Coordenadas

Cómo AMLO nos hace hablar de lo que él quiere

El caso Ayotzinapa no se va a agotar con la detención de Murillo Karam, seguro que el gobierno aún tiene reservadas algunas sorpresas.

La semana pasada, quizá como en pocas ocasiones, el tema de la inseguridad pública se convirtió en un tópico del que se hablaba en todas partes.

La violencia que se presentó en diversos puntos del país como Jalisco, Guanajuato, Chihuahua, Baja California, Colima, por citar solo algunos lugares, motivó reclamos y protestas de la sociedad.

Incluso, el muy comedido embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, expresó que ya era tiempo de que el gobierno ofreciera resultados en este ámbito.

El presidente López Obrador, incluso, reclamó al gobierno norteamericano las alertas de viaje emitidas advirtiendo a los visitantes estadounidenses del riesgo de ir a una serie de estados de la República, y dijo que nosotros no andamos haciendo advertencias respecto a la violencia en Estados Unidos.

Pues esta conversación pública comenzó a cambiar el jueves pasado cuando se presentó un informe sobre los hechos de Ayotzinapa, en el que se caracterizaron los hechos como un “crimen de Estado”.

Independientemente de la imprecisión jurídica de esa expresión, en términos políticos, se volvió a poner sobre la mesa un tema de 2014, en el que las investigaciones realizadas por esta administración no parecen haber demostrado esencialmente nada diferente a lo que sabíamos hasta ahora.

Pero quizás lo más relevante es la ‘judicialización’ del caso, anunciada por el propio presidente de la República.

Eso implicó que el viernes pasado se detuviera a Jesús Murillo Karam, procurador General de la República cuando ocurrieron los hechos y cuando se realizó la primera investigación del caso, que derivó en lo que luego fue conocido como “la verdad histórica”, por una frase usada por Murillo.

Desconozco si la detención del también exgobernador de Hidalgo está fundada o no.

No sé qué vaya a ocurrir cuando se inicie su proceso.

Pero lo que sí sé con certeza es que este tema será objeto de atención pública y de amplio debate político.

El gobierno de AMLO habrá logrado cambiar la agenda nacional en el momento en el que lo necesitaba.

Esta estrategia no es nueva. Así lo ha hecho durante buena parte de su administración y ha logrado que estemos hablando de lo que él nos dicta.

El caso Ayotzinapa no se va a agotar con la detención de Murillo. Tenga la certeza de que aún nos tienen reservadas algunas sorpresas.

No importa si a la vuelta del tiempo sucede como lo que ocurrió el viernes con Rosario Robles, y las autoridades judiciales determinan su salida de la prisión.

El gobierno logró el objetivo de hacer creer a la ciudadanía por algún tiempo que realmente estaba combatiendo la corrupción.

Tal vez, pasados unos días, con el Informe de Gobierno en puerta, aparezca algún otro tópico relevante, si el asunto de la inseguridad vuelve a la primera escena.

¿Quizás el juicio de procedencia contra Alito? ¿O tal vez algunos cambios adicionales en el gabinete? O, ¿por qué no?, quizás la erupción del sentimiento nacionalista aprovechando el mes de septiembre y el ‘molesto’ tema de las consultas en materia energética.

No sé cuál será el tema que domine la conversación pública, pero tenga la certeza de que será alguno que convenga al gobierno.

Tenga la certeza de que la creatividad del presidente aún no se ha agotado.

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