Perspectiva Bursamétrica

Es probable que en abril el IGAE haya crecido 23% anual

Los niveles de actividad económica se encuentran todavía muy por debajo de cuando empezó la pandemia, o de cuando inició esta administración.

Nuestro indicador oportuno IBEM nos permite realizar una primera estimación del crecimiento que pudiera haberse dado en abril. Este crecimiento pudiera ser el de más alto registro en la historia de nuestra economía.

Algo similar a lo que sucedió con los datos de abril y mayo del año pasado, en donde se observaron reducciones nunca antes vistas por nuestros contemporáneos. Ahora veremos lo mismo del lado del rebote.

La base de comparación es bajísima. Las medidas de confinamiento social que implicaron el cierre de todas las actividades no esenciales provocaron el registro de niveles mínimos en la actividad económica. Ahora, aún cuando estamos muy lejos de recuperar el nivel de actividad previo a la entrada de este gobierno, o a lo que se tenía en 2019, las variaciones al alza son impresionantes.

Por ejemplo, la industria automotriz:

La producción de vehículos ligeros de México aumentó en abril 7 mil 132 por ciento en relación a lo producido en abril del año pasado, las exportaciones crecieron 652.3 por ciento y las ventas en el mercado interno repuntaron 139.4 por ciento anual.

Las remesas familiares, un importante apoyo para el consumo interno, tocaron en marzo un máximo para un mes y en el acumulado en lo que va del año desde que comenzaron los registros del Banco de México en 1995. Las remesas sumaron en marzo 4 mil 152 millones de dólares, 2.6 por ciento más que en el mismo mes de un año antes y 30.8 por ciento por encima de febrero. De enero a marzo de este 2021, México recibió 10 mil 623 millones en remesas, un aumento frente a los 9 mil 398 millones de los primeros tres meses del año pasado. En cuanto al comercio, estimamos que las ventas de las cadenas comerciales afiliadas a la ANTAD pudieran observar un incremento de 18 por ciento anual bajo tiendas comparables.

En cuanto a los indicadores de difusión o de percepción, el que publicamos junto con el Instituto Mexicano de Contadores Públicos, el Índice Mexicano de Confianza Económica (IMCE), se debilitó ligeramente en abril, debido a una evaluación de la situación actual menos favorable. El IMCE descendió a 64.67 puntos desde los 64.71 registrados en marzo que anotaron su mejor lectura desde que inició la pandemia en nuestro país, en marzo de 2020, y se mantuvo en el rango inferior de la clasificación neutral. Abril observó un comportamiento mixto en los dos componentes del IMCE. El índice que evalúa la situación actual bajó 1.01 puntos frente al mes previo a 62.03 unidades y el de las expectativas para los próximos seis meses aumentó 1.2 puntos a 67.96 unidades, alcanzando su mejor lectura desde febrero de 2020. Según la encuesta, en abril de este 2021 se consideró una vez más a la situación del Covid-19 como el principal obstáculo al mejor desempeño de la economía, seguido por las condiciones de inseguridad en el país y la falta de capital.

Los indicadores del IMEF también presentaron datos mixtos en abril, pero muy por arriba de lo que se cayeron en abril del año pasado. El índice IMEF Manufacturero bajó a 50.31 puntos en abril tras mejorar a 50.02 unidades un mes antes; sin embargo, la lectura superior a 50 marcó una nueva expansión, aunque más lenta. A su vez, el Indicador IMEF No Manufacturero avanzó a 53.18 unidades desde las 51.86 del mes anterior. El reporte del IMEF indicó que los resultados de abril sugieren una tenue mejoría en la actividad económica, la cual se explica principalmente por el repunte de la actividad del indicador No Manufacturero. De acuerdo al IMEF, estos resultados y el análisis de coyuntura sugieren que al inicio del segundo trimestre del año la actividad económica sigue expandiéndose, ahora impulsada por la reactivación de los servicios y el comercio.

Una pregunta obligada: ¿Estas cifras están reflejando un verdadero crecimiento, o esto es solo una ilusión óptica? Desde luego que al comparar los meses de un confinamiento estricto en donde se cerró brutalmente la actividad económica, contra un mes como abril, en donde no hubo semáforos rojos, hace que veamos variaciones de recuperación muy elevadas. Sin embargo, los niveles de actividad económica se encuentran todavía muy por debajo de cuando empezó la pandemia, o de cuando empezó esta administración. La crisis de confianza por la que atraviesa el país es muy profunda, y genera una severa contracción del gasto de inversión privada. Ésta sigue cayendo a una tasa de dos dígitos. Si no hay inversión, es imposible que tengamos crecimiento y menos desarrollo. Simplemente veamos estos dos números: En el primer trimestre Estados Unidos creció 1.6 por ciento trimestral. Nosotros crecimos solo 0.4 por ciento, mucho menos. Está claro que algo estamos haciendo mal.

El autor es presidente de Bursamétrica.

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