Coordenadas

Cuidado con la autonomía del Banxico

Causa preocupación que una institución que ha ejercido su autonomía con plenitud y que es una de las anclas de la estabilidad en México empiece a ser cuestionada por el presidente.

Una de las más importantes instituciones que cuentan con autonomía constitucional en nuestro país es el Banco de México.

En uso de esa autonomía y de acuerdo con las leyes vigentes, la Junta de Gobierno del Banco Central determinó que no hubo en 2020 remanentes de operación que pudieran entregarse a la Secretaría de Hacienda.

Esta decisión, que fue anunciada públicamente el pasado 23 de abril, cuando el Banxico presentó sus estados financieros del año anterior, no gustó al presidente López Obrador.

En la ‘mañanera’ de ayer cuestionó que en anteriores administraciones el Banxico sí haya entregado recursos al gobierno y ahora no, ni siquiera etiquetados para la compra de vacunas.

Además, señaló que, a su juicio, “el Banxico no ve con buenos ojos al gobierno” y que su gobernador, Alejandro Díaz de León, fue cercano a funcionarios de anteriores administraciones.

Pese a todo, dijo que se tenía que respetar su autonomía.

El día de ayer, el subgobernador Gerardo Esquivel aclaró en sus redes sociales que 74 por ciento de los 165 mil millones de pesos de utilidad obtenidos por Banxico en 2020 tuvo que destinarse a amortizar las pérdidas de ejercicios anteriores y que la diferencia, cercana a los 43 mil millones de pesos, tuvo que ser aplicada al capital contable, que aun así se encuentra por abajo del mínimo establecido por ley.

Es decir, descartó que haya sido una decisión tomada en función de criterios políticos, pues solo se consideraron elementos técnicos y legales.

Gerardo Esquivel fue el economista de la campaña electoral de AMLO y es uno de los tres integrantes de la Junta de Gobierno que fue nombrado por AMLO y ratificado por el Senado. En otras palabras, que de neoliberal no tiene nada. En su cuenta de Twitter es muy claro. Se describe: “No se confundan, mi corazón late a la izquierda”.

AMLO ya ha nombrado a la mayoría de los integrantes de la Junta de Gobierno del Banxico. Además de Esquivel, nombró a Jonathan Heath y a Galia Borja, todos, nombramientos impecables.

Y hay que señalar que las decisiones fundamentales del Banxico, como la que cuestionó el presidente al no transferir a Hacienda remanentes, no son tomadas por el gobernador sino por la Junta.

Causa preocupación que una institución que ha ejercido su autonomía con plenitud y que es una de las anclas de la estabilidad en México empiece a ser cuestionada por el presidente.

La preocupación es mayor aún por el hecho de que el periodo de Alejandro Díaz de León como gobernador concluye el próximo mes de diciembre.

Aunque Díaz de León tendría la posibilidad de repetir, y por sus merecimientos debería hacerlo, por lo dicho ayer, no pareciera ser de las simpatías del presidente.

Así que, la disyuntiva que tendrá el jefe del Ejecutivo será continuar con los nombramientos incuestionables que ya ha hecho y proponer a una persona con solidez técnica, experiencia probada e independencia de criterio, o buscar a alguien que sea proclive, que se adelante a los deseos del presidente para intentar que el Banxico sirva al proyecto de la 4T más que al país.

El tema es delicado pues la estabilidad financiera que existe en México está cimentada en la certidumbre que ofrece un banco central autónomo.

En esta materia, el presidente ha demostrado ser pragmático. Pero en la coyuntura actual, en la cual su perfil doctrinario parece estar ganando la partida, no puede descartarse un giro.

Incluso, si acaso Morena ratificara su mayoría calificada en la Cámara de Diputados, no descarte que vuelvan a aparecer por allí iniciativas de reforma constitucional para restar autonomía a una institución que algunos de la 4T ven como una especie de “templo del neoliberalismo”.

Para la salud de las finanzas de todos, de los 126 millones de mexicanos, ojalá prevalezca la sensatez.

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