Perspectiva Bursamétrica

Cuba libre, ¿cuándo?

El bloqueo es el que aún mantiene el gobierno cubano contra la población. Es el absoluto control del Estado desde hace 62 años, y que todavía se observa en todas las actividades.

Yo nací el mismo día del ‘triunfo de la Revolución cubana’. El primero de enero de 1959. De muy chico me impresionaban los discursos eternos de Fidel Castro que todas las tardes podían captarse en vivo, con los radios de onda corta. Siempre decía lo mismo. Que el imperialismo yanqui para aquí y para allá y resultaba ser el culpable crónico de todos los males de ese país.

Tres décadas después, tenía 33 años, cuando tuve la oportunidad de ser comisionado por la Asociación de Bancos Centrales de Latinoamérica para ir a Cuba a diseñar el sistema financiero que iba a requerir ese país hermano, porque estaban decididos a seguir el camino que recientemente había transitado la Unión Soviética. Hacer una apertura radical, en lo económico (Perestroika) y en lo político (Glásnost). Sin embargo, iban primero por la Perestroika. Y dejarían para años después la Glásnost. Castro tenía la tesis de que era un error intentar hacer las dos reformas al mismo tiempo, como sucedió en Rusia y que fue caótico en todos sentidos. China es un ejemplo de un régimen comunista que viró hacia la economía de mercado, sin una Glásnost, y hasta ahora parece ser muy exitosa en cuanto a la generación de una amplísima clase media. Pero la población no tiene libertad.

La oportunidad de poder diseñar desde cero un sistema financiero fue maravillosa, y la experiencia de vida lo fue aún más. Pude conocer de cerca lo que vivía la población, sin mitos. Me topé de frente con las realidades de la dictadura. La isla acababa de ser abandonada por los soviéticos. Estaban implementando un sistema de autoproducción agrícola para la sobrevivencia. La decisión de abrir la economía no era una claudicación ideológica, era obligada. La economía estaba completamente destruida. El gobierno cubano ofrecía transacciones de trueque a los empresarios mexicanos y españoles. Me tocó ver cómo en una cena, en un restaurante, cuando llegó la carne, los comensales quitándose todo el pudor, sacaron bolsas de plástico que tenían preparadas para guardar la carne, que nos acababan de servir, para llevársela a sus hijos, que no habían comido carne nunca o desde hacía varios años.

La carestía de todo tipo de artículos de primera necesidad era impresionante. Desde pasta de dientes y las medicinas más indispensables, hasta las refacciones de las fábricas o de los automóviles americanos de los cincuentas y de los rusos de los ochentas. Subido en el automóvil de lujo ruso del ministro del Banco Central, vi cómo el ministro se quedó con la manija de la puerta del automóvil, al intentar cerrar la ventana porque inició la lluvia.

Todos los ciudadanos desconfiaban unos de otros. Y esto porque Fidel tenía implementado una policía civil secreta más fuerte que la KGB. De dientes para afuera, delante de cualquier otro cubano afirmaban que Fidel era un semidiós. Un ser excepcional que solo aparece en la Tierra cada cinco mil años, pero a solas te decían lo que realmente pensaban de este tirano, el ser más abominable que ha existido sobre la faz de la Tierra. No vi un solo limosnero, pero ví miles de mujeres jóvenes y hermosas dispuestas a prostituirse a cambio de comida o de un jabón.

El Estado les controla TODO. Solo pueden comer una paleta helada una vez a la semana porque les dan un vale, y las colas afuera de la heladería (la única) son infames. No hay libre acceso al arte o a la cultura. Solo tienen acceso a literatura rusa o cubana, a cierta música cubana, o al cine cubano que es escaso.

Desafortunadamente, ya que se tenía listo el programa completo para detonar la Perestroika, en las elecciones estadounidenses de 1992 ganó el presidente Clinton, a quien en lo personal considero el mejor presidente que ha tenido EU. Sin embargo, su primera decisión fue reforzar el embargo a Cuba, para ganar aprobación del lado conservador de la sociedad, y el proyecto de la Perestroika de Cuba se vino para abajo. ¿A 30 años de distancia de esa fallida intención de la apertura económica, habiendo muerto Fidel Castro, y terminado el mandato de su hermano, me pregunto si existe alguna razón para no intentar concretar esa Perestroika?

Recientemente hemos escuchado peticiones internacionales de eliminar el bloqueo o el embargo a Cuba. Quizás no se tiene una idea clara de qué es cada uno de estos conceptos, ni de la situación actual. El bloqueo es una acción militar realizada por un país o grupo de países para aislar completamente al país afectado. El embargo es la prohibición de invertir, comerciar o realizar intercambio turístico con algún país.

En los hechos, Cuba es un país abandonado por la Unión Soviética, desde hace tres décadas, que no está soportado por nadie. Pero tampoco existe un bloqueo de la isla. No hay barcos o aviones americanos ni europeos impidiendo el acceso a la isla.

Embargo económico como se dio en el pasado, ya tampoco existe de facto. Solo prevalecen diversas restricciones para invertir y comerciar por parte de las empresas americanas, y también para el envío de remesas familiares desde EU mediante el banco del gobierno cubano en Panamá. Cuba mantiene un flujo comercial con el resto del mundo superior a 10 mil millones de dólares, incluyendo un flujo de más de 1.0 mil millones con EU.

En 2020 Cuba registró un déficit en su balanza comercial de 6 mil millones de dólares, un 9.11 por ciento de su PIB, inferior al registrado en 2019, que fue de 8.2 mil millones de dólares, 8.02 por ciento del PIB. Las importaciones sumaron 8.3 mil millones y cayeron 20.4 por ciento anual. Las exportaciones ascendieron a 2.3 mil millones de dólares y crecieron 3.8 por ciento anual.

El bloqueo es el que aún mantiene el gobierno contra la población. Es el absoluto control del Estado desde hace 62 años, y que todavía se observa en todas las actividades comerciales, culturales, turísticas, educativas y deportivas. A mi humilde entender es la única razón de porque Cuba se mantiene como un país miserable. Y esto es lo mismo que se ve en Nicaragua y en Venezuela. Dictaduras retrógradas que solo benefician a la clase gobernante a costa de la libertad de toda la sociedad.

El autor es presidente de Bursamétrica.

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