Coordenadas

El desastre de China y el nuevo riesgo del Covid

Al eliminarse restricciones en una población con niveles muy bajos de inmunidad, se dispararon los casos.

China está viviendo uno de los peores momentos de la pandemia.

Hace apenas unas cuantas semanas, como producto del enojo público expresado en manifestaciones en las calles y algunos centros de trabajo, el gobierno decidió concluir la política de “cero Covid”.

Al eliminarse restricciones en una población con niveles muy bajos de inmunidad, se dispararon los casos.

Un estudio de la Universidad de Hong Kong estima conservadoramente que se habrían de producir 684 fallecidos por cada millón de personas contagiadas. Esto equivale a 0.6 por ciento.

Aun con ese escenario, un contagio generalizado implicaría 958 mil fallecidos en China en esta ola.

El gobierno de Xi Jinping instrumentó desde el principio de la pandemia la política de aplicar confinamientos generalizados y estrictos ante el surgimiento de brotes de la enfermedad.

En la primera etapa, cuando los países occidentales más sufrieron, la estrategia de China rindió los mejores frutos y pudo reactivar su economía antes que los demás.

Mientras el mundo estaba en una profunda recesión en 2020, el PIB de China creció a un ritmo de 2.2 por ciento. Y en 2021, se sumó al rebote de la economía global y tuvo un alza de 8.1 por ciento.

La estrategia empezó a generar problemas serios cuando las nuevas variantes, especialmente ómicron, se mostraron mucho más contagiosas, aunque con efectos más leves.

Los confinamientos generaron problemas de suministro a la economía global, que recuperaba vigorosamente su ritmo, y también causaron problemas de demanda doméstica.

El estimado de crecimiento de la economía china para 2022 ya es de solo 3.2 por ciento, muy por debajo de los registros históricos, perdiendo fuelle frente a una economía internacional que consolidaba su crecimiento.

Pero, además, se enfrentó a que los confinamientos ya no eran suficientes para evitar los contagios.

De acuerdo con las estadísticas oficiales, que seguramente subestiman de modo muy significativo los casos, en los primeros días de diciembre, con alrededor de 50 mil nuevos casos por día, se tuvo el nivel más elevado de toda la pandemia para ese país.

Pero, además, este país tuvo una pobre estrategia para la aplicación de las vacunas de refuerzo, especialmente entre la población vulnerable, como los mayores de 60 años, por lo que las nuevas variantes generaron una ola de contagios que han llevado a desbordar la capacidad hospitalaria.

Es tan preocupante el número de fallecidos que ya también tiene las funerarias a la máxima capacidad, que la Comisión Nacional de Salud de China estableció esta semana que solo se contabilicen como fallecimientos por Covid aquellos que se produzcan por insuficiencia respiratoria derivada de la enfermedad y no por ninguna otra complicación.

China parece estar lejísimos y nuestro país muy distante de los riesgos y los perjuicios que ha traído la estrategia china para enfrentar la pandemia.

Lamentablemente no es así.

China es crucial para el engranaje económico global. Si la ola de contagios vuelve a producir problemas económicos en esa nación, las irregularidades en las cadenas de suministro global van a agravarse, lo que podría afectar al sector manufacturero, que es tan relevante en nuestra economía y especialmente en nuestras exportaciones.

Esto puede hacer que, aunque bajen los precios de algunas materias primas por la menor actividad económica, otra vez suban algunos servicios y productos ante problemas de logística.

Y, más allá de los trastornos económicos que se puedan presentar por la problemática en China, también existe el riesgo de que la proliferación de los contagios permita el desarrollo de nuevas variantes.

Un gran desafío vendrá en el periodo vacacional del año nuevo chino, que tendrá lugar del 21 al 27 de enero de 2023.

Tradicionalmente, esta festividad propicia la movilización de varios cientos de millones de personas, lo que en un contexto de contagios puede implicar un empujón de los casos, los hospitalizados y los fallecidos.

A pesar de que la inmunidad que tenemos en México ya es elevada, es importante que en el país se empiece a aplicar la vacuna bivalente a la población vulnerable, antes de que nos topemos con la realidad de que la pandemia no ha terminado.

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