Coordenadas

AMLO: presidente, queremos que haya estabilidad

Los principales riesgos de la economía mexicana para este año tienen que ver con la posibilidad de ver perturbada la estabilidad financiera.

A pesar de los malos resultados en materia productiva, los principales riesgos de la economía mexicana para este año tienen que ver con la posibilidad de ver perturbada la estabilidad financiera.

Le hemos comentado que en medio del estancamiento económico que hemos registrado desde 2019, la paridad del peso frente al dólar se ha mantenido relativamente estable.

Desde luego que han existido algunos movimientos amplios. El mayor de todos ellos ocurrió en marzo de 2020, cuando explotó la pandemia a nivel global. Sin embargo, tras algunas semanas de ansiedad, las cosas regresaron a la normalidad.

Las tasas de interés empezaron a subir desde el año pasado, pero lo han hecho con orden y de modo gradual.

La inflación, que se ha disparado a los máximos de dos décadas, ha reflejado lo que pasa a nivel global.

No hemos tenido una cadena de quiebras de instituciones financieras, las que, en términos generales, se encuentran bien capitalizadas y no enfrentan una amenaza mayor.

Ese conjunto de condiciones podría cambiar si se presentan algunas circunstancias en este año.

Una de ellas tiene que ver con lo que ayer informó Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos.

Con lo dicho, queda claro que marzo marcará un importante cambio. En ese mes terminará la inyección de dinero a la economía a través de la compra de activos y también se dará el primer incremento de las tasas de interés en este nuevo ciclo.

Hasta ahora la Reserva Federal ha hecho un buen trabajo y no ha propiciado movimientos desordenados de los mercados.

Lo anunciado ayer en buena medida ya se había anticipado, lo que propició que las bolsas subieran después de hecho el anuncio y bajaran las cotizaciones del dólar frente a monedas como nuestro peso, por lo menos de modo inmediato, aunque luego las preocupaciones geopolíticas volvieran a encarecer la divisa estadounidense.

El otro factor de inestabilidad podría detonar en el caso de la reforma eléctrica propuesta por el presidente López Obrador, si fuera aprobada en los términos que ha sido enviada y esto generara una ola de desconfianza entre los inversionistas ante el temor de decisiones que desconocen los contratos establecidos por el gobierno y obligan a una renegociación.

Más allá de los litigios que habrían de presentarse, se podría crear un estado de ánimo que condujera a sacar precipitadamente capitales del mercado financiero mexicano ante una condición de incertidumbre.

Otro de los riesgos, creo que con baja probabilidad, es que el Banco de México decidiera tomar un rumbo diferente y no aumentar las tasas de interés, considerando que el ciclo de alzas comenzó el año pasado.

Hasta ahora los pronósticos señalan que en EU las tasas podrían aumentar entre 1 y 1.5 por ciento en el año.

Ese es, me parece, también el escenario más probable para México, lo que llevaría la tasa objetivo a un nivel de 6.5 a 7 por ciento al cierre de 2022.

Finalmente, no hay que quitarles el ojo a los problemas geopolíticos.

Un conflicto asociado con una posible invasión rusa a Ucrania podría generar un disparo de la aversión al riesgo por parte de los inversionistas, lo que podría generar turbulencias en los mercados.

Hay preocupaciones suficientes para no dormirse en los laureles de la autocomplacencia presidencial.

COLUMNAS ANTERIORES

Persisten secuelas de la pandemia… aunque nos cansen
La clave de 2024: ¿habrá coalición opositora?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.