Coordenadas

Estamos peor de lo que imaginábamos

Aun cuando el crecimiento sea escaso o simplemente no exista, sería mucho peor si además del estancamiento nos enfrentamos a una situación de inestabilidad financiera.

De acuerdo con las estimaciones que ayer dio a conocer el Inegi respecto a la actividad económica en diciembre, es probable que el PIB haya caído en el último trimestre del año pasado.

El subgobernador del Banxico, Jonathan Heath, observador acucioso de las variables económicas, señaló ayer que, sobre la base de los datos publicados, se podría esperar un crecimiento del PIB para todo 2021 de 5.1 por ciento, considerando una disminución del PIB de 0.5 por ciento en el periodo octubre-diciembre.

Sin embargo, si el cálculo se hace considerando el Indicador Global de Actividad Económica, el resultado sería de 4.8 por ciento.

En cualquiera de los escenarios señalados, el crecimiento estaría en alrededor de 5 por ciento, poco más o poco menos.

En la más reciente encuesta realizada por Citibanamex, la mediana de los pronósticos para el cierre de 2021 estaba en 5.5 por ciento.

Sólo dos de las 30 instituciones que fueron incluidas en ese sondeo consideraban cifras de 5 por ciento o menos.

Así que sin duda el mal resultado es sorpresivo para la mayoría.

Es preocupante, además, que el sector que propició el mal desempeño fue el terciario, que comprende el comercio y los servicios, pues la estimación del Inegi indica una caída de 1.3 por ciento respecto a diciembre de 2020 y un virtual estancamiento respecto a noviembre.

Pareciera que el impacto de la pandemia en la actividad doméstica fue más agudo de lo que la mayoría pensaba.

Y es muy probable que esa circunstancia se prolongue hasta los primeros meses de 2022.

Los datos relativos a la movilidad en las principales metrópolis, que son calculadas por Apple y Google, entre otros, indican claramente que hay un descenso.

Lo que las estadísticas refieren es algo que también podemos observar en nuestra realidad vivencial.

Me ha tocado escuchar con frecuencia en los últimos días referencias al menor tráfico de vehículos que se percibe en la Ciudad de México, aunque esa circunstancia es generalizable a la mayor parte del país.

Como aquí le hemos comentado anteriormente, ninguna estimación de crecimiento para 2022 realizada por economistas del sector privado o de instituciones académicas coincide con el 4.1 por ciento establecido por la Secretaría de Hacienda en la construcción del Presupuesto para este año.

El promedio revelado por la encuesta de Citibanamex es de 2.8 por ciento, pero dé usted por hecho que va a bajar después de haberse conocido las cifras del Inegi cuando se den a conocer los nuevos datos de esta encuesta el día de mañana.

Lo más probable es que los estimados de crecimiento estén más cerca del 2 que del 3 por ciento y que haya diversos analistas que ya consideren cifras por abajo de 2 por ciento.

Considerando los nuevos datos, el resultado de los primeros tres años de gobierno de esta administración será un retroceso de 3.8 por ciento en el valor del PIB respecto al cierre de 2018.

Y, si el crecimiento de 2022 fuera de 2.2 por ciento, entonces cerraríamos el cuarto año de este sexenio con un nivel inferior en 1.7 por ciento al de 2018.

Es decir, habría cuatro años perdidos… por lo menos.

Aunque el gran déficit que tendremos en este sexenio será en materia de crecimiento de la economía, sigo creyendo que el reto principal para el cierre de este gobierno es salvarnos de una crisis financiera.

Aun cuando el crecimiento sea escaso o simplemente no exista, sería mucho peor si además del estancamiento nos enfrentamos a una situación de inestabilidad financiera que dispare la cotización del dólar y la inflación, como pasó al final de los periodos de Echeverría y López Portillo.

Entiendo la angustia de muchos por el crecimiento, pero no veo la manera de cambiar el resultado de este sexenio.

Sin embargo, todavía podría ser factible que no nos estalle una crisis financiera antes de noviembre de 2024.

Ojalá.

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