Perspectiva Bursamétrica

La gran contracción monetaria en puerta

Es probable que hacia finales de este año o en el 2023 nos encontremos con una fase inédita de contracción monetaria global, opina Ernesto O´Farrill Santoscoy.

Con la pandemia, y por las medidas de confinamiento social implementadas por una amplia cantidad de gobiernos, el mundo se vio impactado por una de las mayores contracciones económicas de la historia.

Para compensar esta situación, la mayoría de los gobiernos y de los bancos centrales implementaron los programas de gasto fiscal expansivos más ambiciosos que hemos conocido, y los bancos centrales también lanzaron sendos programas de políticas monetarias extremas.

Esos programas consistían principalmente en mandar la tasa de interés de referencia al nivel más bajo de la historia y a iniciar programas de compras de bonos a través de los cuales los bancos centrales inyectaron medios de pago, o crearon dinero, en montos nunca antes experimentados.

Se estima que la creación de dinero rebasó los 20 billones de dólares en los dos años, 2020 y 2021. El resultado de esta combinación de políticas fiscales y monetarias extremas es una rápida recuperación económica, pero con el fenómeno inflacionario que estamos viviendo, resultado de una diversidad de cuellos de botella, del disparo de los precios de los hidrocarburos y de los salarios.

Hoy en día las tasas de referencia de los bancos centrales se encuentran todavía en terreno negativo en términos reales.

Dentro del marco teórico de las fases del ciclo de la política monetaria extrema, establecido por Bursamétrica, varios de los bancos centrales más importantes del mundo están pasando de la fase uno a la fase 2. Es decir están por iniciar o ya iniciaron el tapering (En donde los Bancos Centrales empiezan a cerrar la válvula de la creación de dinero). Algunos otros ya están aumentando sus tasas de referencia o están por iniciar su ciclo alcista de tasas.) Es decir están adentro o cerca de pasar a la fase 3. En esta fase en donde se inicia el incremento de las tasas de referencia, también se inicia el periodo de contracción monetaria, en donde los bancos centrales no nada más dejan de crear dinero, sino que adoptan medidas o implementan acciones para salir a recoger dinero.

Hace unos meses se veía que la normalización de la política monetaria global iba a ir muy despacio, y no simultánea. Es decir, que iban a empezarla algunos bancos, y que con mucha laxitud, otros bancos centrales iban a seguirla. Lo que estamos viendo ahora es que es muy probable que muchos bancos centrales tengan que anticipar su normalización, y que es probable que hacia finales de este año, o en el próximo 2023, nos encontremos con una fase inédita de contracción monetaria global. La pregunta obligada es: ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de este fenómeno?

Tradicionalmente se pensaba que para que una medida de política económica fuera efectiva, esta tenía que ser sorpresiva. Con el manejo de las políticas monetarias extremas, se piensa que debe ser todo lo contrario, es mejor ser sumamente explícitos, y con acciones muy graduales, que sean fácilmente descontadas por anticipado en los mercados, porque una sorpresa puede generar caos en los mercados.

El Banco de la Reserva Federal ya manifestó que esta acelerando el Tapering para terminarlo el mes entrante, en donde iniciará su ciclo de incrementos en el objetivo de la tasa de fondos federales, los que podrían subir desde 3 hasta 7 incrementos de 25 puntos base, en los siguientes meses. También Jerome Powell anticipó que después del primer incremento de tasas se podría iniciar la fase de contracción monetaria. Es decir en abril próximo.

El Banco Central del Euro anunció que pronto se empezará a discutir si se entra a la fase de tapering, y probablemente se tendrá el primer incremento de tasas hacia finales de este año.

El Banco Central de Inglaterra ya entró a fase 3, incrementando su tasa de referencia en ¼ de punto, en la semana pasada. Sin embargo, cuatro miembros de nueve sillas en el comité de política monetaria votaron por un incremento de ½ punto en la tasa de referencia.

Varios bancos de mercados emergentes como el de Brasil, de Turquía, México y otros ya están aumentando sus tasas de referencia desde hace varios meses, anticipándose al tapering y al ciclo de incrementos en las tasas globales. El único Banco que va en otra dirección es el Banco Popular de la República de China que recientemente bajó su tasa de referencia. Estos bancos no implementaron políticas monetarias acomodaticias.

Los efectos esperados en estas fases 2 y 3 en los mercados es que veamos las siguientes tendencias:

Dólar al alza contra todas las divisas. Baja en los precios de las Acciones, alza en las tasas de los Bonos de largo plazo, baja en los precios de las materias primas y de energía. Estas tendencias podrían aparecer en el transcurso de este año. Acompañado de estas tendencias, la astringencia de liquidez puede generar una tendencia de salida de los recursos financieros de los mercados emergentes, ya que al final, las políticas monetarias de normalización, y más las restrictivas generan un menor apetito por el riesgo.

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