Coordenadas

Confirma Banxico la menor expectativa de crecimiento

Uno de los factores que influyó para que Banxico recortara la expectativa de crecimiento económico fue la desaceleración de la actividad fabril en Estados Unidos.

El Banco de México ajustó ayer a la baja su expectativa de crecimiento para este año.

Al presentar su informe correspondiente al primer trimestre del año, estableció un rango previsto de 1.9 a 2.9 por ciento con una estimación puntual de 2.4 por ciento.

Tres meses antes la estimación era de 2.8 por ciento con un rango de 2.2 hasta 3.4 por ciento.

Y creo que es optimista.

Para el año 2025 no hizo ningún ajuste en materia de estimación de crecimiento del PIB.

Como le hemos comentado en este espacio a lo largo de las últimas semanas, los indicadores económicos que se han podido observar muestran que hay una desaceleración de diversas variables económicas.

No es un freno que cambie dramáticamente las perspectivas, pero sí lo suficiente para corregir las cifras.

Se mantendrán los datos positivos, pero bien podrían estar incluso por abajo del 2 por ciento, como señala Banxico en su rango bajo.

Sin embargo, el menor ritmo de la actividad económica no necesariamente significa que la inflación pueda bajar más rápidamente.

La guía que el Banxico dio a conocer ayer en esta materia mantuvo el mismo escenario que fue revelado en su más reciente comunicado respecto a la decisión de política monetaria y que considera que la convergencia de la inflación al 3 por ciento se dará hasta el final del 2025.

La previsión del Banco Central considera, sin embargo, que la inflación subyacente, es decir, la que es un mejor indicador de la tendencia de mediano plazo, mantendrá su trayectoria a la baja en los siguientes meses, aunque el descenso será a un ritmo menor al previsto en el informe anterior.

El repunte del índice inflacionario reportado por el INEGI, en las últimas quincenas, se ha debido fundamentalmente a los mayores incrementos de la inflación no subyacente, sobre todo de productos de alta volatilidad, como son los perecederos.

Uno de los factores que influyó de modo importante en este cambio en la estimación del Banxico es la desaceleración de la actividad fabril en Estados Unidos.

Aunque el crecimiento del PIB de nuestros vecinos sigue relativamente elevado a tasas anuales, la actividad industrial va claramente a la baja.

El índice de producción industrial cayó a tasa anual en 0.4 por ciento en el mes de abril y desde varios meses atrás estaba ya cercano a cero.

No quiere decir que las exportaciones manufactureras mexicanas vayan a estancarse. De hecho, a pesar de esa trayectoria en EU, las cifras de abril resultaron sorprendentemente buenas, con un alza de 12.9 por ciento en las exportaciones manufactureras totales y de 27.7 por ciento en las automotrices.

Cuando el Departamento de Comercio de EU presente sus datos, seguramente veremos que la participación de México en el mercado norteamericano creció a costa de una nueva caída de los productos importados de China.

Por la tarde de ayer, la cotización del peso frente al dólar rebasó los 17 pesos y se negociaba en 17.03.

No dudo que incluso suba un poco más por la expectativa de un dólar más caro respecto al resto de las monedas.

Pero, eso no significa que haya un cambio de tendencia en la cotización frente al peso, que ha tenido una trayectoria diferente.

Es fin de mes y algunos fondos venden posiciones, máxime en la perspectiva de elecciones el domingo.

Pero, de eso a considerar que hay un nerviosismo en los mercados derivado de los resultados del proceso electoral, estamos lejos.

Salvo las sorpresas que ya hemos comentado en varias ocasiones, lo más probable es que a partir del lunes regrese la calma.

Ya lo veremos.

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