Perspectiva Bursamétrica

¿Podrá la Fed controlar la inflación sin provocar un desastre?

Críticos de la Fed afirman que se tardó demasiado en reconocer que la inflación no era pasajera e inició tarde la desarticulación de la política monetaria extrema.

Diversos analistas y economistas renombrados han estado previniendo sobre un escenario de recesión futura en la economía estadounidense, mientras que otros más pesimistas aún advierten del riesgo de estar ante un fenómeno de estanflación, al mismo tiempo que el presidente de la Fed, Jerome Powell, advirtió la semana pasada que no descarta que la próxima reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) se proponga un incremento en el objetivo de la tasa de Fondos Federales de medio punto ante la persistencia de la inflación, pero también externó su visión hacia el futuro de un aterrizaje suave, con la inflación controlada.

Comentamos aquí hace ocho días sobre el mercado global de bonos que atraviesa por la peor crisis de la historia. Una pérdida de valor aproximado de 4 billones de dólares en los últimos 15 meses, ante el alza generalizada de los rendimientos en todos los plazos y en todas las categorías. En la medida en que las tasas de interés que ofrecen los bonos al vencimiento aumenta, los precios de los mismos están cayendo. Es decir, los mercados están descontando alzas importantes en las tasas futuras.

Los críticos de la Fed afirman que el Consejo del FOMC se tardó demasiado en reconocer que la inflación elevada no era un fenómeno pasajero, e iniciaron la desarticulación de la política monetaria extrema demasiado tarde. La economía ya recuperó al 100 por ciento su actividad y el nivel de empleo, por lo que el margen de maniobra se ha agotado.

La semana pasada también conocimos con datos de Eurostat, que la inflación en la Zona Euro quedó en marzo en 7.5 por ciento anual desde el 5.6 por ciento de febrero, lo que también disparó las expectativas de que el Banco Central del Euro vaya a tener que acelerar el desmantelamiento de su política monetaria extrema, siguiendo a la Fed. La inflación de marzo en EU se va a reportar en la semana próxima. Si al entorno complicado se le agrega el probable escenario de que varios bancos centrales de los más importantes del mundo estén teniendo que hacer lo mismo, el coctel molotov está a punto de estallar

Para convencer a la sociedad de que la Fed puede controlar la inflación, subiendo tasas de interés sin provocar una recesión, Jerome Powell citó la semana pasada tres eventos históricos –los ciclos de ajuste de 1964, 1984 y 1993– como evidencia de que la Fed puede lograr ese “aterrizaje suave”, ralentizando el crecimiento y frenando la inflación sin precipitar una recesión.

Llama la atención que los miembros del FOMC reflejaron una expectativa de que las tasas van a aumentar desde marzo pasado hasta 2023 y que en 2024 van a bajar. Para unos esto refleja una expectativa de control de la inflación, mientras que para otros es una señal de que ellos mismos están viendo una recesión.

El ciclo económico en EU y en varias economías tiene un promedio de ocho años en la etapa de expansión y tres a cuatro trimestres en la fase de contracción, Solo crisis más severas pueden abarcar 14 o 15 meses para corregirse. El ciclo de expansión previo fue el más longevo de la historia, duró 11 años. Se pudo alargar gracias a la reforma fiscal extrema del presidente Trump. Sin embargo, la pandemia generó una recesión fuerte, pero corta. Así que el ciclo normal de bonanza debería durar por lo menos hasta 2028.

La semana pasada apareció en el horizonte una señal tenebrosa, que avivó las expectativas pesimistas sobre la economía. Esta señal es la curva de rendimientos de los Bonos del Tesoro de EU, que está presentando en algunos nodos una pendiente negativa. Esto es: Lo normal es que los bonos paguen un mayor rendimiento mientras mayor sea su plazo. Es decir que la curva de rendimientos tenga una pendiente positiva. El fenómeno que se empezó a observar hace unos días es que, por ejemplo, la tasa de rendimientos de los bonos a dos años hoy paga un poco más que la tasa a 10 años. Se denomina una ‘curva de rendimientos invertida’. Cuando este fenómeno se da, en más de 95 por ciento de los casos es un presagio inequívoco de una recesión. Esta recesión anormal sería inducida por el alza de las tasas que tendrá que llevar al cabo la Fed para controlar la inflación y podría aparecer entre finales de 2023 y principios de 2024. Si la inflación no cede y sí se da la recesión, estaríamos hablando de una estanflación. Circunstancia compleja de la cual es más difícil salir.

Por último imaginemos lo que le puede pasar a nuestra economía si después de cinco años de desempeño recesivo y falta de inversión, por la crisis de confianza inducida por el propio gobierno, se da esta recesión en Estados Unidos en el periodo previo a las elecciones presidenciales. De entrada le puedo asegurar que los efectos de esta crisis mundial pueden ser mucho más impactantes para nuestra economía que en el pasado.

El autor es presidente de Bursamétrica.

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