, avanzando dos décimas desde el 61.6% previo, lo que explica por qué el desempleo subió a pesar de no registrarse olas masivas de despidos.
Los salarios promedio por hora registraron un débil incremento mensual de 5 centavos (un 0.1%), situando el salario promedio en 37.81 dólares, creciendo en 3.0% anual. Esto representa el ritmo de crecimiento salarial más bajo desde mayo de 2021, lo que se traduce en una pérdida de dinamismo en los ingresos.
El reporte de la BLS contiene severas revisiones estadísticas. La cifra de julio se corrigió a la baja en 31 mil puestos, pasando de una ganancia de 21 mil a una pérdida neta de 10 mil empleos, entrando en terreno contractivo. Por su parte, el dato de agosto se recortó en 29 mil plazas, reduciéndose de las 162 mil reportadas originalmente a 133 mil.
En total, el mercado laboral estadounidense perdió 60 mil empleos que se habían reportado de más en el verano. El promedio móvil de contratación de los últimos tres meses se situó en apenas 51 mil plazas, lo que ratifica de forma contundente que la pérdida de dinamismo no es un bache fortuito de un solo mes, sino una tendencia estructural de enfriamiento continuo.
Por sectores, salud y la asistencia social continúan actuando como el firme motor de contratación de la economía, acompañadas de una actividad moderada en el sector de la construcción e infraestructura. En contraste, el sector financiero registra una pérdida neta de 7 mil plazas acumulando una caída de 129 mil puestos desde su pico. Asimismo, los sectores de transporte, almacenamiento y Gobierno Federal mostraron reducciones o estancamientos netos en su personal.
Un punto crítico se localiza en el sector de alta tecnología. Tras los masivos despidos de los años previos, el sector tecnológico vive una profunda transformación ligada a la inteligencia artificial (IA). La IA está impulsando fuertemente el PIB gracias a inversiones multimillonarias en infraestructura y centros de datos, pero no está traduciéndose en una contratación masiva de personal.
La estructura del gasto del consumidor está experimentando un cambio tectónico. El agotamiento de los ahorros excedentes de la era de la pandemia, combinado con un acceso al crédito cada vez más costoso, debido a las tasas de interés elevadas, está forzando a los consumidores a adoptar una postura más defensiva. El gasto en bienes duraderos y artículos de lujo ha registrado una clara desaceleración, mientras que las compras se concentran principalmente en servicios esenciales y bienes de primera necesidad. El dinamismo del consumidor minorista podría debilitarse severamente en los próximos trimestres si el mercado laboral continúa perdiendo fuelle de manera tan pronunciada.
En el mercado de bonos, los rendimientos de los títulos del Tesoro a 2 y 10 años retrocedieron con rapidez, lo que evidenció un reposicionamiento hacia activos seguros y una clara apuesta por parte de los operadores de que el escenario de sobrecalentamiento económico ha quedado atrás.
Previo a conocerse estos registros, y con los discursos del Vicepresidente de la Reserva, Philip N. Jefferson, de la Gobernadora, Michelle W. Bowman y de John C. Williams, presidente de la Fed de Nueva York la probabilidad de un alza o dos en el objetivo de la tasa de Fondos Federales por parte de la FED en lo que resta del año era de hasta 90%, ha descendido al 25%. La FED tiene que flexibilizar sus parámetros para evitar que el actual enfriamiento de las contrataciones se traduzca en una destrucción acelerada del empleo y empuje a la economía hacia una recesión evitable.